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Coppi o Bartali: Evenepoel o Van der Poel, ¿quién tiene el futuro más prometedor?

Este año hemos sido testigo de la aparición de dos grandísimas promesas para el ciclismo, capaces de sorprender a todas las grandes figuras ganando clásicas de prestigio con excelentes exhibiciones de ciclismo ofensivo. Queremos hablar de ellos, pero llevándolo más allá, ya son realidades, pero ¿quién consideráis que llegará más lejos? Votar en la encuesta y podéis dejarnos vuestras opiniones en los comentarios.


MATHIEU VAN DER POEL

Si la pregunta es qué ciclista cuenta con un futuro más prometedor en general, yo no encuentro discusión posible. La capacidad de adaptación de Mathieu Van der Poel le puede permitir abarcar un abanico de pruebas que es totalmente inasumible para cualquier corredor de la actualidad a parte claro está de él. Es el mejor crosser del momento, es uno de los tres mejores bikers de lo que va de año, y en la ruta en tan solo una decena de días de competición ha cosechado victorias que para cualquier clasicómano valdrían por una temporada.

Si la pregunta hace referencia exclusivamente a la ruta, yo seguiría apostando por Van der Poel. Tiene una punta de velocidad y un cambio de ritmo innato que le convierten en un ciclista mortífero en un final al que llegue con opciones, ya sea una etapa o una clásica. Y en cuanto a generales, montaña, contrarreloj, grandes vueltas etc. Es un ciclista que cuenta con un interesante margen, más aun teniendo presente que nunca ha estado centrado en esta modalidad y que está enrolado en una estructura deportiva como es Corendon-Circus, muy modesta en comparación a los equipos del World Tour. En mi opinión, un Mathieu Van der Poel centrado en la ruta, con un equipo que ponga los recursos necesarios en favor del desarrollo de este ciclista, daría lugar a un corredor de posibilidades ilimitadas.

JOSE MARIA PALACIO


REMCO EVENEPOEL

Es la sensación del momento, máxime tras su exhibición del pasado sábado en la Clásica de San Sebastián; y amenaza con convertirse en la sensación ciclista no ya del año sino del último lustro. Pero ante todo es una promesa. Pero no una promesa en el sentido estrictamente deportivo. No. Evenepoel es de ese tipo de promesas que conjuran nuestros miedos y nuestros temores y alumbran la esperanza de un futuro mejor.

No son buenos tiempos para el ciclismo. No lo son desde hace mucho, ya demasiado. Los escándalos de dopaje principalmente pero también otras cuestiones que entroncan más con la forma de correr y de competir (o de no competir, que algún caso hay) de algunos directores y corredores, han ido alejando al espectador, atraído por nuevas y cautivadoras formas de ocio, de las cunetas y de la televisión. En un contexto semejante, la aparición de un corredor como Remco Evenepoel, con lo que ya se ha visto de él pero sobre todo con lo que se intuye tras estas pinceladas genesíacas, tiene un matíz casi místico, divino.

Mathieu van der Poel y Wout van Aert son, sin lugar a dudas, dos corredores de unas condiciones bestiales para el ciclismo y, probablemente, sin la aparición de Evenepoel, estaríamos hablando de ellos como el futuro de este deporte, como su salvación. Pero está el pequeño Remco. El pequeño Remco con su insolencia y su audacia para intentar lo que otros no se atreven ni a imaginar. El pequeño Remco con una fortaleza mental a prueba de bombas que le permite no rendirse cuando parece que no tiene sentido seguir intentándolo. El pequeño Remco con sus inauditas prestaciones rodando, subiendo o contra el reloj. El pequeño Remco, con sus diecinueve años y un futuro tan esplendoroso que resulta imposible mirarlo de frente igual que uno no puede mirar de frente al Sol.

Van der Poel y van Aert son sensacionales corredores pero más circunscritos a un ámbito concreto, a un tipo de carreras más específico. Evenepoel parece dotado para casi cualquier terreno que se proponga. Quizá nunca le veamos ganar un Tour pero quizá le veamos ganar seis. De momento, constituye el principal argumento para sentarse a ver una carrera en la que compita. El principal argumento para volver a creer en el “viejo ciclismo”. Sólo por eso, ya merece ser considerado el corredor con el futuro más esplendoroso de cuantos ruedan en el pelotón internacional a día de hoy. Porque nadie, a su edad, hizo nunca lo que él ha hecho. Nadie.

SERGIO ESPADA


¿Quién tiene el futuro más prometedor?

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