El ocaso de Damiano Cunego

Año 2003, mayo, Italia. La máquina que era el equipo Saeco organiza una fuga con su segundo espada, Damiano Cunego, camino de Falzes. Una etapa dura, que transitaba por puertos dolomíticos, y donde el por entonces jovencísimo italiano iba a sentenciar un Giro de Italia que parecía el primero de muchos, por la superioridad demostrada.

Nada más lejos de la realidad. El italiano se transformó poco a poco, fué dejando de lado las clasificaciones generales, y poco a poco se ha convertido en un ciclista más dentro del pelotón. Tanto más cuanto este año ha abandonado la disciplina del Lampre para pasar al Vino Fantini, equipo que no pertenece al Pro Tour.

Su declive ha sido progresivo. Desde el triunfo en el Giro, fué competitivo en algunas carreras (especialmente el Giro del Trentino, que ganó en 3 ocasiones) hasta el año 2008, con victorias en Lombardía, Japon, Amstel Gold Race y un segundo puesto en el Campeonato del Mundo.

A partir de 2009 su carrera empezó a declinar. Ganó 2 etapas en la Vuelta a España, pero no volvió a acercarse a las grandes pruebas del calendario ciclista. En 2013 solo consiguió una victoria en la Semana Coppi-Bartali, quedando segundo en la general, y en 2014 acabó sin ninguna victoria, con un cuarto puesto en la Strade Bianche y un tercero en la novena etapa de la Vuelta a España como principales méritos.

2015 se presenta como un nuevo reto para el ciclista varesino, en un equipo más pequeño, donde tendrá un calendario más “casero” y donde podrá volver a disputar las principales pruebas italianas, donde más ha brillado. El que fuera una vez esperanza blanca del ciclismo italiano buscará una forma digna de acabar una carrera deportiva que nunca llegó a las expectativas creadas, pero que para sí quisieran muchos ciclistas.

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