HAZA DE LINO POR SORVILÁN

PAISAJE (7/10): Tiene puntos muy llamativos.

TRÁFICO (2/10): Aún es un desconocido de difícil acceso.

ASFALTO (4/10): El inicio de tierra y hormigón le quita puntos.

En primer lugar, hay que aclarar que el puerto no está completamente asfaltado; le faltan apenas los cien metros para conectar con la carretera nacional que recorre la costa. Tras atravesar esta zona, entraremos en un tramo de hormigón, en un estado cuestionable, con una pendiente brutal, hasta pasar por debajo de la autovía. Poco después de este paso, en una horquilla, pasamos a un asfalto impoluto, aunque muy estrecho. Primero iremos paralelos a la autovía, pero luego entraremos en un tramo de horquillas espectacular, con mucha pendiente.

Esta vertiente es en la que menos invernaderos nos encontraremos, aunque es llamativo donde son capaces de ubicarse, colgando de la montaña. Llegamos al tramo que llevaba tiempo ya asfaltado, con doble carril, pero la pendiente no baja. Los primeros siete kilómetros son los más duros que vamos a encontrar en la zona. Luego la bajada de pendiente es más acusada que en las otras vertientes, con varios kilómetros al cuatro por ciento antes de llegar a Sorvilán, por un trazado que ha perdido bastante su predilección por las curvas.

Rodearemos la localidad por la izquierda, dejando dos accesos imposibles, marcados sin salida a la derecha. A la altura del segundo sí que podríamos coger un estrecho camino asfaltado que reduciría un poco la distancia a cambio de subir la pendiente de este tramo final. Un poco más adelante sí que pasaremos por la entrada oficial al pueblo y poco después alcanzaremos la carretera que nos conducirá a la cima. En estos seis kilómetros finales volverá a incrementarse la pendiente al seis-siete por ciento hasta alcanzar la venta, con su famoso mirador, y posteriormente la cima del puerto.