El diseño de la primera etapa de la segunda semana nos sonará, es muy similar a la que abre cada año la Tirreno-Adriático. Como no es una contrarreloj, obviamente más larga que la que abre la carrera de los dos mares, 42 kilómetros esta vez, pero con un diseño basado en largas rectas paralelas al mar Tirreno. Como es la única prueba de contrarreloj individual (CRI) de esta edición, los especialistas y los candidatos a la victoria que destaquen en este terreno tienen que salir a darlo todo.

Para el miércoles de esta segunda semana, la carrera sigue por la costa tirrena, con una jornada bastante interesante, con hasta cuatro exigentes ascensiones en los últimos 80 kilómetros, destacando el recordado Passo del Bracco, donde tanto sufrió Induráin.

En la duodécima etapa se abandona la costa para hacer un remedo de la parte intermedia de la Milán-Sanremo en sentido inverso, pero sin llegar a convencer, más allá de que las dos ascensiones a mitad de carrera (Colle Giovo y Bric Berton) podrían ser buenos sustitutos del Turchino si un día quiere endurecer La Classicissima. En este caso, en Nova Ligure, la llegada masiva es lo más previsible.

La llegada a Verbania podría ser mucho más dura; por ejemplo, en 2015 se empleó el cercano Monte Ologno, con una gran batalla y un Contador que dio una exhibición. En esta ocasión solo se asciende el puerto de tercera de Ungiasa, a unos 15 kilómetros de meta. Habrá que estar atento, pero no se deberían crear grandes diferencias.

La única etapa de gran montaña de esta segunda semana se disputará el sábado en el valle de Aosta. La jornada no es muy larga y acumula bastante desnivel, pues los puertos tienen buenas pendientes medias y están razonablemente encadenados, aunque experiencias previas en la zona casi siempre han terminado en etapas bastante aburridas. Esperemos que esta vez veamos más movimiento, pues es la segunda etapa más dura de la carrera.

La semana termina de una forma bastante rara, con una etapa completamente llana, con final en Milán, donde se disputará un circuito de 15 kilómetros cuatro veces. Es obvio que se ha forzado la inclusión de esta jornada en un día con menos tráfico del habitual, pero deportivamente, a estas alturas de la carrera, es un pegote.

