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El Tour de Francia vuelve a Alemania

Tras muchos años de desapego del país teutón con el ciclismo, el Tour de Francia volverá a las pantallas de los televisores de los alemanes a través del canal público. Más que un hecho, un gesto, una nueva oportunidad a un deporte que tiene en el dopaje su gran escollo (que no único) para volver al lugar que nunca debió dejar de ocupar.

Tras la decepción que supusieron todos los casos que tuvieron lugar en Gerolsteiner y Telekom, dos de las grandes potencias ciclistas con sede en Alemania. Añadido el caso Jan Ullrich, que sensibilizó a la opinión pública, involucrado en la trama de dopaje de la OP y con un gran impacto mundial.

Otro de los más laureados ciclistas de aquella época como Erik Zabel también conmocionaron a unos aficionados que ya no creían en sus ídolos. Por si fuera poco, la carrera más prestigiosa del país, la Vuelta a Alemania, cerró sus puertas debido a la vergüenza sentida por el propio ciclismo. Incluso se llegó a especular con una posible creación de una cuarta grande que desplazase poco a poco a la Vuelta a España en el tercer peldaño de historia, apoyada en el gran poder económico del país.

Ahora el cambio llega cuando hay ciclistas que destacan, pero a otro nivel, un nivel que ahora sí parece resultar creíble. Greipel o Tony Martín ganan y ofrecen espectáculo, a su manera. Ya no ganan el Tour, sino que vencen etapas y se muestran poderosos y convincentes, pero de cara a una línea de meta.

Son lo más ilusionante que poseen en estos momentos. Velocistas hay, puede considerarse incluso un gran momento, dado el paso atrás que los italianos han dado en los últimos tiempos y el paso adelante de otros especialistas procedentes de países ‘exóticos’ como Gran Bretaña o Eslovaquia. El mencionado ‘Hulk’ Greipel, el aventurero Ciolek, el efectivo Degenkolb, el elegante Kittel… todos ellos con gran presencia en los podios a lo largo de la temporada.

El mismo caso de Tony Martin. No es corredor de vueltas por etapas, sino de contrarrelojes. Gana con un alto porcentaje las que disputa. La pelea deportiva se centra únicamente en quién quedará segundo y a qué distancia del gigantón teutón. Él ha servido en gran medida para devolver a televisión germana el mayor espectáculo ciclista del mundo, un evento que teniendo tanta trascendencia no podía huir durante mucho tiempo del gran escaparate que ofrece el Tour. La carrera necesita a Alemania, pero Alemania también necesita al Tour para seguir creyendo en ese deporte en el que también son capaces de destacar.

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