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Javier Guillén: "La Vuelta ha tomado una buena tendencia"

Cumple tres vueltas como máximo responsable de la Vuelta, una carrera en pos de la innovación, la limpieza, los recorridos cortos y nerviosos: la intensidad y el crecimiento. Renovarse o morir, dicen. Y más en tiempos donde la actualidad avanza a pasos agigantados como en este siglo XXI que nos ha tocado vivir. Javier sabe que en ello está la clave de conseguir ser competencia directa de dos pruebas históricas como son el Giro y el Tour, aunque reconozca que “es muy complicado alcanzar el nivel del Tour”. Seguro de lo que dice, aunque abierto a la diferencia de opinión, el dirigente de Unipublic desmenuza con nosotros temás varios entre los que se encuentra la presente edición de la Vuelta, donde le ilusiona especialmente la llegada inédita a La Farrapona, cima asturiana que se ascenderá el próximo día 3 de septiembre en el día previo a la gran llegada al mítico Angliru. El recorrido, la participación, el nuevo maillot rojo, el nuevo trofeo: una carrera llena de atractivos.

¿Cómo es el puesto? ¿Te arrepientes en algunas ocasiones?

Javier Guillén: No me arrepiento. Me encanta lo que hago. Para mí llegar a ser director de la Vuelta y de Unipublic colma muchas aspiraciones que nunca llegué a imaginar. Sí es cierto que con la situación que vive el ciclismo y la situación económica hacen que sean tiempos muy duros, pero también apasionantes y que nos obligan a estar constantemente en guardia, a ser imaginativos. Desde luego que podría haber una situación mejor, pero no la cambio por ninguna otra, primero porque no puedo y no sirve de nada pensar en ello y segundo porque si lo hiciese no estaría donde estoy. Hay que tratar de trabajar al máximo y disfrutarlo.

¿Cuánto tiempo ya? ¿2 años? ¿3?
JG: Como director general creo que desde diciembre de 2008, cuando Víctor Cordero decidió que ya no seguía más, en una transición que califico de modélica. Se dieron bien los pasos para hacer el relevo, de hecho, Víctor sigue muy vinculado a la Vuelta. Coincidió ese mismo año la incorporación de ASO a la copropiedad de la Vuelta con el Grupo Antena 3. Según las recomendaciones de Víctor, ASO y Antena 3 me eligen para ser el director y ésta va a ser mi tercera Vuelta.

¿Las cosas han ido como esperabas?

JG: Las cosas siempre pueden ir mejor. Digamos que desde el punto de vista de
la empresa la situación económica es difícil. Sin embargo, en la situación del ciclismo sí que van mejor en mi opinión, aunque tienen que ir mucho mejor. Me atrevería a decir que es el segundo deporte más seguido de Europa, con una larguísima tradición, y no comparto la idea de aquellos que hablan de ciclismo e introducen elementos catastrofistas. Es cierto que tenemos problemás, pero también que los vamos sabiendo solventar. Yo creo que el futuro del ciclismo es muy sano y con una larga proyección.

¿Qué es lo más difícil de dirigir la Vuelta?

JG: Que son muchas cosas. Toda la parte deportiva tiene una proyección internacional, con interlocutores en París, en Milán, en Suiza… Hay una parte institucional muy importante. La Vuelta es una parte muy importante del deporte español y ello te obliga a intentar preservar esa imagen de la institución. También hay una gran responsabilidad, ya que muchas autoridades con las que tenemos contacto son gente importante desde el punto de vista político y administrativo. Estar permanentemente coordinando todo esto es lo más complicado. Lo que me absorbe muchísimo tiempo son los viajes. Me gustaría una mayor unanimidad en el ciclismo de hacia dónde hay que caminar, que no siempre es así. El año pasado se llegó a un acuerdo con la UCI en cuanto a la participación en las carreras, lo cual ha traído algo de sosiego a las relaciones. A partir de ahí seguimos teniendo problemás de los pinganillos. No por ellos, sino por la amenaza de algunos equipos de formar una liga paralela. Y, por supuesto, uno de los grandes problemás, con el que no debemos bajar la guardia, es con el tema del dopaje. Es una guerra que se está ganando, pero es una guerra que persiste y debemos seguir. El ciclismo se ve muy enriquecido cuando no está y muy menoscabado cuando aparece.

