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La Vuelta insiste en su modelo

21 etapas y 9 finales en alto. 2 cronos, ninguna de ellas larga. Y varias etapas de media montaña. Sprints? Podemos decir que cuatro, incluyendo Madrid. Hablamos de la edición 2018 de la Vuelta, pero podríamos hablar de casi cualquier otra Vuelta. Si algo la hace diferente a la de 2017 es el olvido de los puertos duros a pocos kms de meta pero sin final en alto  que tanto espectáculo dieron en 2017 en etapas en Sagunto, Antequera o Gijon.
La carrera comienza en Málaga con una de las novedades de la carrera: una contrarreloj individual de 8 kms. Al día siguiente primer final en alto en una etapa con pocas dificultades antes de la subida a Caminito del Rey, donde Dumoulin se destapó hace unos años. Tras la etapa para el sprint de Alhaurin, viaje a la provincia de Granada para estrenar la subida a Alfacar, una subida de 13 kms que alterna zonas exigentes (rampas hará el 15%) con zonas más suaves al 5-6%.
Al día siguiente etapa trampa por la Alpujarra. Mucho terreno complicado hasta el tramo final, con el alto de El Marchal, no muy exigente, antes del rápido y largo descenso hasta Roquetas de Mar. La llegada a San Javier, en Murcia aportará variedad con una opción para los sprinters y para los abanicos antes de que las fugas tengan algo que decir en una etapa con perfil clásicomano en Pozo Alcon. Otra etapa para el sprint en Almaden precederá a la primera etapa de montaña en la Vuelta, en Sierra de abejar-La Covatilla. Los puertos de El Pico y de Peña Negra, largos y tendidos, añadirán dureza, si bien lejos de meta como para condicionar el ganador de la etapa.
Tras el primer descanso, se sale de Salamanca en una etapa con final entretenido por la zona de Los Arribes del Duero con el alto de Fermoselle a 20 de meta, complicando el sprint. Imposible será al día siguiente, camino de Luíntra. Cuatro puertos puntuables y un terreno muy quebrado para una etapa de media montaña donde puede pasar de todo. Los ciclistas tendrán un descanso en la etapa de Estaca de Bares, donde es previsible un sprint, antes del tríptico compuesto por el muro de Camperona, la etapa de media montaña con muro final en Les Praeres (rampas del 22%) y el retruecano de Lagos: se pasa dos veces por Fito y se añade el alto no puntuado de Bada, eliminando el tramo llano entre puertos.
El segundo descanso llegará antes de la crono individual larga de 32 kms en Cantabria, bastante quebrada y poco propicia para especialistas. Al día siguiente nuevo final en alto en un muro de rampas increíbles, con una zona de media montaña por el camino. El turno llega para Monte Oiz, un alto de 6 kms a casi el 10% con rampas hasta el 23%. Etapa llana en Lleida para rematar la carrera con dos llegadas en alto más, en este caso en Andorra: la llegada a balón parado en Naturlandia y la gran etapa de alta montaña de La Vuelta, de tan solo 105 kms, con dos pasos por Comella, por la durísima acollada de Beixalis con 3 kms centrales por encima del 10%; un paso por Ordino y llegada al Santuario de Canolich, con rampas del 13-14% y una media superior al 8% en 9 kms. Solo restará el paseo triunfal an Madrid para conocer al vencedor de la Vuelta 2018.
Un vencedor que tendrá que desenvolverse bien en rampas muy fuertes y en etapas nerviosas, que tendrá que ser escalador y que, por contra, no tiene porque ser un gran escalador.

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