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LARRAU MARCA EL CAMINO DE LA VUELTA

Ha sido presentado el siempre esperado recorrido de la Vuelta 2023. Y, aunque ya se conocían sus líneas maestras e incluso las etapas iniciales, siempre sabe bien, como guinda a las navidades, paladear lo que nos encontraremos en septiembre con la tercera gran vuelta por etapas del año ahora que éste y la temporada de ciclismo de carretera está todavía en pañales.

Bien es cierto que lo que nos deparará la Vuelta 2023 es lo que viene deparando últimamente: Una carrera sin grandes complicaciones orográficas ni esfuerzos excesivos para los corredores y que sea vistosa para el aficionado. Esto se consigue con etapas cortas, finales duros pero que no den lugar a grandes diferencias, poca alta montaña, ración escasa de contrarreloj…. que es lo que tendremos finalmente. Pero.

Pero este año se introducen puertos de paso muy duros. No siempre de la mejor forma. Y para ser justos, no es la primera vez que se incluyen. Pero sí que lo hacen de forma suficiente para ver auténticas etapas de alta montaña, y no meros finales en alto duro, que es a lo que estamos acostumbrados. Y en este panorama destacan la etapa del Tourmalet, si con Aubisque de paso. Pero sobre todo la etapa de Belagua, con dos pasos catalogables de categoría especial por el camino, y uno de ellos entrando al número 1 de la lista de puertos de paso por dureza en la Vuelta, el Port de Larrau. Una subida que se ha hecho dos veces en el Tour, sirviendo siempre para ver una carrera rota desde lejos.

Por lo demás, la carrera sale de Barcelona con dos etapas en torno a la capital catalana. La primera de ellas una contrarreloj por equipos de 14 kms por las grandes avenidas de la ciudad. Al ser corta, las diferencias serán escasas a pesar de recorrer grandes rectas. La segunda etapa será más revirada y con ciertas dificultades, subiendo Estenalles a mitad de recorrido y con el circuito final de Montjuic para evitar el sprint masivo. Desde allí la carrera afrontará la primera etapa exigente camino de Andorra, con el primer final en alto en Arinsal.

Se descenderá camino de Tarragona y Castellón, amantes de afrontar el segundo final en alto en el observatorio de Javalambre, con un duro final. En la Comunidad Valenciana se desarrollarán varias etapas, destacando el retorno de Xorret de Catí ( 4 kms al 11%, a 4 kms de meta) , a pesar de haberse especulado mucho con la inclusión del Miserat, una subida de características similares pero más larga. La primera semana terminará en Murcia con una etapa de media montaña acabando en el alto de la Barquilla, en una etapa de media montaña. El puerto final es bastante tendido pero cuenta con un par de kms con rampas por encima del 10%.

Después del primer descanso llegará la única contrarreloj individual de la prueba, en Valladolid. Tan solo 25 kms y donde habrá que estar atentos al viento pues puede influir en el devenir de la prueba. Al día siguiente retorna la media montaña con final en alto, en este caso en la Laguna Negra de Urbión, en la provincia de Soria. Una subida de apenas 5 kms pero que alberga rampas importantes. Una etapa con final en Zaragoza dará paso al primer gran bloque de montaña de la prueba. Desde Formigal se afrontará una etapa dura con los pasos por Portalet y por los muy duros Aubisque y Spandelles antes de llegar al mítico Tourmalet, que será final de etapa por su vertiente de Bareges.

No acabarán aquí los Pirineos, puesto que se afrontará a continuación una interesantísima etapa con final en Roncalia, una pequeña estación en el valle de Isaba, subiendo a la Piedra de San Martín. Pero lo mollar de la prueba estará en el recorrido previo, subiendo los durísimos “cols” de Issarbe y de Larrau, como hemos dicho más arriba. Por dureza global es un puerto más exigente que el propio Tourmalet, con hasta 8 kms consecutivos a casi el 10% de media. El periplo navarro se cierra con el final de etapa en Lekumberri. Se anunció hace meses que sería precedido por el ascenso a San Miguel de Aralar, pero se ha
preferido reducir sensiblemente la dureza de la etapa, pasando por Zuarrarate, un tercera categoría que seleccionará el pelotón, pero nada más.

Segundo descanso e inicio del tríptico cantábrico, con tres finales en alto seguidos: Bejes, un puerto final muy duro con 6 kms con rampones al 20% y descansillos. El siguiente final en alto es el Angliru en una etapa ya típica con los puertos de Colladiella y Cordal antes del ya mítico puerto con rampas imposibles, con 12 kms finales y y Cruz de Linares, estreno de un puerto muy duro, con San Lorenzo de paso y dos pasos por el final.

La semana final incluye una etapa llana entre La Bañeza e Iscar, y otra en Madrid. Pero todo lo demás serán jornadas quebradas o de montaña, quedando una etapa con perfil de auténtica clásica en el entorno de Guadarrama, con 208 kms y un montón de puertos puntuables aunque no muy duros, que acabará de decidir la general.

Un recorrido con puertos de paso exigentes (Aubisque, Spandelles, Issarbe, Larrau, San Lorenzo y Cruz de Linares), una pila de finales en alto duros (Arinsal, Javalambre, Xorret, Caravaca de la Cruz y Bejes) además de los finales en alto muy duros (Tourmalet y Angliru).

Una carrera con muchísima dureza acumulada, pero sin ningún tipo de equilibrio (solo 25 kms contrarreloj individual). Un recorrido clásico de la Vuelta, pero donde los puertos de paso, y Larrau sobre todo, marcan la diferencia.