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ANÁLISIS PCM: TOUR DE FLANDES 2018, MÁS DUDAS QUE CERTEZAS

Mucho más fácil resultó escribir la crónica de la edición 2017 del Tour de Flandes. En aquella oportunidad, el ejercicio consistió en estar a la altura de lo que aquella extraordinaria carrera supuso. En que nada se nos olvidase por contar. En trasladar al PC todo aquello que teníamos en la cabeza… Sin embargo, este año cuesta mucho más escribir. Porque la carrera nos ha revelado más dudas que certezas. Y eso, no más, es lo que trasladaremos al lector o lectora.

La disputa de la reciente edición de De Ronde Van Vlaanderen puede marcar un antes y un después en cuanto a la forma de afrontar estas grandes clásicas de pavé, e incluso la Milán-San Remo, por parte de algunos equipos, ciclistas, directores… La cuestión fundamental, el debate, a mi entender, estriba en si ha llegado ya el momento de abandonar el lema “Todos contra Sagan” como grito de guerra en el pelotón. ¿Les merece la pena, a algunos de los rivales de Peter Sagan, correr con esa primera premisa en la cabeza, si de esta manera sale beneficiada la escuadra que tradicionalmente domina, con sus altos y sus bajos, este tipo de carreras?

En mi opinión, esta es la reflexión fundamental que procede tras ver el Tour de Flandes de 2018. Todo lo demás, es subordinado a esto.

Cierto es que Peter Sagan, durante las últimas temporadas, ha podido cegar, con su fulgurante esplendor, incluso la visión de carrera de los más entendidos. Y sea este momento, cuando esa luz cegadora que rodeaba todo lo relativo a Peter Sagan va cesando en intensidad, cuando podamos realizar un análisis más objetivo. Porque, concantenando ya con el primer párrafo, quien últimamente nos va transmitiendo más dudas que certezas es el propio Peter Sagan.

El fichaje de Daniel Oss por Bora  para esta temporada parecía que iba a aumentar la presencia de ese equipo en los kilómetros finales de estas carreras. Pero no parece que lo esté haciendo en medida suficiente. No sólo esto. Donde más está planteando dudas el actual campeón del mundo es en su propio rendimiento físico.

Ayer Peter Sagan actuó con más cabeza que en anteriores competencias. Llegó a conformar un grupo de cuatro unidades con varios de los favoritos. Sagan tuvo claro que eso iba a ser rememorar anteriores escapadas en las que a él le dejaban con toda la tostada, y no continuó hacia adelante. Sin embargo, en el ascenso al Patteberg, tuvo claro que debía escaparse solo en persecución de Nicki Terpstra. Sin ninguna rémora por detrás. Afrontó el muro con esa determinación y lo consiguió. Quedó planteado el uno contra uno: Peter Sagan contra Nicki Terpstra en una persecución. Y ahí es donde Sagan demostró sus carencias… No fue capaz de recortarle el tiempo de ventaja a Terpstra, que demostró ser o mejor rodador, o tener más fondo físico, o lo que sea… que el propio Peter Sagan. Y eso que el holandés llevaba más kilómetros que el eslovaco en solitario.

En cualquier caso, un análisis frío de la temporada del eslovaco indica que no está haciendo para nada las demostraciones físicas de otros años. Al principio cupo la duda de si no las hacía por razones estratégicas. Pero ayer en el uno contra uno contra Terpstra quedó en evidencia. Y surge la duda: ¿Es algo coyuntural, relativo a un momento de forma de Peter Sagan, o es algo estructural, y Peter Sagan carece de motor para este tipo de enfrentamientos uno contra uno contra grandes rodadores?

Más todavía. La gran victoria de Sagan este año ha sido en la Gante-Wevelgem… al sprint. Dos de sus Mundiales han sido al sprint. El de Richmond, con un ataque fulgurante en los últimos kilómetros, pero en el transcurso de una carrera bastante controlada… En resumidas cuentas, ¿qué le conviene más a Peter Sagan con sus demostraciones físicas y con el equipo del que dispone? ¿Una carrera controlada o una carrera descontrolada? Porque quizás Peter Sagan nos haya epatado con algunas de sus demostraciones y le hayamos considerado por lo que realmente no es….

En definitiva. Se trata de definir exactamente qué tipo de ciclista es Peter Sagan. Y a partir de ahí establecer, por parte de sus rivales, unas estrategias que quizás deban ser diferentes a lo visto hasta ahora, muchas de ellas condicionadas por el concepto que se tenía de ese ciclista, que quizás en este momento deban variar.

Como hemos escrito ya al principio, quien salió beneficiado de este “¡¡Todos contra Sagan!!”  fue precisamente Quick-Step. Porque el hecho del marcaje especial al que se ha sometido al corredor eslovaco implicaba el dar más libertad al equipo que durante las dos últimas décadas más ha dominado este tipo de carreras sobre el pavé.

Aunque de todas las maneras, más que en la estrategia, esta victoria de Nicki Terspstra se basó más en sus propias fuerzas. Primero, para enlazar con Vincenzo Nibali en ese falso llano. Luego para dejarlo. Para enlazar con el cuarteto que en ese momento figuraba en cabeza. Para no dejarse alcanzar por la gran revelación de este Tour de Flandes, el danés de sólo veintidós años Pedersen, segundo en el podio. Y finalmente para ganar el envite que le echó durante unos kilómetros Peter Sagan en ese uno contra uno.

Nicki Terpstra venció de manera merecida en el Tour de Flandes. Dentro de la igualdad reinante entre los grandes favoritos, fue el que más fuerza demostró en el momento decisivo, que no fue otro que el envite de Vincenzo Nibali. La igualdad entre esos favoritos y su falta de decisión a darlo todo en un determinado momento, propició que no viésemos una grandísima carrera. No como sucediera el año pasado, cuando Gilbert atacó a 50 kilómetros de la meta de  Oudenaarde. Y respecto a ellos también nos asaltan las dudas. ¿No dan para más? ¿Prefieren esperar a una oportunidad táctica para dar todo de sí? Y el espectador queda con la impresión de que “algo más podría haberse visto”.

¿A qué carreras esperan los grandes favoritos  para darlo todo?

RAÚL ANSÓ ARROBARREN @ranbarren

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