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ANÁLISIS PCM: FROOME DE ROSA, ¿SKY GANA O PIERDE?

Cierto es que todos los caminos conducen a Roma. Cierto es que, a priori, antes de comenzar la recientemente finalizada edición del Giro de Italia 2018, casi todos hubiéramos apostado por un duelo entre Dumoulin y Chris Froome para el triunfo final. En su penúltima etapa de Cervinia, ése fue el mano a mano servido. Lo que muy pocos hubiesen previsto son los caminos alternativos por los que este Giro ha transcurrido para arribar a Roma, y a ese desenlace. Unos auténticos vericuetos, que dejaron en demasiados momentos estupefactos a buena parte de la afición. Un enfrentamiento Froome-Dumoulin era previsible. La forma en que se ha llegado a ese enfrentamiento, los caminos atravesados, en absoluto lo eran.

¿Por qué?

Hace ya ocho años que el equipo Sky llegó al pelotón profesional. Su entrada supuso un paso cualitativo en la evolución hacia un ciclismo más científico. No hace falta extenderse mucho en este tema porque de sobra son conocidas sus máquinas, las constantes consultas de sus ciclistas a los ordenadores de a bordo, sus “marginals gains”… De hecho, Chris Frooome se ha caracterizado, hasta este Giro, por ser un ciclista bastante regular. Por controlar sus esfuerzos. Por no salir a los ataques sino por ir al ritmo que le marcara su ordenador. Por no perder tiempo en exceso, si es que lo perdía, en las etapas decisivas. Por no atacar más atrás de lo que en su entorno consideraban zona de seguridad…

Y bien. Resulta que Chris Froome, durante esta edición del Giro, ha roto de una patada con todas estas consideraciones que teníamos sobre él como ciclista. Todas las horas que hemos podido “perder” los aficionados viendo carreras en las que él ha competido no nos han servido para conocerle. Tampoco todas las horas en las que hemos debatido con otros aficionados, ya sea de viva voz, ya sea a través de foros especializados. Chris Froome tiene otra versión de sí mismo, desconocida hasta este momento por la inmensa mayoría de la afición ciclista mundial.

¿Y cuál es esa versión?

Froome ha demostrado ser un ciclista humano. Ha perdido tiempo en varias etapas con final en rampa, sin ser siquiera etapas montañosas, y también ha perdido tiempo, más, en otros parciales sí calificados como montañosos. Pero he aquí que el ciclista británico ha sido sujeto de recuperaciones totalmente inesperadas. Atacando fuera de lo que hubierámos considerado su franja de seguridad en el puerto más duro de este Giro, Zoncolan, donde consiguió la victoria. Mas este ataque y esa distancia a la que atacó quedó en mera anécdota sólo seis días más tarde. Su ataque en solitario en el ascenso a Finestre, a 80 kilómetros de la línea de llegada, para recuperar tiempo y vestirse por primera vez en su vida la maglia rosa rompió con todos los esquemas en los que se desenvuelve el actual ciclismo de esta época.

Lo triste para Froome, para Sky, para el Giro, para el propio ciclismo, para el deporte en general…es que a tamaña proeza ciclista, buena parte de la afición a nuestro deporte asistió con una mezcla de incredulidad y estupefacción. Chris Froome había abandonado absolutamente todos los principios en los que hasta ese momento había fundamentado su reinado en las vueltas de tres semanas. Esta vez no hacía falta medir esfuerzos. Por la brava. Y así, mientras durante los últimos años había ganado casi pidiendo la hora en los últimos kilómetros de la última etapa de montaña, ahora era capaz de vestirse de rosa con un ataque a 80 de meta. ¿En qué debe creer ahora el aficionado al ciclismo?¿En que todos los esfuerzos y resultados son medibles si se hacen de forma científicamente correcta?¿O que el organismo humano sometido a unos esfuerzos un día responde de una manera y otros días de otra?

Es cierto, sí. Chris Froome ha ganado la reciente edición del Giro. Pero el discurso durante ocho años mantenido por Froome y sobre todo por Sky, ¿ha ganado o ha perdido? ¿Es creíble el discurso de Sky observando los caminos atravesados para llegar a Roma? ¿Sky y Froome han ganado o han perdido durante el pasado Giro de Italia? Que cada cual conteste y extraiga conclusiones.

Cuesta, una vez abordada la victoria final de Chris Froome, extenderse sobre otros temas. Aún así, lo intentaremos.

A pesar de una primera semana de carrera aburrida, el Giro ha ido ganando mucho en intensidad e interés. No es descartable en absoluto el factor suerte en este sentido. Pese al trazado diseñado, los acontecimientos de la carrera se han puesto del lado de la organización.

¿Qué decir de Tom Dumoulin? Parece, sólo parece, que le faltó un puntito respecto a la edición de 2017, para vencer también en esta. Quizás el momento más decisivo para él fue en alto de Finestre; cuando tuvo que decidir si esperaba o no a Reichenbach, el gregario de Pinot. Sobre este tema se puede empezar a debatir y no parar. Quien escribe, desde luego, hubiera obrado en ese momento como obró el holandés. Ha hecho un gran Giro Dumoulin. Sólo ha sido batido por el gran dominador de las rondas de tres semanas de esta época. Ha hecho el Giro que debía hacer. Sólo que el año pasado le sirvió para vencer pero no en esta oportunidad.

Quien fuera hasta cuatro jornadas del final favorito para la victoria, Simon Yates, acabó pagando los esfuerzos. Pero el salto cualitativo del ciclista del Miltchelton es claro. Y la experiencia acumulada será primordial en futuras rondas de tres semanas. Prácticamente lo mismo se puede escribir acerca del ciclista de Movistar Richard Carapaz. Es el ecuatoriano la gran revelación de este Giro y se une a Marc Soler en la segunda fila de la escuadra telefónica.

Y mientras Miguel Angel López confirma su candidatura para estas carreras. Thibaut Pinot también nos confirma sus carencias.

En lo relativo a la velocidad, destacable la supremacía de Elia Viviani, manteniendo en algún momento cierta rivalidad con el irlandés Sam Bennett. Gracias a su dominio en los sprints finales, Viviani se adjudicó la maglia ciclamino.

Concluyó el Giro de Italia 2018. A las pocas horas de finalizar no parece que haya sido una edición más y habrá que esperar acontecimientos.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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