El ciclismo siempre ha resurgido a casos positivos tan importantes como el del propio Merckx. Y, sin embargo, ha salido adelante.

JG: Se rehace porque es capaz de demostrar que tiene un problema y lo afronta. No creo en las sociedades perfectas, pero en todos los ámbitos (empresa, relaciones humanas, política…) cuando hay un problema hay que reconocerlo y afrontarlo. El ciclismo nunca se ha escondido, ha sabido combatir ese problema y fruto de ello es que hoy gozamos de una mejor situación. A mí me gustaría que los demás deportes hicieran lo mismo, aunque tampoco me voy a meter mucho en otros deportes con todos los problemás que tiene el ciclismo.

¿Qué salud ves a la carrera? ¿Cómo la ves?

JG: Bien, la verdad es que creo que la Vuelta ha cogido una tendencia buena.
Ya en el 2008 se podría situar una nueva tendencia. Ir a Holanda nos vino muy bien en 2009, tanto por la proyección internacional como en la propuesta de innovación, de hacer cosas diferentes, sin entrar en el debate de si gusta o no gusta, que habrá gente a favor o en contra de aquella iniciativa. Nos subimos a un carro que es que si la Vuelta hace cosas nuevas, la Vuelta crece. En 2010 tuvimos dos elementos muy importantes como fueron la crono de Sevilla y la Bola del Mundo al final de la Vuelta, que nos demostró que el ciclismo es seguido, que la Vuelta interesa. Y no sólo por las audiencias, que van bien, aunque hay que seguir mejorando, sino porque noto una mayor presencia del público en la carretera. Lo que debemos es seguir potenciando eso porque yo creo que ahora estamos en una situación de plataforma para despegar y seguir avanzando.

El tema de septiembre-abril, ¿está cerrado?
JG: Sí, cerrado. Cuando el debate no tiene posibilidades de llegar a buen término, ¿para qué debatir eternamente sobre una mera cuestión filosófica? Se abrió el debate, yo soy partidario del mes de abril, aunque bien es cierto que en septiembre no nos va nada mal. Por ejemplo, en la propia Unipublic, Paco y Abraham, responsables técnicos, son más partidarios de septiembre, todo el pelotón ciclista, excepto algún caso, ha conocido la Vuelta en septiembre y en ninguno de ellos se ha notado un impulso por querer cambiarlo. Lo que tenemos que hacer es potenciarnos en septiembre, que es donde estamos. A lo mejor no nos podemos mover de mes, pero sí en el mes, que es lo que hacemos este año, adelantando una semana y metiéndonos un poco más en agosto bajo la premisa de que aún es mes vacacional y recogeremos más aficionados en la calle. En esa semana no hay parrilla deportiva fuerte tampoco y no tendrá demásiada competencia televisiva en cuanto a deporte. Entonces tendríamos una última semana de agosto que es aún vacacional, la primera de septiembre, donde todavía no hay colegios y una tercera semana donde la carrera ya estará lanzada y el interés lo suscita la propia carrera. Esto entraría dentro de la filosofía de introducir cambios y observa su evolución, que no quiere decir que introducirlos vaya a funcionar. Lo que no vale es no hacer nada.

¿El papel de ASO en la Vuelta?

JG: La copropiedad y el consejero delegado corren a cargo de ASO. Trabajamos como una sola empresa. Unipublic y ASO están totalmente vinculados estrechamente en sus respectivas áreas: comercial, relaciones públicas, institucional, deportiva… Quiero resaltar la gran generosidad de ASO. Ha puesto todas sus capacidades en la Vuelta y respetan totalmente que es una carrera española que forma parte del patrimonio deportivo nacional e insisten que mantenga su propia personalidad española.

Innovación, futuro, cambios, pruebas, debates… ¿hacia dónde camina la Vuelta?

JG: Lo que más me gustaría, y no soy nada original, es que el público sienta la Vuelta como algo de todos los españoles. Quiero que la carrera sea seguida como lo que es, un evento de primer nivel. A partir de ahí, dando la importancia máxima al aspecto deportivo siempre, quiero que tenga el máximo interés mediático. La Vuelta es un vehículo para enseñar la geografía española y nuestra mayor vocación es intentar llegar al máximo de sitios posibles. La idea es combinar lo tradicional: Lagos y Angliru, con sitios nuevos como pueden ser este año Ancares o La Farrapona.

