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Farrapona, una etapa muy reina

Ha sido una de las sorpresas de la presentación. Está siendo costumbre de los últimos años que una de las etapas sea de gran montaña, tanto que se podría equiparar a los grandes tappones dolomíticos o cualquiera de los Alpes o Pirineos. Aunque con sus singularidades, por supuesto. Asturias recibirá al pelotón con los Lagos de Covadonga, pero el lunes 8 de septiembre tendrán la gran prueba de la Vuelta y de la temporada. 

Son puertos muy selectivos todos ellos, desde el inicial de la Colladona hasta el final de La Farrapona, donde se encuentran los Lagos de Somiedo, que ya fuese meta en la edición de 2011. Entonces se impuso Taaramae, pero fue Cobo el gran protagonista, tocando con los dedos el maillot rojo que después adquiriría.

Antes de llegar al puerto asfaltado más alto de Asturias -Cuitu Negru no es un puerto en sí-, habrán de afrontar nada menos que cuatro subidas, todas puntuadas de primera, aunque no todas la merecen.

La Colladona (ver altimetría) se corona en el kilómetro 16. Servirá para formar una fuga de enjundia y comenzar a situar peones en la escapada, tanto para atacar como para defender. Los equipos fuertes enviarán gente por delante, seguro. Desde la cima se afronta un terreno llano y con cierta tendencia descendente que desembocará a los pies del Angliru. En lugar de ascender el gran coloso que decidió la Vuelta 2013, enfilaremos la subida al temido Cordal (ver altimetría).

En esta ocasión se accede por su vertiente más suave, la que normalmente se utiliza como bajada. No es especialmente duro, aunque sí constante. Su descenso es técnico y en caso de lluvia muy peligroso, aunque breve. Desemboca en Pola de Lena, municipio que da inicio a uno de los estrenos del año: la vertiente este de la Cobertoria (ver altimetría, hasta km.10).

Es duro y continuo, con un tramo de 5 kilómetros al 11,5% en su parte central. Arriba suaviza y la buena carretera hace el tránsito más sencillo, pero es seguro que dejará a los ciclistas muy tocados ya desde muy temprano. Se corona a 74 km de meta, aún restando dos grandes puertos, lo peor.

Después aguarda el rey del día, el puerto clave. San Lorenzo (ver altimetría) es muy duro, durísimo. Tiene 11 kilómetros de subida bien dividida en dos tramos. Uno más suave en torno al 6% y otro en el que la pendiente no baja en ningún momento del 12. Es el momento ideal para atacar desde lejos, dado el perfil de este puerto, que tiene similitud a la Marmolada italiana en la altimetría, sobre todo en su final.

Un terrible descenso por buena carretera va a dar al pie de la última subida del día, La Farrapona (ver altimetría), un puerto llevadero en sus dos primeros tercios, pero que en sus últimos 7 kiómetros concentra una gran dificultad. El gran desgaste que producirán los anteriores harán de este un vía crucis para muchos y el momento de ganar o perder la Vuelta. Aquí se decide media carrera, si no más.

Los paisajes son espectaculares y la oportunidad de los escaladores única. Será un espectáculo impresionante. Que los artistas estén a la altura y los aficionados les acompañen. Esperemos por su bien que el tiempo acompañe, que sino podría ser una etapa auténticamente dantesca y épica.

16perfil

 

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