LOA AL VOLUNTARIADO EN LAS CARRERAS CICLISTAS

Recientemente, hemos tenido conocimiento de que el Club Ciclista Logroñés, organizador de la Vuelta Ciclista a La Rioja, ha anunciado la cancelación de la prueba, que estaba prevista para el 7 de abril. Por desgracia no es la primera ocasión en que esto sucede, ya que el año pasado sucedió lo mismo. Y es que además, ese Club Ciclista Logronés ha decidió no inscribir su prueba para el calendario UCI de cara al año próximo.

En una nota, el club riojano aduce que no han encontrado los recursos financieros suficientes para llevarla a cabo. La misma historia de siempre, que ya se llevó a muchas pruebas por delante, sobre todo tras la coyuntura económica iniciada en 2008. Aunque algunas de ellas, como Vuelta a Murcia, Vuelta a Aragón y Volta a la Comunitat Valenciana, afortunadamente ya se estén recuperando. Que no se nos malinterprete. No queremos “dar por amortizado” el problema económico antes descrito, y que acucia a muchas organizaciones más. Es una rémora gravísima para la continuidad y estabilidad de nuestro deporte. Pero es que hoy queremos centrarnos en la segunda razón que argumenta el club riojano: “el agotamiento de la organización por las dificultades surgidas en los últimos años para organizar la prueba.”

Y sí. Lo diremos ya de entrada. Este artículo versa, sin más y sin menos, de hacer una loa, un reconocimiento, a labor de las personas voluntarias que hacen posible que tantas y tantas carreras ciclistas se puedan celebrar. Bueno. Es que sin ellas no se podrían celebrar. Así de tajante y terminantemente. Para que unas personas, que todavía hayan mantenido la ilusión por este deporte en el contexto social en el que nos manejamos, hayan decidido dejar de organizar la prueba… ¿qué suerte de trabas habrán encontrado para hacerlo?


El ciclismo, para seguir adelante en este momento, necesita del voluntariado. El ciclismo, por su propia idiosincrasia, por no disputarse en recintos cerrados, necesita, particularmente, más personas voluntarias que en otros deportes. Esas personas que se levantan temprano los fines de semana para instalar una pancarta, para señalizar un cruce o un tramo peligroso de la carretera, para poner vallas, para dar un avituallamiento. O de quienes sacan tiempo para buscar patrocinadores, se reúnen para lograr permisos de la DGT… No estamos hablando de macro-organizaciones como ASO o Unipublic. Hablamos de los clubes ciclistas que organizan carreras de categorías inferiores y que son el futuro de este deporte. Y por extensión, también de estas carreras profesionales, que también, como esas de categorías inferiores, sólo son posibles de realizarse gracias esas personas voluntarias.

Y esas personas voluntarias hacen esto sólo por amor a este deporte y por ilusión. Por nada más. Si las instituciones están de verdad involucradas con el ciclismo, deben dar facilidades en lugar de poner trabas a estas personas. Promocionar a estas personas voluntarias más interesadas en dar que en recibir.

Duele tener que escribir este artículo. Duele perder una carrera más del escuálido calendario nacional profesional. Pero duele tanto o más el ver que unas personas han perdido la ilusión, ese es el tema, que han perdido la ilusión, por organizar esta carrera. Y no parece que sea achacable a ellas, sino a otras cuestiones ajenas a ellas.

Sirva este artículo como modesto reconocimiento a todas estas personas, incluidas por supuesto las del Club Ciclista Logroñés, que a buen seguro seguirá organizando pruebas en otras categorías, que hicieron y hacen posible que el ciclismo siga sobreviviendo.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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