¿Es posible igualar la locomotora del Tour, como dijo Enrique Franco en su momento?
JG: El Tour es el Tour, es la carrera a la que tenemos que aspirar a parecernos. Cuestión distinta es que después se llegue a conseguir. El Tour está a gran diferencia del resto de las carreras, pero también es verdad que la Vuelta, el Giro y los 5 monumentos están en un nivel fantástico, aunque el Tour esté muy por encima. Ojalá llegáramos, pero siendo realistas, es muy complicado.

¿Se mantendrá la modalidad, formato de carrera, pese a la innovación, ideas de dos pelotones, cronos en pabellones como llegó a sugerir Víctor Cordero…?
JG: Si soy honesto, sí que conozco el tema de los dos pelotones, aunque como no la conozco bien, prefiero no manifestarme. Lo de los pabellones, en caso de ser una idea, no se trabajó en esa línea en ningún momento. Eso sí, cualquier cambio debe ser estudiado. Podremos entender que es mejor o es peor, pero la Vuelta tiene la ventaja, como el Giro o el Tour, de que cada año tienes que hacer la carrera, lo que te permite que cada año puedas proponer cosas nuevas. ¿Por qué no se puede hacer lo que dijo Víctor? Gustará más o gustará menos, pero veámoslo, abramos el debate, escuchemos, saquemos conclusiones… En cuanto al formato de carrera, la Vuelta a España hoy es una carrera con 21 días, 2 días de descanso y unas limitaciones de reglamento. Ése es el terreno en el que nos tenemos que mover. Por otro lado, se debe ver lo que significa innovar. Innovar por innovar puede llevar al absurdo. El ciclismo es un deporte de gran tradición y hay hay que respetarlo. ¿De qué te sirve introducir bicicletas con tres ruedas, que la gente se ponga un casco por la noche y darles unas coordenadas…? Eso ya no es ciclismo, eso es una chaladura. La innovación nunca puede ir en contra de la esencia de este deporte. Es muy importante estrenar Ancares, Farrapona, hacer una contrarreloj por la noche, pero nada de esto servirá si no seguimos insistiendo en Lagos, en Angliru, Andorra, los puertos de Madrid, Sierra Nevada…

Puerto favorito y por qué.

JG: En cuanto a los puertos favoritos en España no me debo pronunciar. Yo sí que digo que estamos muy contentos con el resultado de carrera que tuvimos el año pasado. El debate está entre puertos muy largos y puertos más cortos, finales en alto o puertos de paso. En 2010 el puerto corto, explosivo nos dio un resultado bastante bueno. Muchas veces tenemos en mente el puerto de 18-20 km, pero en la Vuelta no han funcionado bien. El hecho de que estemos en septiembre y con cansancio aconseja el tipo de puertos corto. En cuanto a Francia, soy bastante clásico. Me encanta el Tourmalet, sobre todo por su gran historia. Hay mucha gente que no conoce Francia, pero le preguntas por el Tourmalet y te cuenta lo que es y su historia. Me gusta mucho la guerra que existe en Italia entre Mortirolo y Angliru para ver cuál es más duro. Es bonito porque además no se ponen de acuerdo. Yo creo que se define la dureza dependiendo del recuerdo inmediato. Si estás en el Angliru, el más duro te parece el asturiano y si estás en el Mortirolo el italiano. La ventaja de España con respecto a Italia y Francia es que nosotros tenemos más posibilidad de variar. Nosotros nos podemos basar en el norte, el sur, el centro, la costa de Levante… Me enamoré de Xorret de Catí cuando Taaramae nos mostró la épica de este deporte. Nos es cuestión de si es largo o corto, sino de las sensaciones que nos producen como espectadores. Los puertos de Madrid siempre serán recordados por la gesta de Perico, pero los puertos de Madrid no tienen la dureza de los puertos asturianos, ni los Pirineos catalanes o andorranos… Pero al final la sensación, el recuerdo es lo que queda.

