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Movistar, ¿monopolio?

Existen rumores de que en el fracaso de las negociaciones entre Euskaltel y el equipo de Fernando Alonso han tenido que ver varios factores. Entre ellos suena la intromisión de Movistar, al que la competencia como representante único del ciclismo español no le interesa. Si es así, feo es para el ciclismo su actitud, más aún cuando en España la situación de este deporte es tan dramática. Poco responsable, pero ¿el fin del mundo?

En países como Holanda se va a quedar sólo una formación, el Belkin. En Italia sólo hay dos, sostenidas por la tradición de sus estrellas y cantera. En Reino Unido sólo está el Sky. ¿Será tanto drama que el pelotón español quede en sólo una escuadra, además, con tanto poder como esta? Es posible que pasar de épocas donde hasta cuatro equipos estaban en la élite del ciclismo a tener sólo uno parezca un paso atrás. Tal vez es el hueco que le corresponde a un país donde no dejan de desaparecer carreras y donde se va a celebrar un Mundial que va a celebrarse con muchísimos problemas, sobre todo de financiación.

El problema llega, sobre todo, por la pérdida de huecos para nuevas promesas, que ven reducidas sus esperanzas de ser profesionales a una escuadra de élite como el Movistar o al colapsado Caja Rural, donde no tendrán cabida todos.

El monopolio, por otra parte, conlleva otro tipo de problemas. El ciclismo, si la sangre nueva no tiene espacio para llegar, se estanca, se muere. Puede que los próximos Valverde se dediquen al cicloturismo y nos los perdamos en las carreras profesionales. O eso o tendrán que emigrar a otros países, algo que siempre tiene sus riesgos y dificultades añadidas. Para Movistar es muy bueno, eso sí, a corto plazo. Pero a largo…

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