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Canola recuerda a su padre en el Giro

Se las prometía muy felices un “enrachado” Nacer Bouhanni (FDJ.fr) que, tras cumplir el expediente y reservar fuerzas en la contrarreloj de Barolo, esperaba conseguir su cuarta victoria de etapa en Rivarolo Cavalese y confirmar el liderazgo en la clasificación de los puntos. Sin embargo, en esta ocasión, los cálculos del pelotón fallaron y ni él, ni el resto de rivales que están protagonizando las llegadas masivas de este Giro de Italia tuvieron opciones reales de victoria.

Los equipos de los velocistas trabajaron sin el ahínco y la constancia de otros días y eso posibilitó que un modesto terceto formado por Marco Canola (Bardiani), Jackson Rodríguez (Androni-Giocattoli) y Angelo Tulik (Europcar) se jugase la victoria en los metros finales como si de una “clásica” se tratase. Entre ellos, el más valiente fue Marco Canola, que lanzó el sprint desde lejos, demostrando ser el más rápido de los tres. El italiano de Bardiani consiguió, de esta forma, la segunda victoria de su carrera deportiva tras la obtenida en el Tour de Langkawi en el año de su debut en el profesionalismo. La victoria en el Giro de Italia es un paso adelante en la carrera de un joven de la generación de 1988 que perdió, hace 5 años, a su padre Walter.

En su recuerdo, Canola luce un tatuaje con forma de bicicleta en el bíceps izquierdo que se señala con orgullo cada vez que alcanza algún éxito: “El momento más difícil de mi vida y de mi carrera lo sufrí en 2009, cuando “papá” murió. Antes de ese trágico suceso, la bicicleta representaba una forma de jugar, una forma de abstraerme o un divertido pasatiempo. La pérdida de mi padre me cambió mucho. Me hizo crecer, madurar, me enseñó a mirar las cosas de otra manera. Para mí fue un verdadero “shock”. Tenía 50 años y estaba en gran forma, había sido cicloturista y jamás fumó un cigarrillo, pero sufrió un ataque al corazón. Un día como tantos otros, llegué a casa de la revisión médica clásica de “fitness” y me encontré a la vecina. Me dijo que mi padre estaba enfermo. Esos son momentos que no olvidaré nunca; marcaron mi vida. Pero sé que todo tiene su lado bueno, y, a pesar del inmenso dolor, me considero afortunado porque “papá” y el resto de la familia me lo han dado todo, empezando por la educación y la enseñanza de valores.”

Primo de Gelindo Bordin, campeón olímpico de maratón en Seúl’88, Canola asegura que se decantó por la bicicleta porque es un deporte más divertido, a pesar de que practicó muchos deportes en su infancia: “De niño quería ser policía, ya sabes, el encanto del uniforme… Bromas aparte, antes de enamorarme de la bicicleta me interesé en muchos deportes: karate, natación, baloncesto, fútbol y ski.”

Por otro lado, Rigoberto Urán (Omega Pharma-Quick Step) no tuvo problemas para retener la “maglia rosa” y se tomó la jornada con cierta tranquilidad, sabiendo que el Giro de Italia comenzará a complicarse a partir de mañana: “Todavía quedan muchos días, muchas etapas. Cada etapa puede suceder algo. Ayer conseguí una buena diferencia de cara a la clasificación general. Eso significa que me siento muy bien”. El colombiano no pierde de vista a sus rivales: “Ahí siguen Pozzovivo (Ag2r), Quintana (Movistar), Majka (Tinkoff Saxo Bank, Evans (BMC), quienes también luchan por la clasificación general”. A la hora de analizar sus posibilidades, el líder de la carrera se muestra cauto: “La que tengo, es una diferencia importante pero, ni mucho menos, decisiva teniendo en cuenta lo que queda y la fortaleza de los rivales”.

Sin embargo, sabe cuál es su objetivo en este Giro y está dispuesto a luchar por él: “Estar en esta carrera significa algo especial para mí. Vestir la “maglia rosa”, y especialmente ser el primer colombiano en hacerlo, también significa mucho. Respeto esta carrera, por lo que mañana trataré de dar lo mejor de mí y veremos que sucede.

La defensa del liderato por parte del Omega Pharma-Quick Step empieza mañana en una etapa que llega al Santuario de Oropa después de 164 kilómetros y las ascensiones de Alpe Noveis (9 kms al 7,9%), Bielmonte (18,4 kms al 5,6%) y Oropa (12,7 kms al 6,6%), donde se esperan los principales ataques. Oropa guarda un gran recuerdo en el aficionado al ciclismo, y es que, a pesar de no ser uno de los grandes colosos alpinos, en sus rampas se han librado espectaculares batallas.

En 1993 el letón Piotr Ugrumov puso en jaque la “maglia rosa” que defendía un, hasta entonces, inquebrantable Miguel Indurain. El navarro respondió a los constantes ataques de Ugrumov hasta que se vació y tuvo que dejarle marchar. Así, mientras el letón volaba de camino al Santuario, Indurain sufría para defender, “in extremis”, un liderato definitivo.

En 1999, el Giro de Italia volvió a Oropa para asistir a la enésima exhibición de Marco Pantani. El Pirata que, vestido de rosa, humillaba a sus rivales cada vez que la carretera se empinaba, sufriría una avería al kilómetro de comenzar la ascensión. Un percance que le obligaría a cambiar de bicicleta y perder mucho tiempo. A partir de entonces, comenzaría una remontada espectacular que, imparable, le llevaría a una nueva victoria en solitario.

En último antecedente de “La Corsa Rosa” en Oropa se remonta al año 2007, cuando, en la modalidad contrarreloj, Marzio Bruseghin estableció el mejor registro.

Pedro Ceinos

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