Etapa o modelo de etapa favorito.

JG: Me gusta mucho la etapa que hacemos en Farrapona. Tiene dos puertos de entidad como San Lorenzo y la subida final, un kilometraje que no es muy corto ni es muy largo. Dentro de lo que son las carreras de tres semanas, cuadra con lo que a mí me gusta. Eso sí, siempre hablando de septiembre. Me encantó el desarrollo de la etapa de la Bola del Mundo, pese a que sobre el papel no tenía esas expectativas. Desde que salieron hasta que llegaron me pareció magnífica por la cantidad de alternativas. Estoy muy contento y sorprendido con la etapa. También con las que se hicieron en Holanda por la intensidad con la que se corrió. Aún teniendo que hacer cuatro etapas llanas, lo cual nos condujo a una reflexión sobre tener que endurecer mucho cuando llegáramos a la península, el ritmo fue frenético y de una intensidad formidable. Ciclismo muy Centro-Europa, muy de clásica.

Puerto más bonito.

JG: Me apasiona Lagos, pero también La Farrapona este año va a dar muchísimo juego. La zona de Ancares es simplemente alucinante. No es nada fea la zona de Levante. Pirineos tan sólo por los pinares ya es una pasada. Llamo la atención sobre Lagos de Covadonga y de Somiedo. Creo que se va a establecer una rivalidad paisajística muy bonita. Tenemos que esperar a que pase esta Vuelta para que la gente se dé cuenta de lo que hay.

Pero para eso se tendrá que ver por televisión, ¿no?

JG: Sí, claro, evidentemente. El escenario en ciclismo juega mucho que ver. Una de las mayores riquezas que tiene el Tour de Francia es la forma en la que muestra sus paisajes.

Incluso hay gente que sólo ve el Tour por los paisajes.

JG: Es muy importante tener una buena realización. Estamos muy contentos con TVE, la relación es muy estrecha y trabajamos muy unidos y conjuntamente tenemos esa intención. En los últimos años se ha adelantado en ello. Esto no es cuestión de mostrar una carretera y un pelotón de 198 corredores. Esto es cuestión de mostrar nuestras ciudades, nuestras gentes, monumentos. Y para eso el ciclismo es el mejor escaparate.

Un puerto al que te hubiera gustado llevar la Vuelta, pero no se puede por temás logísticos o de otra índole.
JG: A mí gustaría llegar al Gamoniteiro. Ya está, con eso he contestado a todas las másas sociales que piden que lleguemos a ese puerto. Desde aquí manifiesto mi absoluta voluntad de llegar y también la total y radical imposibilidad de hacerlo, ya que hoy por hoy logísticamente es imposible. La vía no es una vía para ciclismo en carretera en estos momentos y las operaciones de logística, por muy mínimás que Unipublic las quiera realizar, son imposibles. Es un puerto duro, espectacular, pero no se puede. Termina en una recta, en una carretera estrecha, hay una antena y tan sólo se podría poner la pancarta, como mucho. No se podrían subir autobuses, coches de equipo, sets de televisión… Todos creo que podemos estar de acuerdo con la grandeza del puerto, pero también todos debemos estar de acuerdo en que hoy por hoy es imposible llegar. También hay otros puertos, pero como hay que irlos descubriendo, preferiría no desvelarlos.

¿Qué opinión te merece la próxima edición a nivel de recorrido, de expectativas?

JG: Soy muy optimista. Durante todo el año se han notado ganas por el ciclismo, se habla mucho más, hay mucha más presencia de ciclismo en los medios. Yo creo que eso a la Vuelta le va a aportar crecimiento y beneficio. Lo estamos notando en el tema de los patrocinadores, un buen termómetro. Hemos tenido un grandísimo Giro de Italia gracias a un espectacular recorrido que ha hecho nuestro amigo Zomegnan, hemos tenido un gran Tour y en la Vuelta vamos a recoger ese optimismo. Por sensaciones, las mías de este año son muy buenas.

