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ANÁLISIS DLC: CON HAMBRE DE TOUR

Lo mejor que se puede decir transcurrida esta primera semana del Tour de Francia, es que tenemos hambre, mucho, de Tour. Tenemos hambre por saber cómo se resolverá este serial. Porque hasta ahora han pasado muchas cosas. Y parece, al menos sobre el papel, que pueden seguir pasando muchas otras.

Por desgracia, no todo lo que ha pasado ha sido positivo.

Cuando a veces criticamos la actitud de los ciclistas, en el sentido que no nos ofrecen el espectáculo que desearíamos, jamás, al menos quien escribe, pierde la perspectiva sobre el riesgo y la dureza de este deporte. Eso por delante. Ese riesgo ha quedado patente en demasiadas ocasiones en esta edición del Tour. Afectando además a varios de los que iban a ser sus principales protagonistas. Desconociendo en estos momentos si podrán o no condicionar el resto de sus carreras deportivas. Deseemos que no.

Espeluznante la caída de Richie Porte en el curveado, angosto y húmedo descenso del Mont du Chat. La más dramática por su espectacularidad. Pero los afectados, con paso por quirófano han sido muchos más: Valverde, Izagirre, Thomas, Cavendish… Mención especial a la organización de la etapa disputada en Dusseldorf, con un circuito estrechísimo cuya peligrosidad aumentó con la lluvia.

Durante el Tour del año pasado nos deshacíamos en elogios hacia Peter Sagan. No siendo un implicado en la clasificación general, protagonizó los momentos de mayor brillantez de aquel Tour. Este año las cañas tornan lanzas. Su forma física quizás sea todavía superior a la de 2.016, pero su forma mental está claro que no. Ha dejado de ganar carreras este año por esa causa y en este Tour ha sido expulsado por un hecho lamentable y además voluntario. Además, añadiendo una pizca de peligrosidad más a unos sprints en los que, ciertamente, sus otros protagonistas tampoco se andan con chiquitas.

Si la expulsión de Sagan la consideramos justa, no entendemos cómo no se ha tomado la misma decisión con Chris Froome, sí, por su voluntaria embestida a Fabio Aru en el ascenso al Mont du Chat. Con el antecedente de lo de Sagan, y de un hecho similar ocurrido el pasado Giro de Italia en el que el corredor andaluz Javi Moreno quedó fuera de carrera. Al ciclismo anglosajón le falta por adquirir todavía cultura ciclista. Hasta la llegada de Lance Armstrong, esas “treguas” por caídas y averías no habían existido. Incluso en la época de Lance Armstrong, esas “reglas” no se aplicaban si él no era el ciclista beneficiado…En fin. El nuevo ciclismo. El ataque de Aru es totalmente legítimo. La que no es legítima es la embestida de Froome. Pena que el Tour no obre en consecuencia…

La clasificación general queda muy abierta de cara a lo que resta de Tour.

Respecto a Sky, y cara a las jornadas de montaña, el polaco Kwiatkowski está realizando un enorme desgaste que puede acusar en el futuro. Geraint Thomas ha abandonado por caída… ¿Será capaz de aguantar Sky lo que queda de Tour con los Nieve, Landa, Henao, Kwiatkowski…? En el Mont du Chat se vieron cosas interesantes. A diferencia de otros años, los gregarios de Sky que quedaban no fueron capaces de contrarrestar los ataques de los rivales de Froome. Por lo menos aguantaron hasta los tres kilómetros finales de la dura ascensión. Y es ahí, en su zona de seguridad, donde Froome se defendió atacando a sus rivales; marcándoles un ritmo sostenido con el que no fueran capaces de atacarle. Pero, tampoco consiguió dejarles de rueda…Y eso genera dudas. Queda la incógnita de qué sucederá si el ataque a Froome se produce fuera de su zona de confort. ¿Será capaz Sky de contrarrestar esos ataques? ¿Serán capaces sus rivales de atacarle fuera de esa zona de confort, en la que Froome consulta permanentemente su potenciómetro?

AG2R La Mondiale ha demostrado que tiene equipo. Pese a la caída de Porte, Romain Bardet tuvo la valentía de jugársela en ese descenso del Mont du Chat. Ha quedado claro que Bardet juega a ganador del Tour. También está el Astaná de Fabio Aru. Aru demostró su fortaleza en la Planche des Belles Filles. Tuvo arrestos para desafiar a Froome tras su problema en el Mont de Chat. Y Astaná, con Jakob Fuglsang y el resto, ha demostrado históricamente su capacidad para ataques en largo. También se ha metido en la pomada un sorprendente Rigoberto Urán.

Alberto Contador sin embargo parece que va a menos. Como Quintana. La retirada de Valverde le ha dejado sin apenas equipo en los momentos decisivos, salvo al renacido Betancourt. Lo que está claro es que Quintana ni Movistar pueden utilizar la participación en el pasado Giro como excusa.

Destacables también las tres victorias de Marcel Kittel al sprint. Una de ellas bastante polémica pese a la utilización de la foto finish. Y la confirmación de un gran valor del ciclismo francés, Lilian Calmejane, ciclista al que habrá que seguir con muchísima atención.

Este Tour promete mucho si los rivales de Froome continúan en esta línea y si el propio Sky confirma que no está tan fuerte como años pasados. Hambre de Tour.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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