PAISAJE (5/10): Quizás sea la vertiente con menos vegetación.
TRÁFICO (4/10): El inicio por la zona de viveros es lo peor en este aspecto.
ASFALTO (7/10): Bastante buen estado, aunque estrecho.

La vertiente más occidental comienza con un largo tramo paralelo a la Rambla de Lújar, rodeado de viveros, siguiendo en todo momento en dirección a Rubite. Tras el segundo de estos cruces, donde, si elegimos girar a la izquierda, subiríamos al puerto de Conjuros, comienza la parte más exigente del puerto, aunque lo hace con un pequeño descenso. Pero inmediatamente aparece la primera de las numerosas horquillas que van a jalonar la subida.

El primer tramo son casi ocho kilómetros con una media superior al nueve por ciento, con solo un breve descanso casi justo a la mitad. El entorno está bastante pelado y, si miramos hacia atrás, veremos toda la zona de invernaderos por la que hemos pasado. Este tramo termina justo al paso por el desvío hacia un aljibe árabe, donde comienza un corto tramo de descenso hasta la localidad de Rubite.

No se llega a entrar en esta localidad, pues un giro a la izquierda nos da la bienvenida al segundo tramo de la ascensión, de menores pendientes, pero donde nos vamos a marear de tantas curvas de ciento ochenta grados que vamos a dar. Solo el primer kilómetro supera el ocho por ciento de pendiente, mientras que los demás, hasta el último cruce, ya están más cercanos al seis por ciento. Esta misma tendencia se repite cuando cogemos la carretera que «cimea» toda la zona, que cogemos hacia la derecha; a la izquierda nos dirigiríamos hacia Puerto Camacho y Sierra de Lújar, un verdadero monstruo de cima que espera mejores tiempos, pues cuenta con un asfalto destrozado. Los últimos metros de Haza de Lino son un alcornocal, antes de llegar al cartel que marca la cima, aunque con una altura que no cuadra con nuestras mediciones.