¿Alguna etapa que te llame la atención?
JG: Todas, aunque al final será lo que los corredores nos quieran preparar. Obviamente el organizador tiene la obligación de aportar el terreno necesario para que las cosas se puedan desarrollar. Una etapa llana con viento puede ser más interesante que una etapa de montaña donde todos van en paquete hasta el último kilómetro. Unas me pueden gustar más que otras, pero no me debo pronunciar. Sí me hace mucha ilusión ver al País Vasco en la calle arropando a los ciclistas. Ahora le toca a la Vuelta responder a tantas expectativas.

Hablando de País Vasco, ¿las etapas de Bilbao y Vitoria fueron diseñadas así o tuvisteis algún tipo de condicionante de índole político?

JG: Las etapas se han negociado como el resto de las etapas con el Gobierno Vasco. Dado que hacía mucho tiempo que no se iba, lo que entendimos es que teníamos que ir de una forma potente, tratando de entrar de la mejor forma posible y qué mejor forma que llevando la carrera a dos de las capitales de provincia. Por eso se eligieron Bilbao y Vitoria, a las que tengo que agradecer su apoyo y ayuda. También estaremos presentes en Guipúzcoa, ya que el recorrido pasará por allí. Yo creo que este año la Vuelta tenía que llegar de una forma solemne y sonora. A partir de ahí, el resto de años seguiremos yendo y diseñaremos otro tipo de etapa, con más montaña, menos, el final más cerca de la montaña… Este año de lo que se trata es de homenajear al País Vasco.

¿Crees que la Vuelta se decidirá antes o llegará con cosas que jugar?

JG: Ojalá se decida allí. No tengo ni idea de dónde se va decidir, pero sí sé que antes del tercer fin de semana complicado que se decida. Hombre, está Peña Cabarga, que si va apretado, se pueden ver cosas. Si me preguntas, yo quiero que se decida en las últimás etapas y que hasta ahí la clasificación vaya apretada, y con esto te quiero decir que ese es mi deseo. Los recorridos no se diseñan, como hay el debate, para que todo llegue en 20 segundos a la última etapa. Repito que ojalá. Eso hace que la emoción esté hasta el final. Si me preguntas si pienso cuál de las dos es más decisiva, pienso que la de Bilbao puede tener más posibilidades de mover la clasificación. Eso si, con estrategia de equipo, quién sabe si la de Vitoria romperá la carrera. Nunca se sabe.

En 2010 se hizo Bola del Mundo, la última palabra del escalador, este año la última etapa decisiva es media montaña, cuando normalmente se terminaba con una crono el penúltimo o el último día. ¿Ese modelo siempre estará abierto?

JG: Eso va en la línea de lo que decía antes de las valorar las diferentes propuestas. Si somos capaces de buscar alternativas, significa que esto es algo vivo y algo que se puede enriquecer. No siempre se puede acertar, no se puede dar todos los años con la fórmula magistral. Los recorridos, además, no son sota, caballo y rey porque cada año sales de un sitio y pasas por sitios diferentes. Es cierto que el pasado, como 2009, se terminó por cercanía con Madrid y fin de semana, con una crono, que es lo natural, aunque también el año anterior se terminó con una cronoescalada. No tenemos un criterio fijo en ese sentido. Unos años acabaremos en montaña, otros en media montaña y quién sabe si volvemos a recuperar la contrarreloj. Lo importante es variar. Aunque también digo que la etapa de la Bola del Mundo ha calado muy hondo y es algo que debemos repetir más pronto que tarde. Atisbo más un final de Vuelta con un final en alto que otra cosa, pero también reconozco que en estos momentos no lo sé.

Hablando de Asturias, ¿por qué Angliru va detrás de Farrapona y no al revés? La pregunta es porque hay veces que por llegar desde un punto te obliga a hacerlo de una determinada manera, pero esta vez sí que se podrían intercambiar.

JG: Los diseños se han dado de esa manera. El Angliru es un puerto que no se introduce tan sólo por el punto de vista del recorrido, sino que es un referente mediático. El Angliru en domingo va a arrastrar muchísima más gente que en sábado, aunque también arrastrará el sábado Farrapona. Yo puedo estar de acuerdo en que estando el sábado puede ser mejor para la competición, aunque lo veremos en 2011. No es un debate en el que yo diga que tengo la verdad absoluta. El Angliru es un mito tan grande, que yo creo que en la trilogía merece ser conservado el segundo día y es la grandeza del puerto la que nos obliga a hacerlo así. Es una decisión voluntaria, efectivamente, no me escondo. Saliendo de Sarria, lo que no puedes hacer es poner Angliru y luego Ancares, en eso estaremos de acuerdo. Pero, como dije antes, pensamos que Angliru debe ir el tercer día, lo que tampoco quiere decir que yo tenga razón en ello ni que otro año se tenga que hacer así, donde según vuestra tesis el Angliru tenga que ir delante, que no quiere decir que no podáis tener razón. Hacía tiempo que no íbamos. Ha salido, en términos mediáticos, otro coloso como la Bola y entonces creo que después de hacer Lagos, Bola el año pasado, creía que este año debíamos hacer Angliru. Esperamos recoger toda esa fuerza que nos aporta. Es la etapa que más afición despierta, sin ninguna duda.

Ancares, ¿por qué por la vertiente de Balouta y no por la de Pan do Zarco?

JG: Lo importante de Ancares en estos momentos es ir y descubrirlo. Tiene cuatro vertientes y las cuatro son magníficas, no hay que desmerecer ninguna. Si tuviéramos que escalonarlas por dificultad, está claro que la primera sería Pan do Zarco y después está Balouta. Nosotros nos hemos ido por una de las más difíciles. Por tanto, la presencia de Ancares en la Vuelta va a realizarse de una forma considerable. A partir de ahí, vamos a descubrirlo y después otros años ya descubriremos más y mejores cosas de la zona. Lo que voy a decir es una exageración, pero suponiendo que Pan do Zarco es lo mejor de lo mejor, ¿por qué matar la gallina de los huevos de oro el primer año? Vamos a crear el mito de Ancares. Vamos a ver si Ancares puede dar el juego deportivo que creemos que puede dar o no y, como la Vuelta se tiene que hacer todos los años, ya buscaremos diferentes fórmulas. Vosotros como Plataforma siempre reclamabais ir a Ancares, no a Pan do Zarco. Por tanto, ya vamos a llegar a Ancares. Vayamos poco a poco. El recorrido es muy importante, pero no es lo más importante ni es lo primero. Cuando pones el recorrido por encima de todo, tienes un problema, ya que cuando llegas a un sitio parece que lo has agotado. Imagina que este año vamos por Pan do Zarco y es un éxito rotundo. El siguiente que vayas por el resto de vertientes las has matado porque ninguna será como Pan do Zarco. Vamos a ver qué tal y ya podremos calentar Pan do Zarco para sucesivas ediciones, con perspectiva. Crucemos Ancares, que le guste a la gente y después ya haremos más cosas. Creo que al hacerlo de otra forma perdería fuerza desde una perspectiva de futuro.

Desde la perspectiva de la Vuelta, ¿por qué hay menos crono ahora que hace 10 años?

JG: No debemos tomar esto como una tendencia. No creo que debamos decir que las tres grandes o la Vuelta, que es la que me toca, van a tener siempre una crono. Yo eso lo descartaría en este momento, en el futuro puede que tengamos dos. Es cierto que desde el punto de vista deportivo la contrarreloj puede dar más o menos juego por la clasificación, porque depende de donde la sitúes aporta más necesidad de iniciativa, pero tampoco podemos olvidar el dato, que no quiere decir que nos debamos plegar a él, de que las cronos no tienen tanto seguimiento las etapas de montaña. Su gestión logística a veces es complicada y a veces son muchas poblaciones, mucho tiempo cortado el tráfico, aunque sí es un buen producto televisivo porque estás todo el rato en un área delimitada de terreno. Parece que nos hemos cargado la segunda crono y eso no es así. De momento llevamos dos años con una sola crono. Pero no quiere decir que para otro año hagamos esto. Yo soy más partidario de hacer una llana y otra en montaña, por ejemplo. Me resulta más atractivo que dos llanas, pero que nadie piense que nos la hemos cargado ‘per se’. No sé lo que se hará a partir de ahora en el resto.

Es algo llamativo que las tres grandes en los últimos años han bajado muchísimo en kilómetros.

JG: A lo mejor las grandes vueltas han analizado el interés que suscitan las cronos.

El tema de la contrarreloj quizás aportaría consecuencias en forma de necesidad de atacar más que por la etapa en sí.

JG: El año pasado funcionó muy bien con una crono. Mi análisis es ese, aunque puedo estar equivocado. Podría funcionar mucho mejor y debería, de hecho. La diferencia con este año es que la situamos antes de la montaña. Es una variable. Pero no es una tendencia creada, no existe un protocolo establecido que diga que sólo se hace una contrarreloj. En el futuro veremos que no es así. Lo que no sé es qué va a pasar el año que viene.

En cuanto a recorridos futuros, ¿tenéis sorpresas preparadas?

JG: Sí. Las sorpresas vienen por redescubrir sitios nuevos. Tenemos cosas en mente que nos gustaría hacer. También es verdad que nos gustaría hacer más cosas que las que al final sabemos que se van a poder hacer, pero yo me quedo con hacer una propuesta interesante en cuanto al tema de recorrido sin obsesionarnos por ir a sitios nuevos. Tiene que ir bien compensada en media montaña, muy potente en alta montaña. No es tan importante dónde localicemos esos sitios como en realidad tenerlos.

¿Cataluña y el Pirineo catalán?

JG: Estoy de acuerdo con Paco Giner en que Cataluña debemos explotarla mejor. Tiene una gran riqueza ciclista y tenemos que ser capaces de sacarle más partido. El año pasado tuvimos una presencia importante e hicimos bien las cosas, ya que hicimos tres etapas. Quedamos muy contentos con la etapa del Rat Penat, que era una de las innovaciones del año pasado.

Hubo gente ese día pese a ser entre semana.
JG: En el puerto había muchísima gente. El descenso fue complicado, pero emocionante. Dada la acogida que tuvimos, a Cataluña tendremos que volver y tenemos que seguir insistiendo. Este año no hemos pasado porque la vertiente del país utilizada tendía a Galicia, pero yo creo que la próxima vez que vayamos tenemos que hacerlo aprovechando aún más la riqueza de Cataluña.

Supongo que conocéis Pradell.

JG: Sí, tenemos vistas varias cosas. Hay un montón de club ciclistas que nos hacen llegar mucha información sobre lo que hay. La prensa también nos dejan ver cosas, como Carlos de Andrés o Sergi López Egea. En Cataluña y Andorra aún nos quedan muchas cosas por descubrir. Vosotros conocéis más que yo en este sentido.

Aunque ya la hiciste pública, no quiero dejar escapar tu opinión sobre el tema de las etapas de montaña sin final en alto.
JG: Las etapas en alto dan espectáculo. Otra cosa es que algunos prefieran llegar al alto y bajar abajo. A mí también me gusta mucho esa opción, pero muchas veces la propia institución con la que negocias prefiere que se acabe en alto. La Vuelta, pese a ello, agradecidos de poder estar. Hay muchos puertos que no tienen paso. En Lagos o Angliru, que son míticos, no nos queda otra opción que terminar allí. Tengo un par de propuestas que espero poder sacar en el futuro de acabar inmediatamente tras el descenso del puerto. Son cosas que tenemos que ir analizando y valorando. A mí sí que me gusta que se acabe tras el descenso, sin añadir más kilómetros. Hay puertos donde podemos hacer eso sin ningún problema. Asturias es bastante rica en eso. Cobertoria es un puerto que podría venirnos muy bien para ello, el propio San Lorenzo podríamos utilizarlo así. Son alternativas. ¿Más este modelo que el de acabar en alto? Yo prefiero que si es etapa de montaña, acabar en alto. ¿Introducir este modelo? Absolutamente. Los descensos frenéticos son emocionantísimos y cuando un tío corona arriba se sabe que todavía no ha ganado, aunque la llegada en alto también gusta. Hay que escuchar a los aficionados, a todos.

¿Qué opinas del recorrido del Giro y del Tour de este año?

JG: Me han gustado los dos, pese a ser distintos. Frente a ellos, yo creo que, a su vez, el recorrido de la Vuelta es distinto, lo cual es positivo, no tenemos por qué hacer todos lo mismo. Ángelo hizo un recorrido exageradamente espectacular, una pasada. Tiene todos los recursos que el espectador puede esperar de un recorrido. El del Tour responde a su historia y a su grandeza. Christian está introduciendo algún cambio como la primera semana o que sólo haya una crono, pero conservando esos elementos históricos. Sin duda al final el Tour es tan grande que necesita de pocos retoques.

