EL IRRECONOCIBLE FABIO ARU

Este sardo estaba desde un principio, llamado a liderar el ciclismo transalpino. Máxime cuando en sus dos últimos años de amateur,  lograra imponerse en varias de las carreras más importantes del disputado calendario italiano, como el Giro del Valle de Aosta en dos ocasiones.

A lo que debemos de añadir su debut en la élite ciclista en 2013, como máximo lugarteniente de Vincenzo Nibali.

Su confirmación como estrella, no se haría esperar demasiado, ya que entre 2014 y 2015, encadenó un tercer y segundo puestos en los Giros de Italia, a los que debemos sumar, un quinto y un primero en las Vueltas a España de los mismos años. Recordemos que en la corsa rosa de 2015, puso contra las cuerdas junto a Mikel Landa, a todo un Alberto Contador.

Por lo que señalarlo como el perfecto relevo al “Tiburón de Messina”, era algo de fundados argumentos, pese a no responder a idénticos perfiles.

Tras sus dos exitosas temporadas anteriores y con la salida de Nibali de Astana, en 2016 el paso que le quedaba, no era otro que atacar el Tour de Francia. Con tan solo veintiséis años de edad y tres pódiums en grandes vueltas, la Grande Boucle parecía ser el reto perfecto. Según parece, ni la carrera se amoldó a Fabio, ni Fabio a la carrera, finalizando aquel Tour en un decimotercer puesto, que a todos supo a poco.

Pasado un año, en Astana con Vinokourov  como cabeza pensante, mando, patrón y lo que se tercie, decidieron que nuestro sardo debía volver a por el maillot jaune. Y así fue, ya que en la décimo segunda jornada de carrera, Fabio se vestía de amarillo en el durísimo final en el que estaba situada la meta de Peyragudes. Ese día, todos soñamos con un duelo Aru Vs Froome a los largo y ancho del hexágono francés. Pero no fue así y acabaría siendo superado en los Campos Elíseos, no solamente por Chris Froome, si no que también por Rigoberto Urán, Romain Bardet y su ex compañero Mikel Landa.

El que no aprueba en el Tour, normalmente mal que le pese, se suele ver obligado a correr la Vuelta a España, que no es lo mismo que disputarla. Ya que esto es lo que ocurrió en el enrarecido ambiente que siempre rodea a la escuadra de Vinokourov.

La relación entre el mandamás y su líder, no podía catalogarse de fluida, a lo mejor por las más que fundadas sospechas sobre la salida de Aru de cara a 2018. Lo que como no podía ser de otra manera, tuvo como resultado una Vuelta a España, por la que el sardo pasó de puntillas.

El presente año, se oteaba en el horizonte, como el de la resurrección de Fabio, equipo nuevo, italiano a todos los efectos, excepto por el origen del capital, rodeado de gente de confianza. La escuadra lo tenía todo paras ser catalogada de italiana, inclusive un maillot hortera. Vamos, lo que podemos catalogar como una vuelta a la zona de confort.

Liderando un equipo como hemos dicho, cuasi-italiano, el objetivo no podía ser otro que la maglia rosa y en esas se dispuso su entorno para este 2018. Una preparación de cara al Giro, que podríamos definir de ¿discreta?, pese a lo que los más optimistas, entre los que me incluyo, pensábamos le haría llegar con su clásico punch a la última semana de carrera. Pero claro, para llegar con fuerza a la última semana, primero hay que llegar.

Una concatenación de desastrosas actuaciones, cada vez que la carrera se empinaba, con un pajarón  de los de antaño inclusive, hizo que todos nos preguntásemos lo mismo, ¿dónde se está aquel Aru que venció en san Miguel de Aralar, que puso en jaque a Contador, que bailaba sobre la bicicleta y el que sus diente asomaban como los de un lobo?

El colmo del daño a su imagen, tendría lugar en la cronometrada  de treinta y cuatro kilómetros entre Trento y Rovereto, en la que Aru tan solo cedió cincuenta y siete segundos respecto al vencedor Rohan Dennis y mucho menos frente a especialistas como, Tony Martin, Tom Dumoulin,  Chris Froome o  Alex Dowsett. Además de batir al excampeón del mundo Vasil Kiryrnka y al campeón de Europa Victor Campenaerts. Y digo daño a su imagen, ya que junto a Ulissi y Conti, los tres miembros del UAE, fueron sancionados por valerse de motos, coches o darse relevos entre ellos en plena contrarreloj. Recordemos que Fabio Aru siempre ha sido el clásico escalador que se dejaba hasta el apellido en cada contrarreloj y de golpe pasa a disputarlas frente a auténticos especialistas. La cara de Tony Martin al ver cruzar la meta a Fabio lo decía todo.

Por todo esto, es de recibo que la duda nos surja respecto a la evolución del líder del UAE. Aunque aún es pronto para darle la extremaunción.

Imanol Gonzalez Gete

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