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Dekker, el marcador de clásicas

Durante mucho tiempo hubo un clasicómano considerado como uno de los mejores en cuanto a calidad, si bien en cuanto a resultados hubo otros mucho mejores. Coincidió en época de Van Pettegem o Museeuw y otros clasicómanos míticos, así como en las clásicas más duras convivió con Bettini, Zabel o Freire. No fue fácil para él buscar un hueco, pero lo logró. 

Una esperanza holandesa que se batió el cobre en las mejores clásicas. Si bien no consiguió imponerse en tantas, sí que logró el pánico de sus competidores, entre ellos buenos clasicómanos como Bettini, Freire o Zabel, por citar algunos de los que más victorias obtuvieron en su periodo de competición.

Buen rodador, fue campeón de Holanda en contrarreloj y fue un habitual del podio, siendo también vencedor en ruta y luciendo el maillot tricolor con honor, llevándose esta misma temporada la París-Tours y la vuelta por etapas de su tierra.

Fue Campeón del Mundo por puntos, es decir, que se llevó la Copa del Mundo, una prueba extinta y añorada por muchos. En ella era uno de los máximos candidatos, siempre en puestos cabeceros cuando la suerte no se alineaba con él y se anotaba alguna prueba como la Amstel Gold Race de 2001, donde se impuso al todopoderoso Lance Armstrong. Una impresionante lección a alguien que pensaba que el terreno de las Árdenas consistía en ir, ver y vencer.

En el Tour tuvo su gran año en el 2000, llevándose etapas casi sin querer y con una superioridad aplastante. En 2001 volvería a hacerse con una victoria parcial, siendo también 2º del ránking UCI a final de año gracias, entre otras, a victorias como la lograda en la general final de la Tirreno-Adriático.

Tras su retirada en 2006 se incorporó al organigrama técnico de Rabobank, donde ha colaborado a adiestrar jóvenes en el duro mundo de las carreras de un día, además de hacer las veces de director del equipo en pruebas importantes.

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