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SKY: EL ORGULLO DEL IMPERIO BRITÁNICO

En el ciclismo como en todos los deportes profesionales, generalmente la construcción de un equipo en base a la combinación de una buena planificación y la necesaria inyección económica suele dar siempre buenos resultados.

Y más que un gran desembolso inicial, es el hecho de saber que se está apostando por un proyecto a largo plazo lo que suele corresponder con el éxito, fruto de años de trabajo ininterrumpidos contando con los medios necesarios y adecuados. La historia de nuestro deporte está jalonada de numerosos ejemplos, desde Flandria, pasando por Renault, hasta llegar a la década de los 90, momento en que generalmente entendemos comienza el germen de las planificaciones tal y como las entendemos hoy en día.

Y si en los 90 la ONCE de Manolo Saiz revolucionó con su entonces novedosa forma de entender la preparación de la plantilla, y el grado de detalle que ponía a la planificación de la temporada de sus ciclistas en todos los ámbitos, (ya fuera alimentación, entrenamiento en diferentes disciplinas, días de competición y ciclos de descanso activo), además de la minuciosidad en lo que concernía al material, y su exigencia rozando lo maniático en  la disciplina en la contrarreloj, etc…este solo fue el pistoletazo de salida de un modelo que ha ido perfeccionándose con los años. Primero fue el US POSTAL, aunque bien es sabido los americanos crecieron partiendo de un gran fraude montado por Michelle Ferrari, con la figura de Lance Armstrong como tótem visible. A continuación, una vez desaparecido el conjunto americano, y cuando parecía que el mundo del ciclismo pasaría un tiempo prudencial sin una escuadra dominadora, SKY emergió como nuevo equipo fiel representante del mercado global, con unos recursos tan ilimitados que le han llevado a convertirse en tiempo record en el equipo más importante de la actualidad, y el más exitoso en lo concerniente a vueltas por etapas.

Sin embargo SKY forma parte de algo más grande, el deseo de todo un país por convertir a sus ciclistas en los más importantes del pelotón internacional, contando en la actualidad con el campeón del Tour Chris Froome, y habiéndose retirado como leyenda Sir Bradley Wiggins, el hombre que abanderó la escalada a la élite de este equipo, y que de forma indirecta sirvió como antesala a la llegada del verdadero dominador, el mencionado Froome.

Entre 2009 y 2010, en Gran Bretaña se gestó la idea de crear una superestructura donde tendrían cabida los mejores corredores británicos y algunos de los ciclistas más talentosos del momento, bajo una filosofía de mimo absoluto hacia el ciclista, en un claro guiño hacia disciplinas donde las superestrellas son tratadas con todo tipo de lujos, mientras estas respondan al desembolso. Puro capitalismo adaptado al deporte. El canal de televisión SKY alimentado con capital de poderosos magnates como Rupert Murdoch, decidieron impulsar económicamente el proyecto inyectando una cantidad de dinero desorbitada para lo que se manejaba y maneja en ciclismo, y sobre todo, ofreciendo la estabilidad necesaria para crear una planificación a varios años que en estos momentos ofrece sus dividendos en forma de numerosísimas e importantes victorias.

Dave Braildsford es el cerebro detrás del gran “destructor de combate” británico, y responsable de transformar a una potencia en ciclismo en pista como Gran Bretaña, en una potencia en ciclismo en ruta, cuando generalmente ambas disciplinas han navegado por derroteros muy diferenciados. Brailsford de hecho, gobierna el tablero de operaciones de ambas disciplinas en el país, llevando su metodología de trabajo y su carismática personalidad en ambas direcciones. Todo ello, queda perfectamente recogido en la persona de Bradley Wiggins, nombre imprescindible de la pista, y campeón del Tour fuera de todo pronóstico, al menos por lo visto en la primera década del s. XXI.

Para ello ha sido fundamental la figura de Tim Kerrison preparador físico australiano, destacado sobre todo en las disciplinas de natación, que en la actualidad está considerado como el gurú más influyente en la preparación ciclista para rondas por etapas, acumulando en pocos años una ristra de éxitos difícilmente igualable. Es un hombre absolutamente esencial para comprender el éxito de SKY, introduciendo el concepto de las “marginal gains”, básicamente el estudio de determinados detalles, que adecuadamente ajustados permiten lograr ganancias que son las que ofrecen el diferencial necesario para que un ciclista pase de ser un buen corredor, a un ganador. Los conceptos de eficacia y eficiencia, alcanzan un equilibrio perfecto en el sistema de Kerrison, que ha logrado que un abanico muy nutrido de corredores ofrezcan bajo su mando sus mejores resultados. De todos modos en no pocos aspectos su preparación no supone grandes avances sobre los grandes descubrimientos que introdujeron los pioneros de la materia, los italianos Conconi, Cecchini o Ferrari. Curiosamente SKY realiza anualmente varias concentraciones en altitud en Tenerife, lugar habitual de preparación de los pupilos de Ferrari durante más de dos décadas.

