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Coppi o Bartali: ¿Que Tour terminado en ocho te gustó más?

Empieza el Tour de Francia 2018 y repasando la historia nos hemos dado cuenta que los Tour que terminan en ocho han salido llamativos, diferentes. De los dos últimos os hablamos en nuestra revista, que os recomendamos desde aquí. Pero les hemos pedido a nuestros redactores que nos hablen de esos Tour para que vosotros nos deis vuestra opinión y votéis al final de la entrada.


TOUR DE FRANCIA 1978

Fue el Tour de 1978 el primero en el que tomó la salida Bernard Hinault. Nada de ir a conocer la carrera y de adaptaciones a una prueba de tamaña exigencia. Su primer Tour como participante lo fue también el primero de los cinco que llegó a ganar el bretón.

El carácter, el carisma, la percepción que tenían sus rivales de ese momento de que estaban viviendo el nacimiento de una grandísima estrella… todo ello queda reflejado en los sucesos de la etapa de Valence d’Agen. El de Yffiniac, investido con el maillot de campeón francés y sin siquiera haber vestido jamás de amarillo, con sólo 23 años, es capaz de liderar una revuelta del pelotón. Aquella mañana, muchos despertadores sonaron a las cuatro y media de la madrugada. Malestar en el pelotón que rueda a 20 kilómetros por hora. Ya cerca de la meta, los ciclistas no aceleran su marcha; se desmontan de sus bicicletas ante la estupefacción de los espectadores. Los ciclistas entran a pie en meta. No hay duda de que quien encabeza el motín es Bernard Hinault, acompañado de Freddy Maertens. El líder Bruyere pasa desapercibido junto con los otros favoritos. El liderazgo y carisma de Hinault es tal que es capaz de negociar con las autoridades de Valence d’Agen un criterium post-Tour para compensar los hechos…

Fue también el Tour del chusco episodio de Michel Pollentier en Alpe D’Huez. El belga pasaba a ser el nuevo líder en la mítica cima. Sin embargo fue cazado cuando hacía trampas. Con una pera con orina de otra persona en su axila y un tubo hasta sus partes, el ganador del Giro 1978 intentaba así no depositar su propia orina para que fuera controlada.

En lo deportivo, Hinault no vistió de amarillo hasta casi el final. Lo hizo tras la macro contrarreloj de Nancy -72 kilómetros individuales- arrebatando el amarillo a Joop Zoetemelk.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren


TOUR DE FRANCIA 1988

En 1988 Pedro Delgado, Perico, era toda una rockstar, el ciclista más mediático que ha tenido España sin duda alguna. Abanderado de la generación que convirtió el deporte de las dos ruedas en un fenómeno social; Delgado, que ya se había impuesto de forma milagrosa en la Vuelta de 1985 después de aquella inolvidable fuga con Pepe Recio en la sierra de Madrid, había estado a punto de ganar el Tour de Francia en 1987 y sólo 40” y un Stephen Roche sideral le habían apartado de El Dorado. Pero Delgado tenía el Tour entre ceja y ceja y por eso en 1988 volvió a la ronda gala decidido a ganarlo. Para ello se enroló de nuevo en Reynolds y sacrificó su presencia en la Vuelta a España, algo que le valió encendidas críticas por un sector de la prensa deportiva.

La carrera le fue bien, contrarreloj incluida, hasta la primera jornada verdaderamente importante, la llegada a Alpe d’Huez. Fugado desde el Glandon con Steven Rooks, Perico se enfundó el maillot amarillo ese día. Ya no lo soltaría, ni siquiera cuando el maldito y turbio asunto del Probenecid y su falso positivo salió a la luz. Un día después de asestar su primer golpe mortal a la carrera, dio el segundo, imponiéndose con autoridad en la crono de Villard de Lans. Guzet-Neige, Luz Ardiden, Puy de Dôme… desde entonces la ronda gala fue un paseo triunfal para el segoviano, que sin rivales en la carretera tuvo que lidiar con lo que habría sido una injusticia histórica entre bambalinas. Sí, 1988 fue el Tour de Delgado y como nada de lo que sucedía con Perico entonces, fue normal. Por eso 30 años después se le sigue recordando hasta con documentales.

Francisco del Puente


TOUR DE FRANCIA 1998

Aquella edición del Tour de Francia de 1998 comenzaba más tarde de lo habitual por coincidencia en fechas con el Mundial de futbol que se disputó igualmente en tierras galas. Aquella Grande Boucle tenía previsto iniciarse lejos de territorio francés, concretamente en la capital de Irlanda, Dublín, siendo aquella la decimosegunda ocasión en que la carrera comenzaba en un país diferente al original.

En las semanas previas a la carrera, muchas miradas estaban puestas en el alemán Jan Ullrich, vencedor de la edición anterior y máximo favorito a repetir triunfo. Además del germano, sonaban con fuerza los nombres de su compañero Bjarne Rijs, Richard Virenque, Alex Zulle o Marco Pantani, que había arrasado ese mismo año en el Giro de Italia. Se esperaba con entusiasmo una interesante edición del Tour de Francia hasta que un hecho concreto cambió el curso de aquella prueba y a la larga del ciclismo en general. Wily Voet, masajista del conjunto Festina, era detenido en la frontera franco-belga con un cargamento de productos dopantes. Lo que al principio parecía no tener mayor trascendencia, fue engordando hasta desembocar en una situación inaudita para el Tour de Francia. Registros, detenciones, calabozos, fueron las palabras más escuchadas aquellos días en la carrera gala, una triste edición que acabó con los equipos españoles en casa, además de los integrantes del TVM y del Festina y en la que se llegó a neutralizar una etapa por parte de los corredores.

En lo deportivo un estratosférico Marco Pantani se hizo con el triunfo tras su exhibición en la recordada etapa con final en Les Deux Alpes, después de atacar en el Galibier y endosar más de ocho minutos al alemán Ullrich que poco pudo hacer ante las altas prestaciones del italiano de Mercatone Uno en la montaña, que también resultó vencedor en la cima del Plateau de Beille.

Alberto Diaz Caballero


TOUR DE FRANCIA 2008

Tras la era Armstrong  (sus siete triunfos seguían siendo válidos) y los escándalos de dopaje y la herencia dejada por la Operación Puerto, el ciclismo seguía peleando por mirar hacia delante y pasar página cuanto antes. En 2008, con el país metido de cabeza en una incipiente crisis económica,  el deporte era y es una válvula de escape en la que muchos se abstraen de la realidad. En mayo Alberto Contador se adjudicaba el Giro y en el Tour de Francia  fue el abulense Carlos Sastre quien acabó de amarillo en París.

El triunfo del corredor del CSC se cimentó en la inolvidable etapa con final en Alpe d´Huez en la que con un letal ataque se marchó sólo para vestirse de líder hasta el final, y de paso dejar las cosas claras de quién era el jefe de filas en CSC ante unos hermanos Schleck un tanto crecidos.

Un Tour que no sólo vio cómo Sastre se coronaba en los Campos Elíseos por delante de Cadel Evans y Denis Menchov, sino que también nos dejó la instantánea de Freire con el maillot de la regularidad y hasta seis victorias de ciclistas españoles.

Luego seguiría el oro de Samuel Sánchez en Pekín y el doblete de Contador con la Vuelta. Un año sin duda irrepetible.

SERGIO ANDRÉS

@entrebiciybalon


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