Fuglsang, tras el eclipse de Nibali

El danés continua un año más en el potente Astana, que gira en torno al siciliano, líder en 2013 de dos grandes. Con ese pequeño gran espacio que supone el Tour de Francia, Jakob asumió la gran responsabilidad, a la cual respondió con gran entereza y solidez. La lástima de haber perdido el triunfo de etapa no debe pesar tanto como su osadía en la montaña, dentro de sus posibilidades.

En 2014 le esperan dos funciones diferentes. Salvo sorpresa el Giro quedará para Scarponi y Aru, siendo el Tour el gran objetivo. Con los refuerzos de otros equipos, a Astana no le queda otra alternativa que centrar la mayoría de sus efectivos en el mes de julio.

La Vuelta será otra historia, con el danés tal vez con su gran ocasión de mostrar un resultado, pero con el cansacio de la grande anterior en sus piernas. Jakob tenía el papel lógico, el de 2013: evitar al jefe de filas para concentrarse en las otras dos y ser el otro representante principal de la escuadra kazaja.

Pero la circunstancia manda y las apuestas también. La progresión de Fuglsang le deja en posición de tener aspiraciones personales. El pavé de la primera semana deparará sorpresas y quién sabe si al final asume la jefatura en el mismo Tour. La circunstancia puede variar por momentos y si el destino está por darle esa oportunidad, la aprovechará.

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