,

ANÁLISIS PCM: VALVERDE Y EL BIDÓN DE LA ETERNA JUVENTUD

Hace más de quinientos años, el explorador vallisoletano Juan Ponce de León, hizo de la búsqueda de la fuente de la eterna juventud su obsesión y para ello no dudó en cruzar el charco, con el fin de hallarla.

No quiero saber la cara que se le hubiera quedado, al darse cuenta que la respuesta a su anhelo se encontraba mucho cerca de su casa de lo que nunca hubiera pensado. Concretamente en Las Lumbreras, región de Murcia o la casa de Alejandro Valverde, para ser más exactos.

Foto: Namuss Films

El eterno “Bala” ha evolucionado de manera digamos que diferente. Los deportistas normalmente, van cogiendo con el tiempo una experiencia que les hace gestionar de mejor modo sus energías. Alejandro sin embargo, rompe moldes a la vez que destroza teorías. Centrándonos en lo meramente deportivo, simplemente  Valverde es cada vez  mejor ciclista y eso es un hecho plausible. Cada vez gana más, mejor y con mayor facilidad.

El que estaba llamado desde categorías inferiores a ser el Merckx español, recordar que de 1995 en adelante, se le conocía como “el Imbatible”. La primera carrera que no ganó en el País Vasco-Euskadi, fue el mundial de 1997 y para entonces ya eran varías sus incursiones en las tierras del norte. En cierto momento de su carrera concretamente entre mediados de 2006 y 2007, que coincidió con un episodio acaecido en la calle  de los Caídos de la División Azul del distrito madrileño de Chamartín, esta pareció estancarse.

Dos han sido los grandes retornos del triunfador de esta Volta 2018, el primero en 2012 y el segundo en este 2018. Personalmente celebro este último, dada la avería que sufrió en las calles de Dusseldorf el pasado julio. Por lo que la manera en la que ha repetido triunfo en la Volta que acaba de finalizar, tanto para los valverdistas, como para los que no lo somos, es para ponerse en pie y sencillamente aplaudir.

He de reconocer, que tras su caída en el prólogo del pasado Tour de Francia, no daba ni un céntimo de euro por su recuperación como ciclista. Y aquí es donde me he de tragar mis palabras.

La Volta Catalunya, decana de entre todas las rondas de una semana, carrera con más ediciones llevadas a cabo tras Giro y Tour, es una maltratada por un calendario internacional, para el que la tradición y arraigo, son detalles totalmente prescindibles.

Foto: Namuss Films

Poco o nada queda de aquella Volta que tuvo lugar hasta 1994 en septiembre, por entonces cita ideal, para preparar el mundial de ruta. Recuerdo un prólogo a principios de los noventa, por la calles de Barcelona, en la que Maurizio Fondriest, vencía, por delante de todo un Miguel Indurain. Eso es ya historia.

A día de hoy, la ronda catalana se disputa desde 2005 en un mes de marzo, condicionada por la presencia de una nieve que aún perdura. La década que se llevó a cabo en junio, concretamente entre 1995 y 2004, parecía que le abriría las puertas de la gente que preparaba el Tour. Pero al estar próxima a la finalización del Giro y la presencia de una carrera como el Criterium Dauphine, dejaban poco pastel a repartir.

Debemos reconocer los esfuerzos de la organización, que pese a llevar a cabo la única vuelta del World Tour sin contrarreloj, han conseguido salvar una edición más de esta carrera con mucha solera.

En lo que al hecho meramente deportivo se refiere, la primera etapa con meta en Calella, nos iba a ofrecer la primera victoria en la máxima categoría profesional, del velocista colombiano de origen libanés, Álvaro Hodeg. Otra perla más del Quick Step, los de Patrick Lefevere están arrasando en este principio de temporada.

Al día siguiente y con los pocos velocistas puros de la carrera descartados, Alejandro Valverde se imponía al aussie Jay McCarthy en un sprint un tanto extraño, en el que el de Movistar pareció por un instante incluso dejar de pedalear. El murciano ya tocaba a la puerta del liderato y dadas las circunstancias de carrera, amenazaba seriamente con volver a llevarse a casa, el maillot blanquiverde.

Con motivo de la tercera jornada de carrera y con una etapa a priori de montaña, que tuvo que ser modificada por motivos climatológicos, ya que subir a dos mil metros en marzo es lo que tiene, el ciclismo nos ofreció uno de esos días, en los que simplemente uno disfruta. El gran Thomas De Gendt, ese hombre que prefiere los solos de guitarra a pasar desapercibido entre toda la orquesta, se puso el buzo de faena, para desgracia de Lluis mas y Mikel Bizkarra.

Foto: Namuss Films

La llegada a la Molina, fue un monólogo de Movistar, pese al ímpetu de la joya de SKY Egan Bernal. El tridente formado por Nairo Quintana, Marc Soler y Alejandro Valverde, hacía creer al espectador que el ciclismo es un juego y más cuando tienes a un killer como el murciano entre tus filas.

El quinto día, la Volta arribaba a Vielha, corazón del único valle de vertiente atlántica del pirineo español. Una jornada en la que se voló y en la que pese a que Matej Mohoric cruzaba la meta alzando los brazos, poco antes Jarlinson Pantano haciendo gala de su habilidad y fuerza, se había apuntado el tanto, cosas del directo.

Una vez más y ya era la segunda ocasión en que la organización tenía que recurrir a ello, demasiado para una carrera de siete días, la sexta etapa se recortó en setenta y cuatro kilómetros. Diego Rubio del Burgos -BH y Maximiliam Schachmann, lograban algo poco usual en el World Tour y no es otra cosa que veamos que una fuga llega a meta. El abulense pecó de generoso o de verse confiado por la aparente flaqueza del ciclista de Quick Step, para más inri Bryan Holm director del equipo belga, tirando de repertorio y mostrando que es un perro viejo del oficio, animaba a Diego diciéndole que iba muy bien. Y tanto que bien, si lleva a tu corredor hasta meta y te da la victoria en bandeja.

La etapa final en el circuito de Montjuic, fue nerviosa y movida como siempre. Terreno este en el que el líder Valverde se mueve como pez en el agua y en la cual el británico Simon Yates, se llevó el gato al agua. Una pena la caída de Egan Bernal, que no tiene que ensombrecer el carrerón de otro joven compatriota suyo, Daniel Felipe Martínez del Education First-Drapac.

En el podio final, escoltarían a Alejandro Valverde, su compañero de escuadra Nairo Quintana y el joven de AG2R-La Mondiale Pierre Latour, que gracias a bonificar con su tercer puesto en Montjuic y la caída de Bernal, ha logrado ser el tercero en discordia.

IMANOL GONZALEZ GETE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *