Lunada

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Texto y foto: David Perez

Estamos sin lugar a dudas ante uno de los puertos más espectaculares de la Península Ibérica. Algunos dicen, que Lunada es el puerto que Cantabria “ha robado” a los Alpes. En ocasiones pienso que es verdad. Ascender este gran coloso de la Cordillera Cantabria, te puede llegar teletransportar durante unos momentos al mismo corazón de los Alpes, allí donde se encuentran todos esos grandes puertos, que entre envidia y admiración contemplamos todos los años durante las retransmisiones del Tour de Francia.

Y es que no sólo por sus escénicos y hermosos paisajes podría parecer un puerto alpino, sino también por sus números, casi 32 kilómetros y más de 1200 metros de desnivel,  hacen de Lunada un puerto más que respetable, en el que hay que tomarse las cosas con calma desde el principio cuando vayamos a afrontar dicha ascensión.

Aunque muchos consideran que la verdadera ascensión comienza en el cruce con la carretera que sube al Alto del Caracol, reduciéndose a los 14 kilómetros finales, realmente el inicio se encuentra en la bella y turística localidad de Liérganes. Desde aquí, vamos remontando suavemente el curso del Río Miera, que no abandonaremos prácticamente hasta su nacimiento. Recorreremos todo el Valle de Miera, encajonado entre abruptas paredes de piedra. La abundante vegetación y la cercanía del río, nos proporcionará una frescura que se agradece en los días de calor. Esta primera mitad de ascensión es muy irregular, alterna tramos con pendientes llevaderas, con zonas donde encontramos algunas rampas de dos dígitos por Linto y San Roque que nos harán apretar un poco los dientes y también tramos en bajada.

A partir del cruce con el Alto del Caracol, el valle poco a poco se va abriendo y las vistas que deja ante nosotros son espectaculares. En esta segunda mitad del puerto, la pendiente es muy sostenida, no son porcentajes fuertes, pero los kilómetros que llevamos de subida irán haciendo mella en nuestras maltrechas piernas. Por suerte las vistas ayudan a que el esfuerzo sea todo un placer. Pasada de largo la hora y media desde que iniciamos la ascensión, logramos divisar el cartel de la cima. La sensación al coronar por primera vez este puerto, es como conquistar un pedacito de los Alpes, aunque estos se encuentren a más de mil kilómetros de distancia.

One Response
  1. Muy cerquita de la cima, concretamente en Espinosa de los Monteros, hay otro puerto que merece y mucho la pena, Picón Blanco. Os recomiendo que paséis a verlo, no os defraudará.

    Un saludo!

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