COL D`OSQUICH : UN MODESTO TESTIGO DE LA HISTORIA

Es probable que a una gran mayoría de aficionados a este deporte ni les suene remotamente el Col d` Osquich, una modesta ascensión de porcentajes muy moderados y poca altitud, cercana a Saint- Jean- Pied- de- Port. En su periplo francés, la Vuelta Ciclista a España transitará en la undécima etapa por las carreteras de los Pirineos Atlánticos para posteriormente, pasada la frontera, llegar a la meta en la localidad de Urdax-Dantxarinea, donde el pelotón debería estar en deuda vista la esperpéntica actuación de hace tres años. En el recorrido de esta etapa se encuentran tres pasos puntuables, dos de tercera y uno de segunda categoría. El primero de la jornada , el citado Col d`Osquich de tercera categoría, no guarda a priori una gran dificultad, con mucha probabilidad la fuga de la jornada ya estará confeccionada a esas alturas del trazado, por lo que es difícil que pase a la historia de la Vuelta Ciclista a España

Hace 109 años esta corta ascensión sí que fue parte de la historia de nuestro deporte, aunque fuera únicamente por su emplazamiento. El Col d`Osquich fue la última dificultad montañosa, casi anecdótica, de una jornada antológica, la primera gran etapa de montaña de la historia del Tour de Francia, aquella legendaria que iba a unir Luchon y Bayona en la edición de 1910, con nada menos que 326 kilómetros de recorrido. En el menú del día, además de Osquich, se encontraban las ascensiones al Peyresourde, Aspin, Tourmalet, Soulor, el desaparecido del mapa y desconocido Col de Tortes y el Aubisque. El primer contacto de la Grande Boucle con los Pirineos iba a dejar una huella imborrable que más de cien años después ha perdurado. La locura de Alphonse Steines, colaborador de Henry Desgrange en L`Auto, la primavera anterior inspeccionando estas maltrechas rutas de montaña había tenido sus frutos.

“Vosotros sois unos asesinos, sois unos criminales” gritaba con rabia Octave Lapize a los organizadores del Tour de Francia en plena cima del Aubisque. El mismo Lapize que iba a llegar triunfador a Bayona en un disputado sprint con el italiano Pierino Albini, diez minutos antes que François Faber, el que a la postre iba a alzar con el liderato en aquel prehistórico Tour de Francia, entonces la general se dirimía por puntos y no por tiempo, poco importaba esa pérdida ya que fue tercero en aquella inolvidable jornada. Finalmente fue Lapize quien se impuso en la general de aquel octavo Tour de la historia.

Si en la Vuelta a España la ascensión a Osquich es novedosa, el Tour de Francia ha transitado en más ocasiones su ruta, además de la célebre Luchon-Bayona de 1910. Una de las más recientes fue en la edición de 1992, aquella que partió de San Sebastián. Precisamente desde la ciudad guipuzcoana y camino de Pau, en la tercera jornada de aquella Grande Boucle, el Col d`Osquich fue la cuarta dificultad montañosa del recorrido, que tenía como colofón el Marie Blanque antes de llegar a Pau. El primero en pasar por su cima fue Richard Virenque, que aquel día se vistió de amarillo y por primera vez con el maillot de lunares (que no iba a lucir hasta perder el amarillo un día después), su atuendo durante muchos años en su trayectoria en el Tour. La etapa fue para el alavés del conjunto Amaya Javier Murguialday.

El último paso por el Col d`Osquich en la ronda gala fue en 2006, con un recorrido y un desenlace similar al de 2006, final en Pau y paso previo por Marie Blanque. El primero en pasar por la cumbre fue el francés Cyril Dessel a la postre amarillo tras acabar la etapa en Pau. El triunfo parcial fue para su compañero de escapada, el andaluz Juan Miguel Mercado entonces en las filas del Agritubel.

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