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ARCHIVO PLANETA CICLISMO: CUENTOS DE TXOMIN PERURENA EN LAS GRANDES VUELTAS

Comenzamos una serie donde rescatamos algunos de los mejores reportajes de nuestra revista, en este caso se encontraba en el número 12.


El ciclista vasco, que corrió en los equipo KAS, FAGOR y TEKA en las décadas de los 60 y 70 y adorna su palmarés con 158 victorias como profesional, nos cuenta curiosas, divertidas e interesantes anécdotas vividas durante su periplo como corredor y como director deportivo que fue más tarde.

Ocurrió en la Corsa Rosa

Txomin nos cuenta cómo consiguió, gracias a una moneda de oro, una de las victorias que con más cariño recuerda. «A mí siempre me ha atraído mucho el Giro, más que el Tour. No sé, lo viven de otra forma, tiene más encanto… La primera etapa que conseguí ganar me hizo muchísima ilusión. Había una subidita allí, en Orvieto, y conseguí ganar, además iba con grandes esprintes. De ese día tengo un recuerdo imborrable. En aquella época, en el Giro se hacía una especie de quiniela para los periodistas y los hombres de la radio y la televisión, daban una moneda de oro al que acertaba el ganador. Me acuerdo que fui a la salida, me vino Chico Pérez y me dijo: “¡Oye, que hoy te he puesto ganador de la etapa!, a ver si lo conseguimos”. Le dije a ver por qué, y él me dijo que porque terminaba en una subidita y que me iba como anillo al dedo. Fíjate cómo íbamos de preparados y de mentalizados y de cómo se planteaban las carreras, que yo ni sabía que terminaba en una subidita. Y gracias a Chico Pérez, que me hizo ver que yo efectivamente podía ser un candidato a ganar aquella etapa, pues estuve muy pendiente y pude ganar».

Exuberancia “sospechosa”

Tras aquella victoria, el ciclista guipuzcoano estaba exultante de alegría. «Y te voy a contar una parte un poquito desagradable de ese día como anécdota. Yo estaba exuberante, porque ganar una etapa en el Giro y de la forma que había ganado, pues estaba muy contento. Había control antidoping y al inspector le pareció un poquito sospechoso mi… no sé, esa alegría, esa exuberancia, ¡yo que sé! Aparte de que me registró todo, ¡hasta la boca!, me hizo abrir la boca por si tenía yo algún producto dentro, solo le faltó mirarme el ojete a ver… [risas]».

Si a ti te va bien, a mí también

Desde luego, resultaba peligroso poner en sobre aviso al de Oiartzun. «Otra anécdota muy parecida me pasó en la Vuelta a Suiza con… bueno, no vamos a decir nombres, digamos que con un corredor italiano que era potente y rápido, sobre todo en finales en subida, como yo. Me vino a la salida y me abrió los ojos, para su mal, porque me dijo: “Te doy no sé qué si me ayudas en la llegada que termina en cuesta y tal”, y le dije: “Ah, ¿sí?, pues si a ti te va bien, a mí también me puede ir bien”, me hizo ver que yo también podía ganar. ¡Y gané la etapa!».

Le Tour

En la Grand Boucle, el ciclista vasco consiguió su mejor clasificación en la general el año de su debut. «Decirle hoy en día a un ciclista que el primer año, con 21-22 años, va a correr la Vuelta a España y el Tour, como hice yo, es algo bastante difícil, ¿no? Conseguí una buena clasificación en parte a que me introduje en una escapada que terminó en Pau donde sacamos unos minutos y en parte al andar relativamente bien, conseguí el decimoctavo puesto».

Una espinita clavada

A pesar de las numerosas victorias conseguidas a lo largo de su carrera, Txomin comenta que «siempre me he quedado con la pena de no haber conseguido una etapa en el Tour. Igual el primer año fue cuando tuve una oportunidad, pero por un dolor de rodilla no pudo ser. De hecho, me tuvieron que hacer una infiltración para poder terminar el Tour. Para mí era un drama el tener que abandonar viéndome bien y con fuerzas, pero gracias a esa infiltración pude terminar, y terminar muy bien. Tuve aquella etapa al alcance de la mano, iba escapado con el luxemburgués Edy Schütz, yo no le pude aguantar, precisamente por ese dolor de rodilla, y él llegó. Esa posibilidad que tuve, que no digo yo que hubiera ganado, porque él era un hombre rápido, pero fue la única ocasión así un poquito clara para poder disputar la etapa en el Tour».

