La corsa rosa, la carrera más bonita del mundo ( tenemos objeciones) según los organizadores, se ha presentado hoy.
Durante el verano se anunció la retirada de Mauro Vegni como “imperator” de la prueba y su sustitución por una especie de triunvirato encabezado por Luca Gercilena. Todo muy italiano.
La novedad, el cambio, lanzó la idea de que el recorrido sufriría cambios importantes sobre las líneas maestras de los últimos años. La etapa Vegni, que terminó con recorridos menos duros y sin puertos de paso de mucha altitud, junto con escasa contrarreloj podía pasar a la historia.
Sin embargo no será tanto asi. La carrera saldrá de la región del Friuli, y también se decidirá allí. Se iniciará con dos etapas en línea quebradas, donde la tensión por el sprint reducido y la de los líderes por no perder tiempo puede provocar situaciones peligrosas. El pequeño paso por Eslovenia supondrá la única salida de territorio italiano de la edición. A partir de la tercera etapa llegarán los sprints antes de que en la quinta aparezca la montaña. El final en alto en Sassoteto se ha probado en Tirreno y es una subida de considerable longitud y porcentajes sobre el 8%, suficiente para ver una selección importante de los favoritos.

Hasta aquí pocas novedades con respecto a otros años. Para eso habrá que esperar al final de la primera semana, con una crono de 20 kms… en Campo de Giove. Una cronoescalada, pues es un puerto. O no, porque es muy suave. Sin duda una apuesta original, donde tanto los especialistas contra el crono como los más escaladores tendrán mucho que decir. Son 20 kms, casi todos de subida al 4-5%.

La primera semana acabará con una segunda llegada a península, en Monte Livata. Una subida larga y tendida salvo por su inicio, con tapas muy duras.

La segunda semana será la semana del Mar Tirreno, subiendo desde Nápoles por la costa hasta el Norte. Varias etapas de media montaña por los Apeninos se sucederán, con la llegada a Zum Zeri como colofón. Llegada nueva pero de características conocidas, con un final bastante explosivo.

Tan solo una etapa clara al sprint antes de terminar la semana en la pequeña estación alpina de Plan de Bobbio. Etapa de montaña, con varios puertos de primera categoría y final en un puerto duro y con un final sin asfaltar completamente. Pero que obvia el imponente Passo San Marco, que esta muy cerca.

La semana concluirá con otra novedad. Una segunda contrarreloj, ésta más larga, de 37 kms con salida el el circuito de Monza y final en Milán. Completamente plana, y que abrirá diferencias importantes antes de la alta montaña.

Alta montaña que se concentra en la última semana. Pocas novedades aquí. Y la etapa reina es la 16. Pocas novedades, de nuevo. Sí hay en cuanto a la etapa en si. En el Giro se ha visto el Gavia. Y el Mortirolo. Y el Gavia y el Mortirolo, como bien recuerda Abraham Olano, en el 96. Lo que no se había visto es el Mortirolo, el Gavia… y OTRA VEZ el Mortirolo en la misma etapa. Un auténtico tappone de 192 kms y 5000 metros de desnivel que puede ser decisiva si, tras las dos cronos, los escaladores tienen ganas de moverse.

Es cierto que no será su última oportunidad. Dos días después habrá otra etapa de gran montaña con un recorrido imaginativo con final en Madona di Campiglio y dos pasos por Durone y otro por Daone (6 kms, 10%) antes del largo y suave final.

Y aun quedará otra etapa más de montaña, la del puerto más duro de la edición. La subida al Zoncolan, que puede condicionar las etapas previas.

En definitiva, si, hay novedades, y si, hay cierta savia nueva. Pero se mantiene la identidad.
Foto: Sirotti
