Karpets, el gigante silencioso

El ruso ha sido uno de los más cualificados gregarios de finales de década que, no obstante, ha tenido siempre su punto flaco en llevar el peso de los equipos, que otros trabajaran para él. Ese tic de inconstante le ubica en la categoría de corredores misteriosos, más aún si se trata de un tipo de pocas palabras como es él.

Afincado en Navarra, el potente corredor de San Petersburgo ha estado prácticamente toda su carrera como profesional a las órdenes de Eusebio Unzué bajo las diversas denominaciones de la escuadra. Fichó procedente del Itera que más tarde formaría de forma indirecta junto a los restos del Tinkov el sólido Katusha, equipo por el que firmó en un periplo que no resultó del todo provechoso para Vladimir.

La idea original era conformar un equipo 100% ruso, con plantilla y líderes de dicha nacionalidad. Un proyecto bonito, interesante y que gozó de apoyos institucionales tan importantes como el presidente Putin. Sorprendentemente, el mejor corredor en conjunto de aquel 2009 sería Pozzato, con grandes victorias en clásicas de primavera. Otro que destacaría sería Ivanov, que lograría la Amstel Gold Race.

Pero Karpets, por el que se apostó como líder único en el Tour, no obtendría el resultado deseado. En Romandía fue segundo y en la Vuelta a Suiza quinto, mientras que en la gran prueba francesa finalizaría decimotercero y no dando en ningún momento la sensación de acercarse a los mejores.

El resultado decepcionó tanto a los dirigentes que optaron por firmar a Purito. En cambio, aún le quedaría alguna oportunidad a Vladimir de demostrar su valía como líder. Con el español siendo una de las estrellas del Tour 2010, tuvo que esperar a 2011, cuando el Katusha formó un conjunto al completo con rusos, algo que nunca antes había tenido lugar.

Volvería a decepcionar, siendo más protagonista por haber enviado a Contador a la cuneta que por sus méritos ciclistas. Tras ese revés volvió a Movistar, equipo que ahora abandona tras haber vivido en su estructura los mejores días de su carrera: maillot blanco del Tour, vencer la Volta Catalunya o la Vuelta a Suiza, además de coleccionar buenos puestos en las generales de las grandes vueltas pese a ayudar en labores de equipo a gente como Valverde.

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