Durante el invierno la fase de planificación es verdaderamente detallada, asignando a los fichajes que entran un determinado bloque de trabajo: Clásicas Giro y Tour. Cada uno de estos bloques cuenta con un determinado calendario y un determinado número de kms a cubrir en entrenos y otro en competición, siguiendo una curva de rendimiento que Kerrison trata de optimizar. Los factores que más trabajan es el peso, la aerodinámica, y la resistencia a los umbrales de esfuerzo.

El éxito de todas formas no ha sido idéntico en todos los frentes. Si bien en las clásicas han logrado buenos resultados desde sus inicios, (primero con Juan Antonio Flecha, hasta llegar a la actualidad con Geraint Thomas e Ian Stannard), les ha faltado llegar a dominar los monumentos, pruebas que por ahora les generan muchos dolores de cabeza. Quizás porque el cúmulo de variables y factores a controlar es demasiado grande. Las rondas por etapas ante todo son una batalla de regularidad, y es ahí donde las “marginal gains” de Kerrison ofrecen mayores garantías.

Respecto a las llegadas, Mark Cavendish también formó parte del equipo. Su fichaje que se materializó en 2011 vino motivado a su relación con la pista, lo que supuso que no resultara difícil para Brailsford negociar con la bala de la isla de Mann. Sin embargo, los sprints siempre fueron un asunto secundario en el conjunto, y es por ello que no duró mucho en la plantilla. Aun así su paso fue un auténtico éxito en cuanto a victorias, si bien es cierto Cavendish ha ganado mucho en cualquier equipo en el que haya militado, y es difícil ligar su rendimiento al del SKY.

El Giro es por ahora asignatura pendiente. De forma repetida y con grandes corredores como Bradley Wiggins, Richie Porte o Mikel Landa este año, el SKY se ha preparado para el asalto a la corsa rosa, pero el grado de incertidumbre de una prueba actualmente menos previsible que el Tour, no es el mejor caldo de cultivo para un equipo científico como el británico. Aunque hay que decir que Sergio Henao y durante su periplo SKY, Rigoberto Urán, si han logrado buenos resultados en Italia. No victoria, pero si notables puestos.

A pesar de sus dificultades en el Giro, es efectivamente en las rondas por etapas y sobre todo en las carreras de una semana, donde SKY ha ejercido un dominio aplastante en el último lustro de ciclismo profesional. Un dominio que actúa como mazo desmoralizador sobre los rivales de Froome cara al Tour, ya que ven como no es el líder, sino los gregarios los que son capaces de vencerles en carreras tan prestigiosos como la Volta a Cataluña, Dauphine, Criterium, Paris Niza, etc. Son muchos los ciclistas que han ganado carreras por etapas con SKY. Desde Michael Rogers, pasando por Porte (el más laureado), Geraint Thomas, los propios Wiggins y Froome. Por no citar la innumerable ristra de podios en carreras importantes.

Sin embargo no todo iba a ser miel sobre hojuelas. Un equipo como este no puede estar libre de sospecha. Hoy en día es muy debatible y no tan fácilmente justificable como antaño, como un corredor que en sus inicios no mostraba ningún tipo de aptitud para la escalada como Wiggins, en pocos años y tras unas olimpiadas como pistard, puede perder tanto peso manteniendo toda su potencia pasando a ser un gran escalador, y a su vez dejar de ser tan solo un buen cronner pero no una estrella, para convertirte en campeón olímpico y mundial de la especialidad y recordman de la hora.

Así mismo la historia de Chris Froome, para algunos verdaderamente épica, para otros absolutamente inverosímil, pero que duda cabe para todos verdaderamente extraña, alimenta las dudas que rodean a un equipo, que a punto estuvo de echar al británico nacido en Kenia, ya que durante sus primeros años navegó entre resultados mediocres, hasta que en el equipo detectaron que había contraído una enfermedad, la bilharzia, que mermaba por completo sus capacidades atléticas y que una vez que fue superada, produjo que un ciclista absolutamente del montón, pasara a convertirse en un auténtico dominador, capaz de acumular en tan solo cinco temporadas, multitud de éxitos, y sobre todo un grado de error mínimo que le hacen ya posicionarse como un claro candidato a convertirse de aquí a su retirada, en el mejor ciclista de Gran Bretaña de la historia.

Este es el SKY, un equipo que daría para páginas y páginas y solo escarbaríamos en la superficie Nos quedaríamos en la nata de la tarta. Hoy algunos padecen su dominio, otros disfrutan de sus victorias. Lo que está claro es que hoy en día en ciertos ámbitos son los mejores, y ya son historia de este deporte.

Jose Maria Palacio

Publicado en Revista Desde la Cuneta Nº 8

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