Un hombre rápido gana la montaña del Tour

El ciclista guipuzcoano bromea con la gesta conseguida. «Lo tomas a risa, que te venga alguno y te presenta igual a su nieto y dice: “¡Mira, este ha ganado la montaña del Tour!”, y yo suelo decir: “¡Oye!, y alguna cosita más, ¿no?” [risas]. Ganar la montaña fue una anécdota. El año anterior Fuente había perdido ante Pedro Torres, más bien porque le superaba en los puertos pequeños, entonces fue un poquito una especie de revancha. Y luego también influyó que ese año Campagnolo sacó unos productos de titanio para aligerar la bici: dirección, eje de pedalier, pedales… había cuatro o cinco juegos en el equipo y me dijeron que si quería disponer de aquello tenía que disputar la montaña. Y dije: “Pues bueno, pues vamos a disputar la montaña”. Para ganar con mis cualidades tenía que ser desde el primer día y lo hice ganando prácticamente en todos los puertos de 4ª categoría, muchos de tercera, alguno de segunda… ¡y uno de primera!, que mucha gente dice que no gané ninguno, pues sí que gané en un puerto de primera, en La Bonaigua. Entonces no existía el fuera de categoría. Al Tour por supuesto que no le gustó nada que yo ganara la montaña, entonces se ha ido cambiando y hoy en día sería imposible ganar de aquella manera. Quieren que se dispute la montaña y haya espectáculo, pero que no la gane el que está machacándose desde el primer día. En aquella época los puertos de cuarta tenían más puntos, pero ahora apenas puntúan. Aquello fue una piedrita en el zapato de los amigos del Tour».

Injusticias en la ronda gala

Sobre las novedades que se dan en la Grand Boucle, el de Oiartzun fue testigo siendo director de una de los mayores despropósitos que se han vivido en el Tour a lo largo de su historia. «Los organizadores del Tour quieren lo mejor para la carrera, buscan el espectáculo y han ido innovando. A mí, de lo más injusto que me ha tocado vivir con las innovaciones que van haciendo, que luego algunas las adaptan y otras no, y afortunadamente aquella no la adaptaron, fue que en las primeras etapas el último de la general de ese día se iba para casa. Eso ha ocurrido en el Tour y lo hemos vivido siendo yo director en el Teka, y si no que se lo pregunten a Joan Pujol que se tuvo que ir a casa, empezar en Alemania y se tuvo que ir a casa desde Alemania. Con eso buscaban que hubiera lucha por no ser el último, aquello fue una hi…da, en una palabra».

Etapa de Libro

El ciclista vasco, siendo director del Orbea, orquestó una de las estrategias más brillantes vividas en la carrera francesa. Fue en el Tour del 85, en la etapa reina de los Pirineos con final en Luz Ardiden. Pepe Del Ramo abrió el camino con su fuga, Pello Ruiz Cabestany le tomó el relevo y finalmente saltó Pedro Delgado que entraría vencedor en la mítica cima pirenaica.  «Hubo de todo. Te voy a decir una cosa, sí hubo pizarra, pero no con los protagonistas que luego surgieron. El hombre que estaba asignado para atacar era Jokin Mujika y salió Del Ramo. El mayor trabajo que teníamos esos días con Pello era hacerle mantenerse en el Tour, porque estaba con un resfriado muy grande y era totalmente imprevisible e impredecible que pudiese protagonizar ese día, aquello fue una sorpresa para todos. Las cosas como son, no te voy a decir que yo contaba con que Pello atacara antes del Tourmalet, para mí el mayor trabajo y logro fue conseguir que no abandonara aquel Tour. Lo que pasa es que luego ocurrió lo que ocurrió, que Pello iba camino de la victoria y además con mucho merecimiento. Lo que pasó es que Perico siempre ha sido un corredor muy inteligente y vio que Hinault flaqueaba, pero Hinault tenía allí buenos compañeros o “amigos” que no se movieron cuando atacó Perico, el caso de lucho Herrera y tal. Y Perico lo pudo aprovechar muy bien. Para mí, el dilema fue qué hacer, teníamos uno por delante y otro por detrás. Perico venía de ganar la Vuelta a España, era el líder del equipo en el Tour de Francia, pues yo me vi en la obligación de mandarle parar a Pello, que no puso ningún problema y se lo tuvo que tragar. Por supuesto que eso no se le va a olvidar nunca, bueno, a mí tampoco se me va a olvidar. Yo creo que Pello podría haber ganado aquella etapa. Al final, muy justito, pero salió bien; Perico ganó la etapa y adelantó en la general. Un director no es solo para llevar el coche, a veces hay que tomar decisiones que pueden ser acertadas o no, en ese caso salió bien, pero en perjuicio de Pello. Menos mal que también ganó una etapa en otra edición».

