Azafatas en el podio, machismo o trabajo digno

Entre las muchas novedades que presentó el arranque de la temporada ciclista destacaba que en la primera carrera del año, el Tour Down Under, las azafatas que hasta el año pasado habían sido las encargadas de entregar los premios en el podio y hacerse la foto de rigor ya fuese con el ganador, ya fuese con los portadores de los distintos maillots; eran sustituidas por ciclistas juniors. El gesto de la organización de la prueba australiana iba a alimentar un debate que lleva ya varias temporadas ganando peso en el mundillo ciclista: ¿es la presencia de azafatas en el podio un acto de cosificación de la mujer que perpetúa roles machistas?

Entre los que aplauden la medida del Tour Down Under y de otras carreras que han seguido el ejemplo australiano, se defiende que la figura de la mujer queda, en estos actos, relegado a un papel de mero “objeto” en el que lo únicos atributos a considerar son los físicos, su aspecto más o menos agraciado y que es, por tanto, una utilización sexista de la imagen de la mujer que choca frontalmente con la lucha que en la mayoría de los ámbitos de la sociedad éstas están llevando a cabo para acabar con la discriminación y la desigualdad. Entre los pocos ciclistas que se pronunciaron claramente a favor de la medida destaca Mikel Landa. El vasco de Sky defendía, como la mayoría de los partidarios de la medida, que la presencia de la mujer en el podio era cosificarlas y se reafirmaba al asegurar que “poner ahí arriba a mujeres elegidas por ser guapas y tener buen cuerpo no es la mejor imagen que se pueda dar de ellas“.

Pero también están los que ven la polémica absurda y aseguran que la presencia de mujeres en el podio poco o nada tiene que ver con actitudes machistas. El argumento principal con el que se defiende esta postura es que el trabajo de azafata se realiza en unas condiciones de dignidad y respeto absoluto y que está convenientemente remunerado. Tampoco olvidan los argumentos que remiten a la tradición o que relativizan la importancia de estos actos denunciado que, sin salir del ciclismo, hay actitudes mucho más machistas sobre las que nadie pone el acento, como la nula presencia del ciclismo femenino en los medios de información o las condiciones de semi-amateurismo en las que viven la mayoría de nuestras ciclistas.

Absurdo o imprescindible, lo cierto es que el ejemplo aussie parece haber cundido y no son pocas las carreras que se han sumado a la medida o que, como la Vuelta a España, están dispuestas a hacer “lo que la sociedad demande”, alimentando con ello un debate que, en cualquier caso, vuelve a colocar nuevamente al ciclismo en el punto de mira de medios de comunicación que parecen interesarse por nuestro deporte sólo al calor de la polémica.

Y tu, ¿que opinas?

¿Que te parecen las azafatas en el ciclismo?

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One Response
  1. Cuando la pasada temporada el Athletic femenino obtuvo un título, el presidente Urrutia y su directiva fueron criticados porque decidieron no sacar la gabarra por la ría, en contraposición a lo sucedido a cuando el Athletic masculino obtuvo los títulos de 1.983 y 1.984. Lo que la afición y los medios de comunicación olvidaban en ese momento fue la cantidad de veces que el Athletic Club convocó ruedas de prensa para hablar del equipo femenino de fútbol, y no asistió NINGÚN MEDIO DE COMUNICACIÓN.

    En mi modesta opinión, este debate sobre si el tema de las azafatas resulta algo machista es como el chocolate del loro en los presupuestos de todo un país. Pretender cambiar esta tradición del podio, siendo respetable, más que perseguir acabar con el machismo, en mi opinión busca perpetuar la inmensa cantidad de machismos que en la actual sociedad existen pero que son invisibilizados al y por la mayoría de la sociedad.

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