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ANÁLISIS PCM: UN TOUR DE CAMBIOS

Finalizada la reciente edición del Tour de Francia, se pueden extraer ya algunas conclusiones.

La que más llama la atención es la aparición en los primeros lugares de la clasificación general final de los ciclistas catalogados como contrarrelojistas y rodadores por delante de los considerados escaladores. Justo además en el contexto de un Tour con escasos 31 kilómetros de cronometrada individual y 35 por equipos. Efectivamente. En un recorrido en la teoría más asequible a los escaladores, éstos han sido batidos por los rodadores. Estos últimos, a su vez, comprobando cómo evolucionan los trazados del Tour, están mejorando ostensiblemente su prestación cuando la carretera se empina hacia el cielo.

Esta mejora no puede ser contrarrestada por los escaladores. Entre otras causas, por el dominio que ejerce el equipo Sky en las etapas de montaña. Este dominio del colectivo inglés, con numerosos corredores cruzando puerto tras puerto en las primeras posiciones del pelotón principal, desincentiva que los escaladores ataquen en el considerado su terreno. Y así, van transcurriendo las etapas sin que los “grimpeurs” consigan ventajas favorables. Es más. En más de alguna oportunidad son los propios rodadores los que endosan segundos a los escaladores en estas jornadas supuestamente favorables a estos últimos.

De esta forma, puede considerarse que ha sucedido un relevo. Los Bardet, Quintana, Urán, Landa, Dan Martin… han sido superados en la general por los Dumoulin y Roglic. Se puede afirmar que es otro tipo de corredor el que ha accedido a esos primeros puestos, relegando a los que los ocupaban hasta la reciente edición.

En este Tour de Francia, Tom Dumoulin no ha hecho sino confirmar lo ya apuntado en los dos últimos Giros de Italia. Sobre Primoz Roglic, decir que ha dado un salto cualitativo. Lo que ya había demostrado en pruebas de una semana lo ha pasado a demostrar también en carreras de tres semanas. Sobre estos dos ciclistas está claro que habría que entrar en matices, pero la extensión del artículo no da para ello. Aquí simplemente unos breves apuntes. El ciclista holandés Dumoulin ha vuelto a correr otra vez sin apenas ayuda de sus compañeros de equipo en los momentos decisivos. De esta manera, su segundo lugar en la general final cobra bastante más valor. No ha sido el mismo caso que el del esloveno Primoz Roglic, muy acompañado por Robert Gesink y por Steven Kruijswijk en esas fases. Si bien este último en la etapa con final en Laruns pensó más en sus propios intereses que en los del colectivo y en los del compañero que en ese momento iba por delante suya en la general. Notable el salto cualitativo protagonizado por el equipo Lotto- Jumbo, también protagonista con las dos victorias de etapa al sprint de Dylan Groenewegen.

Desde el punto de vista del ciclismo español, la mejor noticia es la victoria de Omar Fraile en Mende. Nuestra representación ha estado fuera en todo momento de la lucha por la victoria en la general e incluso por el podio. Esto no es sino la confirmación de la ya anunciada travesía por el desierto, al menos en esta carrera, que va a padecer nuestro ciclismo a no ser que ciclistas como Soler, Mas o algún otro modifique el panorama

Capítulo aparte merece la actuación de Movistar. Pronto se vio que ni Valverde, ni Quintana ni Landa iban a estar para la lucha por el amarillo. Y así al murciano se le relegó a labores de gregario como lanzadera en algunas etapas. Es palpable que al de Las Lumbreras le pesan los años. La temporada venidera Alejandro, junto con sus directores de equipo, deberá medir con mucha más precisión sus esfuerzos durante la campaña.

También muy triste el salto cualitativo hacia atrás que ha dado Nairo Quintana. Sus antiguos rivales apenas ya lo consideran ninguna amenaza, e incluso le permiten saltar para ganar etapas en solitario sin que ninguno de esos rivales se inquiete en absoluto.

Por las razones que sea, el diferencial que durante el Tour pasado, cuando corría con Sky, alcanzó el alavés Mikel Landa, no lo ha tenido este año. Las razones que adujo para salir de Sky –ser el único jefe de filas- para nada se han cumplido, al menos en este Tour. Esperaremos a ver qué sucede en la Vuelta a España. Landa se tuvo que someter a la disciplina de equipo durante la etapa que Quintana venció en el Col du Portet (si bien es verdad que aquel día las fuerzas tampoco lo acompañaron). En definitiva, Mikel Landa no ha demostrado ni las fuerzas ni el carácter de líder que hace un año motivaron su marcha a Movistar.

Al final el equipo azul se tuvo que conformar con la victoria en la clasificación por equipos –vendida como gran triunfo desde el entorno del equipo español- y la victoria de etapa de Quintana. Poco bagaje para las expectativas creadas. Tiempo hay. Desde fuera parece que algo hay que cambiar en ese equipo, al menos en su forma de afrontar el próximo Tour de Francia.

Peter Sagan, menos protagonista que en recientes ediciones del Tour, se volvió a llevar el verde. Al eslovaco, este año el protagonismo, al menos el mediático, se lo robó el francés Julian Alaphilippe, que acabó en París vistiendo el maillot de puntos rojos y que supo muy bien vender su papel delante de las cámaras, en un estilo mitad Peter Sagan mitad Thomas Voeckler.

El que le hayan robado ese protagonismo delante de las cámaras no resta un ápice el mérito del enésimo triunfo de Sagan en la general de la regularidad, ni sus tres victorias al sprint. Unos sprints a los que a última hora se apuntaron de forma victoriosa Arnaud Démare y Alexander Kristoff. La victoria de Démare en Pau añadió un poco más de polémica, por si hubiera poca, a esta finalizada edición de la ronda gala.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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