ANÁLISIS PCM: KWIATO REY DEI DUE MARI

El pasado siete de marzo daba comienzo una nueva edición de la Tirreno-Adriático, la misma prueba en la que Roger “el gitano” De Vlaeminck impuso su ley durante seis años consecutivos, concretamente de 1972 a 1977.

Siempre que se cita a la carrera de los dos mares, no puedo evitar acordarme de Txomin Perurena. La figura del mítico KAS cuenta, que en la edición de 1992, siendo director de Festina y teniendo a un tal Sean Kelly en el equipo, fue testigo de cómo el campeón irlandés se metía cincuenta kilómetros extras después de cada etapa, con el fin de preparar los casi trescientos de la inminente Milán-San Remo.

El invento no debió de salir del todo mal, ya que pocos días después el apodado “Rey de las clásicas”, se imponía en la vía Roma a Moreno Argentin y Johan Musseuw.

Los tiempos han cambiado y el ciclismo otro tanto, hoy día la preparación tira por otros derroteros y el formato de las carreras también. Aunque la Tirreno, mantiene su esencia, con una crono inicial, que últimamente suele ser por equipos. Alterna finales nerviosos, con algún día propicio para llegadas masivas, con suerte podemos hasta disfrutar de un día de montaña y no suele fallar una contrarreloj individual de no más de quince kilómetros. Pese a que la cosa funciona, en ocasiones se nos ofrece un sorprendente podio final como el de 2005, con Óscar Freire, Alessandro Petacchi y Fabrizio Guidi como ilustres protagonistas.

Centrándonos en la presente edición, la primera etapa nos ofreció una crono por escuadras en la localidad veraniega de Lido di Camaiore. BMC no defraudó y entre los cinco primeros equipos no hubo grandes sorpresas, ya que siguiendo a los norteamericanos, se clasificaron por el siguiente orden, las mejores formaciones del pelotón en la citada modalidad, Michelton-Scott, Team SKY, Quick-Step y Team Sunweb.

Marcel Kittel, acudía a la ronda transalpina sin haber levantado los brazos en la presente temporada y con síntomas de haber perdido ese poderío marca de la casa, sobre todo en llegadas “limpias”. Nada más lejos de la realidad, tanto en la segunda etapa con meta en Follonica, como en la sexta que finalizaba en Fano, superaba a un Peter Sagan, al que no hemos visto ni de lejos al 100%.

El tercer día de carrera, correoso ciclista que es Primoz Roglic y que tanto me recuerda a Simon Spilak, agonizaba para rematar su duro ataque en las rampas de la localidad de Trevi. A la estela, le seguiría el grupo de los  favoritos, con adam Yates, Tiesj Benoot, el eterno favorito a todo Geraint Thomas, Urán, Landa…

Los 1335 metros de altitud de Sarnano Sassotetto, iban a ser el escenario del gran día de montaña y así fue. Mientras Mikel Landa parecía jugar a ciclistas, los rostros de Rafal Majka, George Bennet o Fabio Aru, nos hacían recordar que en absoluto el final del día era una broma y que las casi seis horas y media de carrera, les pesaban en las piernas. En la lucha por la maglia azurra de líder, Damiano Caruso aguantaba el tipo, frente al polivalente Kwiatkowski, que lo mismo se mete en una volatta muy a pesar de Fernando Gaviria, curra como el mejor gregario, te aguanta cuesta arriba o nos delita con una crono de diez.

La quinta etapa, estaba diseñada por y para un homenaje a la figura del malogrado Michele Scarponi. Con tres pasos por el circuito de Filottrano y una ascensión final coronada con un gran mural de Scarpa junto a la meta. Con una afición entregada a la causa, Adam Yates cruzaba en primer lugar, mientras que Kwiato se encaramaba a lo alto de la clasificación general.

La jornada final, constaba de de poco más de diez kilómetros contrarreloj, en los que los grandes especialistas, coparon el top ten del día con Rohan Dennis a la cabeza. Pese a exigua distancia a recorrer, Mikel Landa no pudo defender su tercer puesto en el pódium, el empuje de su ex compañero Geraint Thomas fue demasiado para el alavés.

Por lo que Michal Kwiatkowski, Damiano Caruso y el galés del SKY, finalizaban en los puestos de honor de la corsa dei due mari.

No quiero dejar pasar la ocasión de nombrar a Jaime Rosón y el carrerón que se ha metido, quizá eclipsado por su líder en Movistar, pero este hecho seguro que le ha permitido correr con menos presión.

Imanol Gonzalez Gete

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