,

Evans salta la banca; Purito, al hospital

La sexta jornada suponía la primera llegada en alto del Giro de Italia 2014, esa que dicen los expertos, separa el polvo de la paja. La que no sirve para ganar la carrera, pero demuestra quién no está en condiciones de hacerlo. En ese sentido, Montecassino ha sido un juez de carrera demasiado cruel. Sin embargo, no han sido las rampas, ni la longitud del puerto (nada del otro mundo, por otra parte) lo que han destrozado el pelotón, sino más bien una brutal caída a pocos kilómetros de comenzar la ascensión que ha pasado una factura demasiado cara.

Joaquím “Purito” Rodríguez (Kathusa), uno de los principales favoritos de salida, ha sido uno de los más perjudicados, teniendo que abandonar la carrera pese a haber alcanzado la línea de meta a casi 8 minutos. Su compañero de equipo Giampaolo Caruso (Kathusa), mientras tanto, era llevado en ambulancia al hospital. Para el equipo ruso, el sueño de vencer en la corsa rosa se ha desvanecido en menos de una semana y, ahora, con el equipo muy tocado moral y físicamente, tendrá que reorganizarse para intentar salvar la carrera con algún triunfo parcial. Para el catalán, el abandono supone un punto y seguido en su “annus horribilis” particular.

Desde la Flecha Valona, donde también sufrió una caída, no ha logrado finalizar ninguna carrera en la que ha participado, y la retirada del Giro de Italia es un serio revés. El catalán se había fijado como principales objetivos de principio de campaña la Lieja-Bastogne-Lieja y el Giro de Italia. En las Ardenas las cosas no le fueron demasiado bien, teniendo que abandonar en la Amstel Gold Race por una caída cuyas secuelas le obligaron a despedirse de las opciones de triunfo en la Doyenée. Menos de un mes después, el suelo vuelve a frenar en seco el anhelo de redimirse de la derrota de 2012 en Italia.

La caída que puede haber marcado el destino de este Giro ha tenido un claro beneficiado: Cadel Evans (BMC). El vencedor del Tour de Francia 2011 lleva toda la semana dando una impresión excelente, rodando siempre en las plazas cabeceras del pelotón. Gracias a la experiencia y su carácter rocoso, que le permiten sobrellevar mejor las desagradables jornadas que está padeciendo la carrera, el australiano ha conseguido abrir un hueco importante con respecto a sus rivales.

La lluvia también ha vuelto a aparecer en Montecassino para no faltar a la costumbre en lo que va de Giro, y ha sido un factor determinante en el desarrollo de la caída. Sin embargo, ahí estaba Cadel Evans, en cabeza, para situarse entre los 8 privilegiados que se han librado de cae al suelo e irse hacia adelante sin ningún tipo de remordimiento. Los compañeros del australiano Daniel Oss (BMC) y Steve Morabito (BMC) han llevado todo el peso de la subida marcando un alto ritmo que mantenía las distancias con respecto al grupo principal en torno a los 35 segundos hasta el kilómetro final.

En declaraciones posteriores a Cyclingnews, Valerio Piva, director deportivo del equipo suizo BMC trataba de quitar hierro a la polémica que siempre se generan en este tipo de situaciones: “Estoy al tanto de las noticias pero ¿qué podíamos hacer nosotros? Estaban delante, estaban rodando rápido y estaban en una situación favorable. Los riesgos son parte de la carrera. Lo siento por los corredores que han caído pero no eran los únicos que estaban compitiendo. Ahí estaba Orica, delante, con tres corredores porque tenían el liderato y querían ganar la etapa. Lo siento, pero en esos momentos no se puede hacer nada.”

Piva, un hombre con mucha experiencia en el ciclismo profesional, sabe que este tipo de sucesos un día te benefician y otro te perjudican: “Sabíamos que la aproximación podría resultar muy peligrosa. Sabíamos que había una rotonda donde muchos ciclistas podrían frenar en seco y, por eso, estábamos comunicando a nuestros corredores que tenían que estar delante para no perder sus posiciones. Estoy seguro que los otros equipos estaban haciendo lo mismo, pero simplemente, hemos tenido un poco de suerte.”

En el total protagonismo australiano de la jornada también ha contribuido Michael Matthews (Orica-Greenedge), que ha sido quien ha aprovechado el trabajo de BMC para sumar un triunfo de etapa a una primera semana de Giro prácticamente perfecta. El joven corredor de Canberra, no sólo ha aguantado el ritmo de BMC en la subida, sino que ha tenido la fuerza suficiente para ganar en Montecassino con claridad.

Tras el triunfo, se mostraba exultante: “Todavía no me creo lo que ha pasado. El equipo me ha colocado en una posición ideal para la subida. Hemos controlado la caída y después era mi responsabilidad defender el maillot. Pensaba que no iba a ser capaz de ganar la etapa también. Tengo que agradecer el esfuerzo al equipo, que ha estado increíble. Ha sido una suerte tener a Luke Durbridge (Orica-Greenedge) a mi lado. Ha realizado un trabajo extraordinario. No habría estado delante sin su ayuda en la ascensión a Montecassino.”

Matthews (Orica-Greenedge) afianza así una maglia rosa que, casi con total seguridad, seguirá luciendo pasado mañana. En el horizonte, con la mirada puesta en Montecopiolo, Cadel Evans espera ansioso ser el sucesor de su compatriota en el liderato. De momento, aventaja en 1 minuto y 47 al principal aspirante, Nairo Quintana (Movistar), quien también se ha ido al suelo. El colombiano espera la llegada de la alta montaña para revertir una situación complicada: “La mitad de los corredores han puesto pie a tierra. Yo tengo tocada la hombro, el codo, la cadera y las dos rodillas, pero son solamente golpes”.

Pedro Ceinos

Caída masiva y decisiva en la 7ª etapa del Giro

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.