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EL SORPRENDENTE TRIUNFO DE GEORGES SPEICHER EN 1933

A pesar de su apellido de origen alemán, Georges Speicher fue ese ciclista francés que desarrolló su triunfal carrera deportiva en el período de entreguerras del siglo XX.

Speicher, “le roi de Montlhéry”, fue el primer ciclista galo en proclamarse campeón mundial de ciclismo en ruta profesional. Y fue el primer corredor del mundo en conseguir el doblete Tour-Mundial en un mismo año.

No era sorprendente pues que Speicher ganase el Mundial en ruta de 1933 disputado en Montlhéry, a las afueras de París. Era sin duda uno de los mejores ciclistas del momento, enrolado además en el potente combinado francés. Lo que sí que resultaron sorprendentes fueron las circunstancias que concurrieron para que Speicher ganase aquel campeonato.

Pocas semanas antes, Speicher había ganado el Tour de Francia por delante de los italianos Learco Guerra y Giuseppe Martano. Este hecho ya le convertía en uno de los principales favoritos para ganar aquel Mundial. La primera sorpresa fue que Speicher comunicase a los federativos galos su renuncia a participar en el inminente Mundial. Las razones que aducía eran que el Tour le había resultado enormemente duro. Se encontraba extraordinariamente cansado. Además, el sinfín de celebraciones a las que había sido invitado tras su triunfo en el Tour, le habían impedido tanto descansar como entrenar en condiciones.

Y en estos términos se dirigió a los federativos: “No estoy en óptimas condiciones para participar en una carrera tan dura. Quiero reposar y tomarme algunas vacaciones. A mí me ponen de suplente. Con Antonin Magne, André Leducq, y Charles Pelissier tienen más que suficientes candidatos firmes para el título mundial”.

No exageraba Speicher: tal era la fuerza del equipo galo. En aquel período de entreguerras, con un exacerbado nacionalismo, el combinado galo ofrecía a sus incondicionales la mejor imagen de una Francia unida y grande. Tras su victoria en la Grande Bouclé de 1933, Speicher había llegado a afirmar que durante la carrera, ni los propios componentes del equipo sabían a ciencia cierta con qué ciclista iban a ganar.

A pesar del estupor de los federativos y afición francesa, así se aceptó: Speicher no participaría en aquel Mundial; pero estaría de suplente.

Mas, ¿qué ocurrió el sábado, a sólo veinticuatro horas del inicio de aquel Mundial en el autódromo de Montlhéry? Pues tampoco es que se sepa exactamente y con todo detalle; las fuentes difieren. Vayamos a ello.

Mientras unas fuentes afirman que fue el ciclista Paul Chocque el que se sintió indispuesto, otras fuentes dicen que el ciclista al que finalmente sustituyó Speicher fue a Charles Pelissier. Según esta segunda versión, Pelissier, “el play boy” francés, se sintió mal aquel sábado víspera del entorchado mundial y fue trasladado a una clínica. Se le diagnosticó apendicitis.

En cualquier caso, se decretó la alarma en el equipo nacional francés. No sólo habían sufrido la baja de un ciclista sino, ¿dónde estaba el primer suplente, Georges Speicher? En aquel momento en el que no existían los localizadores instantáneos de la actualidad, los federativos galos contactaron con allegados de Speicher tratándole de encontrar por París. Finalmente se organizó una especie de “batida” por la ciudad. Después de cuatro horas, al final se le logró encontrar. Estaba en un cine viendo las aventuras de Popeye y su querida Olivia.

La noticia no le hizo mucha gracia a Speicher. En absoluto estaba preparado psicológicamente para afrontar al día siguiente una competición de tal envergadura. Con cara larga y en contra de su voluntad tomó la salida aquella mañana en el autódromo de Montlhéry.

¿Y sobre su táctica?

“Es mejor que me deje ver en los primeros kilómetros, así nadie podrá reclamar cuando luego abandone”. Y aquí tampoco las fuentes se ponen de acuerdo. Algunas afirman que rodaba ya en solitario en cabeza desde el kilómetro 20 de carrera y por tanto rodó escapado 230 kilómetros. Otras versiones dicen que se quedó sólo a falta de 125 kilómetros de meta. En cualquier caso, a Speicher no le faltaba razón cuando afirmaba que el equipo galo estaba sobrado para ganar con cualquiera de sus componentes. Y es que el segundo clasificado, a más de 5 minutos, era su compañero Antonin Magne. El holandés Marinus Valentyn completó el podio.

Con cierta sorna, se podría afirmar que, desde aquel día, el descanso pasó a considerarse también como parte esencial de la preparación del ciclista.

RÁUL ANSÓ ARROBARREN
@ranbarren

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