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¿el final de Tom Boonen?

Ha sido uno de los mejores sprinters de la última década, y su pasión por las clásicas belgas ha hecho de “Tommeke” todo un símbolo en su país. Pero ya desde 2013 sus resultados no han sido tan buenos como antes. No puede enfrentarse a los más rápidos en el sprint ni tiene el “punch” necesario para ganar en las clásicas. ¿Estamos ante su final?

El curriculum del belga es para enmarcar: 4 Paris-Roubaix, 3 Tour de Flandes, 5 E3 de Harelbeke, 3 Gante-Wevelgem, 6 etapas del Tour de Francia…todas ellas conseguidas en 2012 o antes. Desde ese año, el gran Tom Boonen se ha tenido que conformar con victorias más pequeñas. 2013 fué particularmente malo para él, con sólo 1 victoria en el Tour de Valonia, y en 2014 se conformó con dos vitorias en el TOur de Catar y dos más en la Vuelta a Bélgica, más la semi-clásica Kuurne-Bruselas-Kuurne.Se le vió en cabeza en las principales pruebas del pavé, concluyendo en el Top 10 en varias ocasiones.

Pero ya no es el mismo que definía en las llegadas con una potencia brutal, como cuando ganó el Mundial de ciclismo en Madrid. Ha perdido esa explosividad que, en los finales de las clásicas y en los momentos más duros, también es necesaria. Parece poco probable que le volvamos a ver peleando en las primeras posiciones al paso por los principales muros del Tour de Flandes o del E3 de Harelbeke.

Quizás su papel en una plantilla tan amplia como es el Ettix-Quick Step ya no deba ser el de estrella, salvo en carreras menores. Quizás deba aceptar que es el momento de ayudar a otros grandes clasicómanos  de su equipo (Terpstra, Kwiatkowski, etc) a conseguir algunos de los logros que adornan su palmarés. Quizás es el momento de recordar al mejor Boonen triunfando en el Tour de Flandes al paso por el Kapelmuur, porque es posible que ya no lo volvamos a ver.

 

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