El trayecto en esta tercera semana va a ir del occidente andaluz a las faldas de Sierra Nevada. Comienza con la jornada onubense, sin puertos puntuables, pero con unos primeros 100 kilómetros llenos de repechos. Los últimos 80 sí que son muy planos; quizás pueda aparecer el viento, pero, si quedan esprínteres que quieran controlar la carrera, este puede ser un buen día.
La etapa sevillana, al día siguiente, debería ser aún más propensa a esto: es la más plana de toda la edición. Es un bucle alrededor de la capital autonómica y no se incluye el largo circuito que se hizo en 2024. Es la última jornada tranquila antes de los días decisivos que quedan.
Estos empiezan con la contrarreloj «larga» de esta edición, entre el Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera. Son 32 kilómetros llanos y con grandes rectas: los especialistas contra el cronómetro vivirán su día grande.
Para llegar al punto de partida de la decimonovena etapa será preciso recorrer toda la costa malacitana, para hacer el recorrido inverso desde el punto de salida en Vélez-Málaga hasta Málaga, desde donde se buscará la serranía de Ronda, para añadir dureza y desnivel acumulado antes de regresar a la costa y encarar la subida final a Peñas Blancas. La meta estará ubicada en el área recreativa, como en 2022, cuando ganó Carapaz, no en el puerto de paso que ya fue meta en 2013.
Las dos últimas etapas vuelven a ser granadinas. La vigésima se puede considerar como la reina, al contar con un doble paso por el Purche, seguidas del estreno de la vertiente del Puerto del Duque, una variante de Hazas Llanas, y final en el durísimo Collado del Alguacil. Las riadas primaverales han dejado en muy mal estado Hazas Llanas, por lo que el doble paso inicialmente previsto por sus rampas ha tenido que ser eliminado. Su sustituto, el Puerto del Duque, es menos exigente y tiene problemas de estrechez, por lo que se ha dejado para penúltima ascensión, con la certeza de que el pelotón debería llegar allí muy seleccionado. Se hiciese lo que se hiciese, es difícil que no estemos ante una de las jornadas más duras de siempre de la carrera, así que la expectación por lo que pueda pasar ese día es muy alta.
La carrera concluirá con una jornada inspirada en las últimas ediciones de la meta en París del Tour, que han añadido la subida a Montmartre. En este caso, con la meta en Granada, la subida elegida es a La Alhambra, mucho más dura que la parisina, a la que se darán cuatro vueltas, añadiéndole un interés del que casi siempre carecen las últimas jornadas de las grandes vueltas, y que además permitirá ver el monumento nazarí en todo su esplendor.






