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La montaña de la Vuelta 2014 al detalle

Se podría afirmar que la Vuelta 2014 está repleta de montaña. Muchos puertos, subidas y finales en alto para un total de nueve etapas de montaña y otras muchas de media, con sólo tres cronos y escasas jornadas llanas. 

No hay que esperar mucho para ver los primeros coletazos. Ya desde la segunda etapa en línea hay puertos de importancia, surcando la sierra de Grazalema, aunque por sus vertientes más suaves. Camino de Córdoba también hay montañas, en esta ocasión al final de la etapa, con dos puertos de segunda de cierta entidad. Aún habrá cambios de aquí a que dé comienzo, pero sí parece que la primera semana tendrá muchas subidas.

Camino de Ronda hay otra ascensión en las proximidades de meta, el alto del Sotillo, de tercera, y con final en pequeño repecho. Después llegará por fin la alta montaña, ya al sexto día. La Zubia recibe a la Vuelta por primera vez y lo hace en una de sus urbanizaciones de montaña, llamada Cumbres Verdes (ver altimetría), con una dureza muy intensa, aunque sin grandes variaciones de pendiente en sus 5 kilómetros de subida.

Alcaudete recibirá al pelotón con dos puertos, el de la Parapanda, llamado de Illora, y el de Ahillo, ambos de segunda y lejos de meta. Muchos repechos, eso sí, en una etapa que si goza del calor típico de la zona puede hacerse muy dura.

Tras el respiro de Albacete se llegará a Valdelinares (ver altimetría). Es un puerto que ya se ascendió en 2005 con victoria para Roberto Heras. No es duro hasta los últimos 5 kilómetros, pero lo pestoso de la segunda mitad de la carrera hará daño. San Rafael (ver altimetría) acompaña a la subida final, con Cabigordo de aperitivo tras el paso por Teruel.

Después del día de descanso y la crono llegará otra cima inédita, San Miguel de Aralar (ver altimetría). Se asciende por cemento, con piso bueno y con trazado muy espectacular (ver galería de imágenes). Ya ha sido conocido por la Vuelta al País Vasco por su otra vertiente, la de Lekumberri, pero en esta ocasión se ha escogido la inédita de Uharte-Arakil. Irá acompañada en la etapa por el puerto de Lizárraga (ver altimetría), de segunda. Todo quedará para el final.

Cabárceno (ver reportaje fotográfico) recibe al pelotón tras muchos puertos de segunda, un total de tres totalmente encadenados. Las Estacas de Trueba se suben por su lado fácil, el burgalense (ver altimetría), pero el descenso entraña dificultad. Enlaza perfectamente con el puerto de la Braguía (ver altimetría), que a su vez se solapa con el Caracol (ver altimetría), un habitual de los últimos años. El final será en cuesta dentro del parque.

De Cantabria aún se subirán la Hoz (ver altimetría), donde Contador alejó los sueños de Purito en 2012, y el novedoso San Glorio (ver altimetría), que lleva décadas esperando su bautizo en una prueba ciclista. Son 27 kilómetros de puerto, muy constante y elevando a los ciclistas desde los 300 hasta los 1600 metros. De ahí a la base de La Camperona (ver altimetría) habrá poco que contar. Sus tres últimos kilómetros son de aúpa, con rampas clásicas del Angliru.

De León pasamos a Asturias. Los Lagos de Covadonga (ver perfil) se añaden un año más a la ronda española, con sus míticas cuestas y balsas de agua esperando nuevas hazañas. No habrá más dificultades en la etapa salvo Los Tornos (ver perfil), otra novedad montañosa. Sin el Fito, parece que la cima asturiana perderá ese sabor clásico que ha solido desprender.

Tras Covadonga se llega a Farrapona, cuyo análisis específico se realiza en este enlace. De todas formas, son cinco puertos, tres de ellos durísimos, los que se deben afrontar. Tras el día de descanso y la incómoda etapa de La Coruña, llega el turno del Monte Castrove (ver altimetría). Cercano a Pontevedra y muchos núcleos de población importantes, se prevee un gran espectáculo de público y ataques, con un doble paso por la cima.

Cerca de la meta de Cangas del Morrazo se ascenderá el inédito puerto de Morrazo (ver altimetría), con el Monte da Groba (ver altimetría), final de etapa en 2013 con victoria para Nicolas Roche, a mitad de la jornada.

Justo antes de acabar llega una de las etapas reina, la de Ancares. Se sube por su vertiente de Pan do Zarco (ver altimetría), un puerto durísimo con rampas del 20% y 12 kilómetros de subida a más del 9%. Una auténtica pared que decidirá la Vuelta. Acompañado, eso sí, por una ristra de puertos incómodos y molestos, pero, sobre todo, del durísimo Serra Morela -Folgueiras de Aigas- (ver altimetría), que dará ese punto de desgaste necesario para que todo salte por los aires en la subida final.

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