Ten Dam, hielo en la bici

Temporada tras temporada, el holandés acaba siendo quien salve los muebles del Belkin. Sin hacer ruido, sin mucho brillo, también es cierto, pero siempre se cuela en los primeros puestos, ayudando además a sus líderes, en los últimos tiempo Mollema y Gesink. ¿Y si apostasen por una vez por él? 

Nacido en 1980, el reconocimiento le está llegando tarde. Siempre fue un corredor sólido y completo, pero nunca se pensó que hasta el punto de superar en ocasiones las clasificaciones de sus jefes de fila, aunque más tarde el peso de la propia carrera y el desgaste del trabajo doble pesen en sus piernas como una losa y desfallezca.

Surgido del S3 de Rabobank en 2002, pasarían nada menos que seis años y tres equipos para que firmara por la primera plantilla de la formación holandesa. Con los colores naranjas sólo ha podido ganar una etapa, en el Critérium Internacional de 2008. Ha sido este año cuando comenzó a conocer las grandes vueltas, de las que ha sido un habitual.

Últimamente le ha tomado el gusto al doblete Tour-Vuelta, con actuaciones muy regulares. En montaña, con un tran tran que ha dejado atrás a candidatos al podio. Sin embargo, nadie le cuenta como un favorito a entrar entre los diez primeros. Ni siquiera en su equipo, donde otros han tenido muchas más oportunidades por mucho menos.

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