Tony Gallopin, la carrera de Alain y Fignon

Es un muy buen ciclista, con potencia y visión de carrera, con clase y determinación, pese a que no ha tenido tantas ocasiones de poderse lucir. Su mejor victoria llegó en la Clásica de San Sebastián, donde llegaría por delante de Valverde, casi nada. Sobrino del exitoso director, Alain Gallopin, está pudiendo desarrollar la carrera que nunca pudo llevar a cabo su tío. 

El de Dourdan tiene una procedencia interesante, un enlace con la actualidad del ciclismo, pero también con la historia mayor del ciclismo francés. El tío de Tony, Alain, debutó como profesional en 1982. Un accidente terminó con su carrera, lo que le llevó a aprovechar sus títulos de fisioterapia para convertirse años después en masajista personal de Laurent Fignon.

Durante años ha conocido los secretos de uno de los corredores más admirados y con mayor inteligencia del pelotón de los ’80. En 1994 Gallopin debutaría como director, cumpliendo dichas funciones en el modesto Catavana-Corveil. De ahí ha pasado por grandes equipos como FDJ, Astana y RadioShack, donde ha coincidido con genios como Cancellara, Armstrong o los Schleck.

Tony debutó en el Aubervillers. Poco tiempo después y demostrada su valía ganando la París-Tours sub-23, el ciclista francés firmaría por Cofidis, lo que le supuso un salto de calidad y un gran aprendizaje. Ganó la Copa de Francia en 2011, lo que le reuniría con Alain en su actual estructura, que ahora pasará a ser Trek.

El galo recibe los consejos de su tío como el primer día, con un alto influjo de lo vivido en la época en la que tuvo que dedicarse a ser ciclista desde la barrera. Tony está cumpliendo el sueño que su tío tuvo que interrumpir y dejar aparcado para siempre. Ahora continúa su carrera en Lotto, al que llega con la vitola de cada vez menos promesa y más realidad.

Ph: RadioShack

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