¿Crostis se subiría en la Vuelta?

JG: Claro que sí. Si se dan las condiciones para que esa etapa se pueda hacer sin problemás, yo perfectamente abierto. Me encantaría que en España hubiese tramos de pavés, por ejemplo.

Pero ya sabes que con la Vuelta sucede lo que no suceden con las otras dos grandes. Sale el Giro de Holanda y maravilloso; sale la Vuelta y críticas.

JG: Lo importante es estar vivo y hacer cosas nuevas. Supongo que si lo de la tierra no le hubiera salido bien a Angelo, no lo hubiera introducido otra vez. También fue una etapa épica por la lluvia. De hecho, es curioso, pero las incidencias se produjeron antes del tramo de tierra.

¿Tenéis en mente ir a las Islas Canarias?

JG: Sí. Nos gustaría ir a Canarias, a Baleares… El problema son las operaciones de
logística.

Canarias tiene mucho potencial, como sabes.

JG: Tiene mucho potencial si llegas allí. Si sales, no tienes tanto potencial, ya que no vas a introducir el Teide o el Pico de las Nieves en la primera semana. El potencial está ahí, pero hay que tener mucho cuidado. Las operaciones de logística son complicadas porque hay que ir de la península a las islas y después porque si vas, debes ir al menos a dos islas. En mente sí, absolutamente, pero otra cosa es que para nosotros sea posible materializarlo.

¿Qué tal la participación?

JG: Me gusta. Para nosotros es muy importante que Igor Antón haya centrado toda su temporada en la Vuelta. Ya es un gran corredor, el último año nos quedamos con las ganas de ver al grandísimo corredor que es y será. Pasamos por su pueblo, aunque no lo hacemos adrede, pero para nosotros es beneficioso. Purito también corre, que es muy importante. Evans viene, el campeón del año pasado, Nibali, viene. Los mejores sprinters también están previstos, con Freire entre ellos.

¿Pensáis en corredores que puedan venir, en sus características y demás? ¿En las audiencias?
JG: Nosotros pensamos en el aficionado. Pensamos que le puede gustar más este
recorrido que este otro, sin duda. Hacer una Vuelta a un corredor, no. Más que nada, entre otras cosas, porque no sabes ni si va a asistir. Hoy en día la montaña predomina sobre el resto de tipología de etapas, pero de ahí a pensar que hacemos la Vuelta para los escaladores hay mucho. Haces etapas de montaña porque son las que más espectáculo y atractivo aportan, pero no por favorecer a uno u otro corredor. Además corres el riesgo de que no venga, en cuyo caso, nuestro gozo en un pozo, además de ser una falta de respeto para el resto de corredores. La fórmula de hacer el recorrido a un corredor, además, no funciona. Primero porque son 21 etapas y pueden suceder un montón de avatares, desde que se caiga hasta que se coja una pájara y te reviente en la quinta etapa o tenga una enfermedad. Yo puedo entender el debate, pero internamente no existe la posibilidad de hacer el recorrido a un corredor.

¿Qué crees que se puede mejorar o aprender de otros deportes?

JG: Sobre todo la cuestión institucional y definir unos intereses globales en esta relación multilateral que ya es. Para ello hay que respetar papeles, se deben tener en cuenta los planteamientos de todos, debe existir diálogos en caso de discrepancias…

¿Puede mejorar televisión?

JG: Somos muy afortunados de tener retransmisión en directo. TVE es el primer y gran socio de la Vuelta. Desde que está Teledeporte, la retransmisión está mejorando muchísimo. Por supuesto, todo es susceptible de mejoras, cómo no.

¿Qué opinarías de una hipotética reducción a 8 corredores por equipo?

JG: Sería complicado, pero estoy de acuerdo con la reducción, ya que así se podrían producir más alternativas de carrera, además de poder introducir más equipos.

Para terminar, un mensaje a nuestros lectores:

JG: Que no se pierdan la Vuelta y que la disfruten.

Realizada en noviembre de 2011

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