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Como disfrutar Roubaix desde la cuneta

Si eres uno de esos pirados que considera que el verdadero ciclismo, ese que tiene la épica como fin y la lucha puramente individual como argumento principal, ya sólo está en las clásicas de adoquines y que dentro de éstas, la París-Roubaix es el paradigma de ese ciclismo vetusto, arcaico y legendario; si eres de esos pirados que cada año descuenta semanas, días y horas al calendario en espera del segundo domingo de abril y se estremece con el sonido de una multitud rugiendo en las cunetas del bosque de Arenberg o del Carrefour de l’Arbre; si eres de esos, decíamos, entonces es muy probable que te hayas planteado alguna vez asistir a la París-Roubaix y convertirte en uno entre miles de esa multitud. Si es así, aquí tienes unos cuantos consejos.

Viaje. Dependiendo desde donde viajes y de cuantos días de permiso disfrutes, el viaje en coche puede no ser una mala opción, teniendo en cuenta que, de viajar en avión, tendrás que alquilar un coche, ya sea en París, Bruselas, Lille o cualquier otra ciudad donde te quieras alojar. Los vuelos más económicos suelen ser a París, pero ten cuidado, el aeropuerto de Beauvais está a 80 kilómetros y cuesta 20€ por trayecto por lo que a lo mejor esa ganga que has encontrado en internet no lo es tanto. Si vas a viajar en coche, calcula bien porque los peajes son innumerables y al final suponen un extra considerable. Y en cualquiera de los dos casos se recomienda planificar la vuelta el lunes pues al ser la carrera el domingo, habría que coger, o bien un vuelo de última hora de la tarde, bastante caros por norma general; o volver de noche en coche, algo poco recomendable después de haber estado todo el día fuera.

Alojamiento. Aquí las posibilidades son infinitas y dependerá de múltiples factores: presupuesto, gustos, disponibilidad… Eso sí, se recomienda leer con atención los comentarios sobre los hoteles en las páginas de reservas pues los franceses son un poco “generosos” repartiendo estrellas en sus alojamientos y nos podemos llevar alguna desagradable sorpresa.

Puntos donde ver la carrera. Quizás uno de los mejores puntos para ver la carrera sea el bosque de Arenberg pues presenta varias ventajas, como la de poder disfrutar durante horas de un ambiente festivo sin igual (puestos de comida y bebida, de souvenirs, pantallas de televisión gigantes para ver la carrera, banderas flamencas por todos lados…), la de poder hacer un apetitoso picnic dentro del propio bosque y quizá la mayor de todas: si uno se organiza bien, permite llegar justo a tiempo de presenciar el final de la carrera en el Velódromo.  ¿Cómo? Os lo contamos.

La entrada al bosque está ubicada en la localidad de Wallers, a poco más de 200 kilómetros de París, por lo que habrá que madrugar un poco para que ningún inconveniente de última hora tire por la borda nuestro viaje. Una vez en la carretera nuestro destino final será la rue Edouard Vaillant, en Wallers. ¿Por qué? Porque en las inmediaciones del bosque es realmente complicado aparcar… y prácticamente imposible salir luego. Desde ahí buscaremos, ya andando, la avenue Michel Rondet, aunque realmente no hará falta que busquemos nada pues la marabunta de gente que a esas horas copará Wallers nos dejará bien claro dónde está la “fiesta”. En cualquier caso, al final de esta avenida se encuentra la entrada al legendario bosque de Arenberg, con sus puestos, sus televisores gigantes, su desmadre generalizado y el monumento a Jean Stablinski. Una parada y una foto imprescindible.

Una vez que la carrera haya pasado, conviene volver al coche a paso ligero y obviar la primera de las instrucciones que nos dé el navegador, que probablemente nos mande de vuelta a la A23 por la D313 en sentido norte. Hay que cogerla en sentido contrario, en dirección a Bellaing y desde ahí volver a la A23. Así evitaremos las aglomeraciones de tráfico y de gente que se forman en el entorno del bosque y con el camino expedito podremos “volar” hasta Roubaix. Y con suerte, podremos “acompañar” a los corredores en alguno de los tramos que discurren paralelos a la autovía.

Haremos poco más de 50 kilómetros desde Bellaing a Roubaix, donde buscaremos la avenue Alfred Motte. Aquí debemos desconfiar nuevamente del navegador, que es posible que obvie los cortes de tráfico. Así, lo más eficaz es rodear la avenida por el norte y acercarse por alguna de las calles perpendiculares a ella, siendo las de Lannoy, Leconte Baillon, Louis Braille y Léon Marlot las más próximas al Velódromo. Una vez estacionado el coche, habrá que caminar hasta la entrada. A partir de ahí ya sólo queda esperar y disfrutar del ambiente con el que se vive la llegada de los ciclistas. Un rugido multitudinario y anónimo que cada vez suena más cerca es el mejor indicador de cuán próximos están los corredores. Un griterío que se vuelve ensordecedor cuando hacen su entrada en el Velódromo.

Si eres uno de esos pirados de los que hablábamos al principio nos darás la razón cuando afirmamos que sólo por ese momento habrá merecido la pena el viaje. El mejor domingo de abril de tu vida de aficionado al ciclismo.

SERGIO ESPADA

2 Responses
  1. Hola.
    Este año tendré el privilegio de ir a ver la carrera. Las indicaciones que has puesto me han parecido muy oportunas y creo que indispensables. Pero me surge una duda existencial.
    ¿Es fácil acceder al velódromo? ¿Hay que comprar una entrada con antelación? He estado buscando en internet y no me queda claro.
    Espero que me puedas ayudar con esto.
    Saludos
    Benjamín

    1. Buenas tardes Benjamín.

      La entrada al velódromo cuando nosotros estuvimos era libre, creemos que sigue igual, otra cosa es conseguir un buen sitio, el que llega primero elige.

      Luego está el tema de como llegar al velódromo, porque cortan bastantes accesos y te puede tocar andar un buen rato.

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