DISTANCIA: 232 KILÓMETROS
DESNIVEL ACUMULADO: 5.768 METROS
La etapa propuesta es una traslación del problema de los siete puentes de Königsberg, que consistía en encontrar un recorrido para cruzar a pie toda la ciudad pasando solo una vez por cada uno de los puentes y regresando al mismo punto de inicio. En nuestro caso, vamos a emplear las siete vertientes de Haza de Lino, además de aprovechar para ascender las tres más duras, que se pueden categorizar como especiales, para trazar una etapa de alta, altísima, montaña. Como en el teorema original, no es posible pasar solo una vez por todas las vertientes sin repetir; además, en nuestro caso, hay una zona alta común que habrá que transitar en diferentes sentidos, aunque se ha pensado para que sea lo menos posible y con distancia suficiente entre cada paso.
El inicio y fin de la jornada lo ubicamos en la localidad de Albuñol, por donde pasaremos varias veces. En todos estos pasos, seguiremos dirección La Rábita, desde donde proseguiremos por la costa en busca de las subidas más exigentes del día. Empezaremos por la más alejada de la salida, la de Rubite, que comienza cerca de Castell de Ferro. Sus más de veintidós kilómetros con zonas prolongadas al 10 % son ya un filtro muy exigente. Coronado, se volvería a Albuñol por el camino más directo, por la carretera que une todas las vertientes.
Primer paso por meta y vuelta a la costa para buscar el segundo puerto especial de la jornada, por Polopos. Esta variante es más corta que la anterior, pero más exigente en cuanto a pendiente media. El descenso ahora es hacia la zona Órgiva, aunque antes de llegar a esa localidad, giraremos para dirigirnos hacia Torvizcón, donde comienza una nueva vertiente. En este caso, no completaremos la subida hasta Haza de Lino; nos quedaremos en La Contraviesa, que remataremos con un repecho en Venta del Tarugo para volver a descender hacia Albuñol, para realizar el ya transitado recorrido costero, esta vez solo hasta Los Yesos.
Aquí comienza la más novedosa de las ascensiones, con un tramo durísimo nada más empezar. Dentro del encaje de las vertientes, esta es la única ascensión que se corona en la venta, aunque la diferencia es poca. El descenso se volvería a hacer por Venta del Tarugo y Albondón para concluir una de las más duras etapas que se pueden hacer en la península.
