Tour de Romandía suple a Dauphiné como espejo del Tour

El Tour de Romandía se disputa habitualmente entre la última semana de abril y la primera de mayo, hecho que le confiere una preparación histórica magnífica para el Giro de Italia por fechas y proximidad geográfica. Es este hecho el que ha variado. Los aspirantes a la corsa rosa en ocasiones sí concurren, pero son los candidatos a ganar el Tour de Francia los que se dan cita y disputan a fondo este pequeño gran test sobre el mes de julio. 

Porque en los últimos tres años ha sido el ganador de esta prestigiosa ronda suiza el que después ha alzado los brazos en los Campos Eliseos, un hecho nada desdeñable y que, observando la dinámica de preparación que han elegido por defecto los grandes del pelotón, tiene poco de casual. Los líderes que piensan en el mes de julio hacen coincidir mayo con su mes de descanso, de levantar el pie del acelerador. Es el momento de alcanzar la máxima expresión, de asegurar que el trabajo está encauzado y bien hecho. Así lo han corroborado Evans, ganador de Romandía y Tour en 2011, Wiggins, en 2012, y Froome, en 2013. Por supuesto, aún no se incluye la edición 2014, que ha finalizado con la reválida del título cosechado la temporada pasada. ¿Repetirá la foto en París?

Una gran propaganda a esta carrera que ha visto cómo su transformación de ronda preparatoria para el Giro se ha convertido en una función de cara al Tour de Francia, la mejor carrera del mundo. Curioso termómetro que se ha contrastado año tras año y que está creando una especie de talismán. Los ciclistas suelen ser muy supersticiosos, la participación será buena edición tras edición.

Anteriormente se tenía conciencia de que disputar Dauphiné era la clave para estar después en la cumbre del Tour. Ahora sí que los grandes lo hacen, pero sin forzar ese desgaste que después pasa factura en los puertos de la tercera semana. La carrera de ASO ha pasado a ser un reconocimiento del terreno, que casi siempre incluye alguna etapa que después será cubierta en el mes de julio por el pelotón. Ése es el atractivo de la antesala que era religión y cita obligada para testar el estado de las piernas. Un cambio más que ha sufrido el orden establecido en el ciclismo durante los últimos tiempos.

L.S.

Tour de Romandía ganado por Alejandro Valverde

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