Para abrir la semana, etapa íntegramente suiza con llegada en alto que desprecia interesantes subidas alrededor de la meta en Cari, incluso esta misma ascensión puede ser de paso, como vimos en 2024 en el Tour de Suiza. Por tanto, jornada donde todo queda para el final, porque no se quiere que haya más.

Similar sensación deja el final en Andalo, donde, por ejemplo, vimos la única victoria en el Giro de Alejandro Valverde, tras una trepidante etapa, con Fai della Paganella cerca de meta. En esta ocasión solo tendremos algunas cotas donde los integrantes de la fuga que protagonizará el día se disputarán la victoria final.

En la decimoctava etapa se volverá a presenciar, probablemente, otra pelea entre los fugados para ganar la etapa, más llana que la anterior, pero con el Muro di Ca’ del Poggio a 10 kilómetros de meta. Algún día sabremos la razón del cariño que le han cogido a esta subida, que la incluyen como sea en toda carrera que pasa por la zona.

La organización ha dejado para el antepenúltimo día la gran traca, el clásico tappone dolomítico, que esta vez tiene al dúo Giau (cima Coppi) y Falzarego como estrellas, acompañados del Passo Duran, el duro Coi, que vimos en el Giro 2023, y Forcella Staulanza, además de un final muy duro en Piani de Pezzè, casi 2 kilómetros a más del 9 %. Todo lo que se tenga que decidir lo deberá hacer este día; esperemos que los corredores no hayan dejado todos los deberes para esta ocasión. Pues no sería raro, con los antecedentes de que los puertos más altos no se puedan subir por la meteorología, lo que dejaría toda la jornada mutilada.

Al menos, en la vigésima jornada puede haber algo de pelea, con el doble paso por Piancavallo. Es una pena que para hacer este tránsito repetido el tramo entre puertos sea eterno, 25 kilómetros llanos entre el final del descenso y la base de la subida final, donde, si queda algo que dirimir, los contendientes deberán dejarse hasta el último gramo de fuerza que les quede.

Salto al centro de Italia para disputar la etapa final en la capital del país, con el trazado inicial que ya hemos criticado otros años de ida y vuelta a la costa y circuito final peligroso por la zona más icónica de Roma. Habría que analizar si es posible mezclar el paso junto a los grandes monumentos de la ciudad con la mejora en la seguridad del trazado.

