REFLEXIONES EN TORNO A LA VUELTA A SUIZA

Concluido el Giro de Italia y antes de los campeonatos nacionales, se celebran durante el presente mes de junio carreras como el Criterium Dauphiné y la Vuelta a Suiza.

Tienen ambas fama de ser pruebas preparatorias de cara a Su Majestad el Tour de Francia. Pero, ¿realmente se pueden sacar conclusiones tras su disputa válidas para que nos sirvan de referencia en la Grand Boucle?

En Dauphiné hemos asistido nuevamente a otra demostración de poderío de Sky. En el país helvético, sucesivamente, hemos podido presenciar una etapa con Porte como gran dominador, y al día siguiente con Quintana. Sin embargo, ateniéndonos a precedentes, cuesta creer que durante el Tour de Francia estos dos ciclistas vayan a correr de la manera a como lo han hecho en Suiza.

Bien es verdad que los organizadores del Critérium son los mismos que los del Tour de Francia. Últimamente, además, están repitiendo tramos de etapa en las dos carreras francesas para hacer más atractiva la presencia de ciclistas en su carrera. Pero, ¿y en el caso de Suiza?

La geografía helvética permite un trazado mucho más espectacular que el que la organización ha diseñado para esta edición de 2018. Da la impresión de que la propia organización no haya optado por endurecerlo más para de esta forma evitar una espantada de las grandes figuras que, presumiblemente, van a ser las referencias durante la disputa del próximo Tour de Francia. Y a fe que lo ha conseguido, si miramos el podio final de la carrera.

¿Pero a qué precio?

Desde la distancia, da la impresión de que la ronda helvética no conecta con la afición. Transcurre de forma anodina. Apenas sin pena ni gloria Y surge la duda de si no harían bien quienes organizan en “pasar” de los ciclistas que acuden a ella con vistas al Tour de Francia, y lograr una carrera atractiva en sí misma.

Con unos trazados espectaculares. Al alcance de hombres como Spilak, que no acuden con grandes objetivos a las rondas de tres semanas sino que hacen de estas vueltas de una semana su razón de ser. Una vuelta con personalidad. Que enganche a los aficionados durante este mes de junio. Que los aficionados notemos que se está disputando y no nos dispersemos pensando que simplemente están preparando la inminente ronda gala.

La Vuelta a Suiza tiene suficiente caché e historial para optar por ello. Y parte con ventaja respecto a otras carreras. Es que además, si persiste en autodenominarse como preparatoria del Tour, deberá rivalizar en el futuro con pruebas como el Tour de Eslovenia en la que han corrido y dominado ciclistas de la entidad de Majka, Urán, Roglic… Y la propia Ruta de Occitania, donde también ha preparado el Tour ganándola el incombustible Alejandro Valverde

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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