¡Qué bonito es el ciclocross!

Un deporte original, duro igualmente, atractivo para el espectador que pueda asistir, en un formato interesante desde lo deportivo, que ofrece muchas variables. Todo bastante familiar, debido a que no se trata aún de un deporte de masas, pero también muy organizado, con grandes ciclistas buscando su hueco en el mundo de las dos ruedas.   

Además tiene lugar cuando el ciclismo más masivo, el de carretera, se toma un respiro, dando así pie a los aficionados a esa modalidad a apagar su sed durante unos meses con esta bonita disciplina. Beneficio para todas las partes, si bien una no tiene nada que ver con la otra. De hecho, el ciclocross es bastante más agradecido con el aficionado que se desplaza a verlo.

En primer lugar se trata de circuitos cerrados, donde el público se puede ubicar en un lugar desde el que ve a los campeones del pedal en más de una ocasión. También se celebra en unos recintos en los que el aficionado puede desplazarse y observar la carrera desde diversos puntos. Todo con comodidad, rapidez y sistemas para que el circo esté montado de ese modo.

Por si fuera poco, se ve a los ciclistas abusando de su habilidad y no solamente de su potencia física o fuerza. Cuenta todo. La labor de equipo es bastante inexistente o, al menos, tiene menor incidencia de lo presupuesto en la carretera.

En definitiva, una pena que aún no tenga la repercusión que su espectáculo merece. Esperemos que algún día, cuando el ciclismo vuelva a reflotar ocupe el lugar que unas pruebas de este calado pueden y deben ocupar.

2012-10-21 12.23.35
Foto: DLC / Ciclocross de Villarcayo

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