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ENRIC MAS Y SU FUTURO

El salto cualitativo protagonizado en su progresión por el mallorquín Enric Mas durante la recientemente acabada Vuelta a España ha encendido la ilusión de muchos aficionados. De un plumazo (que ha durado más de tres semanas, no lo olvidemos), Mas se ha puesto bastante por delante de las otras esperanzas españolas en cuanto a las expectativas creadas. Cierto es que quizás estemos obnubilados por lo reciente de lo sucedido. Pero el segundo puesto alcanzado en toda una Vuelta a España no es algo que sus compañeros de generación hayan conseguido. Ni siquiera algo que se asemeje. Por lo que, con la perspectiva del tiempo, todo pinta en que a día de hoy Enric Mas será considerado el que más alto apuntaba.

Se puede considerar que durante la presente temporada 2018, Enric Mas ha tenido tres picos de temporada. Hasta llegar al primero de ellos, a principios de abril, el de Quick-Step corrió el Santos Down Under, Murcia, Almería, el Abu Dhabi Tour y la Volta a Catalunya. Preparación acertada, que le llevó a vencer en la última etapa de la Itzulia, la que finalizó en Arrate, acompañada por su sexto puesto en la general final. Posteriormente fue de la partida en las tres carreras del tríptico ardenero, si bien sólo se clasificó en la Lieja. Se había cubierto el primer pico competitivo pues no se puso un dorsal durante todo el mes de mayo.

El regreso a las carreras, ya en junio, fue muy exitoso: victoria en la general final de su equipo Quick Step en las Hammer Sport Zone de Limburgo. Y sobre todo un llamativo cuarto puesto final en la general de Vuelta a Suiza. Nuevamente otro descanso de competiciones de más de un mes y vuelta a las carreras en Wallonia para iniciar ese tercer ciclo de competiciones a finales de julio.

Fue ahí donde surgieron las dudas. Una caída le afectó en una de sus rodillas y debió abandonar. Las dudas se referían, efectivamente, a en qué estado de forma llegaría a la Vuelta a España. Y está claro que Enric Mas las ha disipado.

Con este breve repaso de sus carreras durante este año 2018, se puede concluir que Mas ha “disfrutado” de un calendario bastante diseñado a su medida. Un calendario que le ha permitido brillar con luz propia y progresar en carreras como Itzulia, Suiza, Vuelta a España… E inevitablemente surge la comparación. Las otras esperanzas del ciclismo español, ¿están disfrutando de calendarios tan a su medida?

Con 23 años, se ha adaptado muy bien a una carrera con las limitaciones de trazado de la reciente Vuelta a España. Claro que esas limitaciones en el trazado no son culpa de Mas, sino de quienes lo diseñan. Pues bien, yendo a hechos consumados, Enric Mas ha demostrado adaptarse muy bien al cuestacabrismo de nuevo cuño imperante en la ronda española. Se ha desenvuelto también muy bien en la cronometrada rondando a la treintena de kilómetros. Y en etapas de montaña de algo más de fondo y desnivel acumulado, como la de los Lagos de Covadonga y la mini etapa de Andorra el mallorquín ha rodado con los mejores e incluso se ha impuesto en una de ellas. Pero bajemos rápidamente los pies al suelo. Más tiene que confirmar todo esa progresión en etapas con más kilómetros, con más desnivel acumulado y con varios puertos de más de quince kilómetros de ascensión: las típicas etapas dolomíticas del Giro y alpinas del Tour.

Quizás el único pero que se le pueda achacar a Mas en la Vuelta es el de no haber intentado seguir a Simon Yates cuando el futuro ganador de la Vuelta se marchó en La Rabassa. Quizás pensó que “otros” le podían hacer la carrera y salir en persecución del británico. Y ahí falló; porque quienes le podrían haber hecho ese trabajo ya estaban con las fuerzas muy justas y no lo pudieron realizar. En fin. Es normal que un ciclista de 23 años cometa esos errores tácticos. Lo que resulta triste es que no hubiese nadie que desde el coche del director deportivo le ayudara a subsanar ese error. Porque por falta de fuerzas del ciclista de Quick Step no parece que fuera. Es cierto que es muy fácil hablar a toro pasado. Pero para eso hay directores deportivos, y para eso cobran quienes deben tomar las decisiones en el momento.

Independientemente de lo que suceda en este final de temporada, sobre todo en el mundial de Innsbruck, ya se puede especular con las próximas temporadas del mallorquín. Mas mantiene contrato con Quick Step para 2019. Pero convendría analizar los pros y los contras de su permanencia en ese equipo belga, sin contar además con que el futuro de esa escuadra como tal también esté en el aire.

Como ya hemos escrito, Enric Mas ha disfrutado hasta este momento de un calendario bastante diseñado a su medida. Eso es una ventaja. También lo es el hecho de que puede ser el indiscutible jefe de filas para las generales en las rondas de tres semanas. Y que ese equipo tiene un plantel excelente para ayudarle a pasar con las menos penalizaciones posibles jornadas de cronometradas por equipos, pavé, sterrato, abanicos… Sin embargo, la pega ya se ha podido observar en la pasada Vuelta a España. Mas ha estado prácticamente solo en las jornadas de montaña. Cuesta imaginar a Quick Step comandando las etapas montañosas puerto tras puerto en el supuesto de que hubiese que defender un liderato del mallorquín. Ése es un gran hándicap.

Otra pega es el planteamiento para las carreras de tres semanas típico de Quick Step. Elia Viviani necesita lanzadores para sus sprints. Y eso, se ha demostrado, es incompatible con ir a buscar el triunfo en la general final. Para afrontar ese reto es necesario que todos los ciclistas del equipo estén dedicados a ello. El mismo Viviani, por su experiencia en Sky, nos lo podría reafirmar.

Es un tema este, el de buscarse un equipo a su medida, que Enric Mas y su entorno deben abordar desde ya mismo. Cercano tenemos el ejemplo de Alberto Contador: un ciclista que, pese a ser uno de los mejores vueltómanos de su generación, sino el mejor, por una u otra causa nunca tuvo un equipo que le generase total confianza para afrontar sus objetivos. Enric Más debe atajar de raíz ese problema. Mas, ya sea en Quick Step o ya sea en otra formación, necesita un equipo con nivel a su servicio.

Centrándonos ya en el año 2019, ¿qué calendario le conviene abordar? ¿Sí o no al Tour?

Un Tour de Francia en el que su compañero Julian Alaphilippe se ha convertido, sucediendo a Voeckler y a Sagan, en el nuevo fenómeno mediático, lo cual puede incidir en la cantidad de efectivos de los que disponga el mallorquín. Un Tour en el que, si las cosas no cambian, va a tener que enfrentarse a la apisonadora Sky. ¿Le conviene ya?

Sin embargo, en el Giro, la pega puede ser su compañero Elia Viviani y el reparto de gregarios…

En fin. Son muchas las cuestiones que Enric Mas debe aclarar respecto a su futuro. Esperamos que sea para bien.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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