La Vuelta, escenario de numerosas victorias

Nada más y nada menos que 12 triunfos de etapa ha conseguido Txomin Perurena en la vuelta hispana. Ya en su primera participación en 1966, el año de su debut como profesional con tan solo 22 años, se llevó una etapa y las metas volantes, además de ser segundo en la montaña. «Efectivamente, desde mis inicios siempre disputaba las primas y todo lo que había por ahí, me veía con posibilidades y me la jugué. Quizás no estábamos bien aconsejados, me animaron para disputar la montaña y me animé para disputar las metas volantes; ya venía de ganar la montaña en la vuelta Eibarresa y me animé. Como muy bien dices, no es muy normal ganar el primer año las metas volantes, contra un Ramón Sáez que estaba pletórico, que en paz descanse mi amigo Ramón, quedar segundo en la montaña, que fue muy disputada y por dos puntos no conseguí ganarle a todo un Gregorio San Miguel, y ganar además la última etapa en Bilbao. Fue algo grande».

Hombre record

El ciclista vasco aún ostenta algunos records. «Este año he tenido la oportunidad de leer que me ha igualado Valverde en cuanto al intervalo de separación de años de haber conseguido victorias en la Vuelta, doce años. Yo gané la primera en el 66 y la última en el 78. Los records son para batir e igual este año le tocará batirlo a Valverde, si es que corre [el murciano ha disputado la Vuelta 2016, aunque sin conseguir vencer en ninguna etapa, por lo que su margen de victorias sigue manteniéndose entre las ediciones de 2003 y 2015]. También creo que sigo teniendo, que me lo dijo un buen amigo de MARCA un año que estuve haciendo la Vuelta con ellos, el record de corredor que más ediciones de la Vuelta ha vestido el maillot amarillo [5 años], aunque no sirve para nada comparado con ganar una Vuelta».

El sueño convertido en pesadilla

En la edición de 1975, el ciclista guipuzcoano salió con el maillot de líder a disputar la contrarreloj que cerraba la prueba y que se disputaba por las calles de San Sebastián con final en el velódromo. Perdió aquella Vuelta por catorce segundos ante el salmantino Agustín Tamames. «Estábamos hablando de las partes positivas, no de la negativas… ¡esa supera a todas!, [risas]. Yendo primero y perder en tu casa por catorce segundos, tiene más de negativo que de positivo. Yo estaba mentalizado de que podía quedar incluso quinto, estaban cerca Miguel Mari Lasa, Tamames, Luis Ocaña, incluso Kuiper… pero en ese momento quedar segundo igual fue incluso peor que quedar quinto. Siempre se me quedó grabado el silencio impresionante de la gente a la entrada del velódromo, aquello ya quería decir mucho, era un mal agüero. Aquel silencio y el recuerdo son inolvidables, todavía hay veces que aún me viene en forma de pesadilla».

En la Vuelta del 85, salta la banca con Perico

Txomin, al mando del equipo ORBEA donde corría Pedro Delgado, vivió en primera persona el vuelco que se produjo en la penúltima etapa camino de las destilerías DYC. La galopada junto a Pepe Recio le sirvió al ciclista segoviano para meterle más de siete minutos a un impertérrito Robert Millar y, a la postre, ganar su primera Grande. «Perico estaba en el ORBEA con nosotros. Ese día nos aparecieron todos los Santos habidos y por haber. Lo que mucha gente ignora es las circunstancias de carrera que hubo. Por ejemplo, entre Rascafría y Cotos, Millar tuvo dos veces avería, la primera vez le incorporó el equipo al pelotón, pero la segunda vez cambió de bicicleta y solo pudo entrar él y luego ya no tuvo ningún compañero de equipo a su lado. Luego, la niebla que había en la bajada de Navacerrada, que solo tiene una curva muy amplia a izquierdas que hay que tener mucho cuidado y lo demás no hay nada; Perico conocía la bajada de maravilla, pero un hombre que no conoce aquello y con niebla, pues te puedes imaginar. También está la suerte que tuvo Perico de que iba por delante Pepe Recio. Luego, aunque a mí eso nunca me ha gustado, lamentablemente en el deporte influyen mucho los medios, y allí el rey de los medios era José María García; imagínate lo que les hubiera ocurrido a TEKA o a ZOR por tirar contra un español… pues les hunde la firma, y eso también nos benefició a nosotros. Por eso te digo que ese día se nos aparecieron todos los Santos. Ahí se habló en su día de que si no hubo comunicación… ¡eso es mentira! El que conozca a Ramón Mendiburu sabrá que es un gran profesional y su trabajo lo hizo de maravilla. Hubo información de Radio Vuelta en todo momento. Entre ellos que hubiera desinformación, puede ser… A mí me llamó la atención que Millar no se vació para defender su maillot. ¡Yo me hubiera dejado allí hasta el culote!, eso sí que me llamó la atención».

Texto: Yon Suinaga.

Fotos: Yon Suinaga y cortesía de Txomin Perurena.


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