TOUR DE FRANCIA 2026: SEGUNDA SEMANA

Tras el descanso en el departamento de Cantal, la carrera se reanuda el catorce de julio, lo que significa que la organización siempre va a poner una etapa donde algún corredor francés tenga opciones de victoria. En esta época eso nos lleva a una jornada de media montaña muy interesante, con los mismos kilómetros finales que vimos en 2016, con victoria de Van Avermaet, o en 2024, con un duelo brutal entre Pogačar y Vingegaard que se llevó el segundo en casi la única alegría de aquel año. Hay que aclarar que en esta ocasión, antes del Puy Mary, no se sube el Col de Neronne, lo que le quita dureza al tramo final, aunque posiblemente en términos globales la etapa sea más dura que las anteriores llegadas, que eran básicamente llanas antes del encadenado decisivo, mientras que este año hay cuatro puertos previos.

Tras el paréntesis montañoso de las dos últimas jornadas volvemos a las jornadas propicias para las llegadas masivas. Con solo recordar que en las calles de Nevers han ganado corredores como Tom Steels, Kirsipuu y Petacchi nos podemos hacer una idea del tipo de desenlace más previsible.

Lo mismo se puede decir de la llegada a Chalon-sur-Saône, donde podemos recordar una de las seis victorias en el Tour de Dylan Groenewegen, o la época gloriosa de Sam Bennett, que triunfó aquí en una etapa de la París-Niza de 2017.

Nos acercamos al final de la segunda semana y es preciso que vuelva la montaña. Lo hace con la única etapa que pasa de los doscientos kilómetros de esta edición, lo que propicia que el Ballon d’Alsace solo lo acompañe un pequeño puerto de tercera categoría en el recorrido. En la parte histórica, nos gusta recordar que fue en este puerto donde Eddy Merckx consiguió su primera victoria de etapa en el Tour. Tras dos días más plácidos, los favoritos deberán estar atentos a los movimientos en sus rampas y al vertiginoso descenso hasta Belfort.

El recorrido por los Vosgos termina con una jornada de montaña muy interesante, repitiendo la meta de la penúltima jornada de 2023, pero con un recorrido bastante diferente. Como en aquella ocasión y al igual que en la jornada precedente, se vuelve a subir el Ballon d’Alsace, pero este año debuta una de las que hemos denominado construcciones ciclistas: la subida al Col du Haag, que es una pista exclusiva para bicicletas de más de once kilómetros, donde destaca la parte final por encima del 10%.

La semana se cierra con la primera llegada pura en alto. Hasta ahora habíamos visto llegadas tendidas, en repechos cortos o con tramos llanos o de bajada tras coronar. En este caso, la meta en el Plateau de Solaison es para escaladores de máximo nivel, pues son once kilómetros al nueve por ciento. Ya ha sido testado en el Critérium du Dauphiné, con victorias de Fuglsang —que le levantó la carrera a Froome en 2017— y Vingegaard en 2022, que arrasó antes de su primera victoria un mes después en el Tour. También ha cerrado la primera edición del Tour de Auvergne-Rhône-Alpes, la nueva denominación del Dauphiné, con actuación destacable de Isaac del Toro. Me gustaría también mencionar el paso por el puerto de Le Salève, que por su vertiente de La Croisette es un puerto muy exigente, con una pendiente media superior al once por ciento. No encadena del todo bien con el último puerto, pero el filtro que puede hacer es muy importante.