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2014, el año de Caja Rural

El equipo navarro es el equipo de moda. La baja de Euskaltel del pelotón español le ha concedido el papel de segunda escuadra española del panorama ciclista. El poder que le ha otorgado la poca competencia le aúpa y aumenta su ambición. Con un buen proyecto amateur, los banqueros se plantean nuevos retos, pero sin perder la filosofía que les ha llevado a ser una de las plantillas más queridas. 

Todo empezó por el acierto de la elección de un color tan poco visto en el ciclismo como el verde. En Francia lo luce Europcar, pero en España sólo el naranja de Euskaltel se había afianzado durante años. Ahora parece que Movistar se ha asignado el azul, pero su proyecto data de 2011, aún le falta la tradición de los vascos. Precisamente ese año nació Caja Rural a modo de equipo pro.

La no invitación a la Vuelta de aquel año le hizo tambalearse, pero la salida del año siguiente en Pamplona les animó a aguantar. Su presencia fue un auténtico éxito y desde entonces sólo han mejorado. Aquella edición conquistaron los Lagos de Covadonga con Antonio Piedra, pero sobre todo se quedaron con el aplauso del público por su entrega y lucha.

Ese papel lo han mantenido en 2013, pero además obteniendo bastantes victorias y descubriendo nuevos talentos. Txurruka, Lasca, Rubén Fernández, Arroyo, Cardoso… una serie de ciclistas en los que ha encajado la filosofía como un guante. Ahora sigue creciendo con la incorporación de hombres interesantes como Madrazo, que era una firme promesa en Movistar, pero no terminó de cuajar, o Vigano, que aportará experiencia y enseñará a los jóvenes el oficio.

Ahora esperan la confirmación de la aventura del Giro, que supondría un trampolín para los jóvenes valores y un premio a los muy buenos corredores que hay en la plantilla. Si la experiencia resulta fructífera, quién sabe dónde pueden llegar.

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