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Análisis DLC: ¿se ha corrido el Tour de Romandia?

La ubicación del Tour de Romandia en el calendario lleva unos años creando una situación curiosa, pues más que para los corredores que van a participar en el próximo Giro, sirve más para marcar el final del primer periodo de prueba de los que tienen su objetivo en el Tour. Así, en esta edición destacaban la participación de Crhis Froome y Richie Porte. Y mientras el primero ha pasado prácticamente desapercibido, el australiano se ha llevado la carrera aplicando el teorema del mínimo esfuerzo, pues con un ligero ataque en la única etapa que se podía llamar de montaña y una buena crono le ha valido. Esto ha sido posible por un recorrido realmente insustancial, muy inclinado hacia la contrarreloj, demasiado, con unas etapas de montaña realmente pobres, muy tristes para un territorio donde las opciones son tantas.

Tras un prologo marcado por la lluvia y el juego de los favoritos por elegir el mejor momento para salir, que se decanto para un corredor atípico en estos lares, Fabio Felline, llego quizás la etapa más representativa del la flojeza de esta edición fue la llegada a Champery, un supuesto puerto de primera categoría y que al final deparó una llegada al sprint de 60 corredores, ganando Albasini, toda una demostración de la poca entidad de la subida.

Dos etapas consecutivas sin trascendencia para la general y muy poca acción, más allá del frío y del mal tiempo, con victorias de Kung y Viviani, nos llevaron al fin de semana que iba a decidir todo. La etapa con final de Leysin fue la única donde se vio espectáculo, con movimientos en el puerto previo de Pillon por parte de Simon Yates, que consiguió una escasa ventaja de cara a la corta ascensión final, pero que fue insuficiente para contrarrestar el ataque de Richie Porte a falta de tres kilómetros, que le alcanzó pero no le sobrepasó, imponiéndose el británico en la recta de meta, aunque el resultado era claro, Porte tenía en sus piernas la general.

Y así fue, en el bonito trazado de la crono en Lausana (hay que decirlo, espectacular recorrido con el paso por la zona comercial adoquinada), aunque Porte no ganó, lo hizo el esloveno Roglic, un valor en alza, superó tranquilamente la desventaja que tenia sobre el Yates y se hizo con la victoria final, demostrando que su preparación es buena, aunque sus objetivos, como hemos dicho aun están lejanos y sus rivales entran ahora en una fase de entrenamientos específicos que han demostrado en los últimos años que son la clave para encarar con garantías la ronda francesa.

En definitiva, una semana de ciclismo en Suiza de poco interés, ni siquiera para lecturas posteriores, escaso espectáculo y competición, ¿tiene solución?

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