El día en el que todo cambió para Rigoberto Urán

El nuevo escalador de Omega-Pharma acudió al Giro de Italia 2013 con la firme misión de ser fiel escudero de Bradley Wiggins en su asalto a la maglia rosa final. Sin embargo, camino de Pescara el jefe de filas de Sky se dejaría sus opciones, más por sensación que por tiempo. Con el colombiano en clara mejor forma, la decisión era sencilla. 

Y no era otra que dejar que el colombiano disputase la general, puesto que incluso Henao se podría encargar de marcar ritmo al Sir. De este modo, no tardaron en llegar los buenos resultados. La llegada a Montasio le permitió llevarse la etapa, mostrándose como uno de los favoritos más en forma.

Una victoria que le daría moral para ir escalando posiciones hasta las Tres Cimas de Lavaredo, donde se aupó con el segundo cajón del podio, desbancando al siempre serio Evans. Estaba haciendo historia, escribiendo una página nunca antes escrita, además sobre un escenario nevado y épico.

Aquel día se confirmó a sí mismo que podía con una grande y con un equipo así a sus espaldas. Entonces comenzó el pensamiento de cambiar de aires, de buscar acomodo de líder en otra escuadra donde la plaza no estuviese tan definida. Omega-Pharma fue quien más empeño puso en su firma y ahora le tiene como candidato al podio de Giro y Vuelta.

Si aquel día Wiggins aguanta con los mejores, tal vez nos estuviésemos perdiendo a un gran escalador capaz de batirse en duelo con el resto de grandes nombres. Tal vez la tarde en la que levantó los brazos hubiese llegado rezagado junto al rodador británico. Por suerte para Urán no fue así.

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