Pedals dels Cister

Pedals del Cister, perteneciente a Pedals del Mundo, es un recorrido circular a realizar en el número de días que el usuario desee. Nosotros la hemos hecho en 3 días pero se puede realizar empleando entre 2 y 5 días.

La empresa gestora te elige los alojamientos, así cuando terminas la etapa te encuentras con el equipaje en el mismo. En nuestro caso la elección que han hecho nos ha parecido sobresaliente.

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Las etapas las puedes seguir con un roadbook y/o con un GPS. En nuestro caso como queríamos que Pau aprendiera a usar ambos elementos los hemos ido alternando.

Pedals es una gran iniciativa a la que poco a poco se van sumando nuevas zonas que te permite disfrutar de la bici sin tener que buscarse la vida para transportar la maleta o conocer a alguien que te recomiende los mejores alojamientos o pueblos a visitar en tu camino.

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Nuestro viaje constó de etapas de unos 70 – 75 Km. Los dos primeros días hicimos 2000 y 2100 m de desnivel respectivamente y el último día 1400, la etapa que se suponía “fácil”.

Pau lleva ahora mismo 2 meses andando en bici, pero viene de otros deportes. Desde el inicio le dije que lo importante era que cogiera confianza (quiere ir a la Titan Desert), que aprendiera a avituallarse, a usar el desarrollo,… y que el tiempo que tardásemos en llegar era lo menos importante.

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1ª etapa
Salimos el viernes con una mezcla de miedo y respeto. No fue fácil llegar al hotel, aunque el inicio fue relativamente fácil, a las 13h nos debimos enfrentar a una dura subida con bastante calor (esta Pedals no os la recomiendo en los meses veraniegos), tras la cual vinieron muchos Km. de sube y baja hasta el final. La etapa fue totalmente ciclable a excepción de una ascensión donde la piedra suelta y la gravilla te impiden mantener el equilibrio.

En el pueblo donde pernoctábamos se respiraba tranquilidad, con casitas típicas con muchos años a sus espaldas. Dormimos en el antiguo balneario y el trato, la comida y el bungalow hicieron muy agradable la estancia y ayudaron mucho para la recuperación para el día siguiente. Sin duda ayudó mucho en el descanso el estar en un pueblecito de 50 habitantes (en verano) donde, como dijo Pau, no se oía ni al típico gallo cantando a las seis de la mañana.

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2ª etapa
La jornada comenzó con una rampa muy dura. Hoy tocaba GPS, así que había que estar muy atentos a la “flechita” y a sus indicaciones y pitidos. Tras este primer fuerte esfuerzo llegamos a un terreno más trialero y divertido, en algunas partes complicado pero precioso pues iban apareciendo Castillos y Monasterios en cada rincón. Me llamó mucho la atención lo cuidados y mantenidos que estaban todos estos monumentos, alguno parecía “recién construido”.

Paramos a comer un bocadillo a medias (para evitar una digestión pesada) en Berga, una cita obligada, donde aprovechamos para visitar su Monasterio y el pueblo. Tras estos momentos de relax nos esperaba una subida larga, la Pena, de 16,5 Km, tendida y toda ella ciclable, donde si vas con fuerza poco a poco ves como te vas “comiendo” la montaña.

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La satisfacción de Pau al coronar el puerto fue uno de los mejores momentos de la jornada, sobre todo al asomarnos al “balcón” (lo que nos exigió 1,5 Km extra de subida que no dudéis en realizar) y ver los 600 m de desnivel superado y unas vistas espectaculares.

Tras ello nos esperaba una bajada muy complicada, casi imposible de realizar sobre la bicicleta, y otra subida de 45´ en la que de nuevo vas por las zonas más altas de la provincia de Tarragona.

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Esta ascensión constituye nuestro final de etapa, pues el sábado dormíamos en una casa rural literalmente en mitad de la montaña. De hecho para acceder a ella hay una rampa final de 50m empinadísima, por si no has llegado cansado. La recompensa de llegar a este precioso alojamiento bien vale el retorcerse en este último esfuerzo.

Un matrimonio muy acogedor de Salamanca (coincidencias de la vida, yo soy también salmantina) nos agasaja con una comida totalmente casera. De hecho te sientes como en casa, pues hasta te riñen para que comas más.

Hoy Pau ha llegado mejor que ayer, en parte porque le dije que bebiera y comienra cuando yo lo hiciera. Parecen bobadas pero el día anterior se esperaba a las paradas para hacerlo, cuando ya tenía demasiada sed o hambre.

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3ª etapa
Menudo regalo recibimos el domingo al levantarnos, unas vistas desde la ventana de la habitación inolvidables que nos animan a afrontar el a priori más fácil perfil del día. Pero no podemos confiarnos, llevamos dos días en las piernas y además todo indica que hay dos “sorpresas” en el camino.

Hoy sólo toca Roadbook. Un libro que a Pau el viernes le pareció más complicado que el de física cuántica cuando tenía que llevarnos al inicio de la Pedals. Los GPS iban en la maleta, así que no quedaba otro remedio que apechugar, o nos hacíamos “amigos” del libro o a perdernos mil veces por el monte.

Sólo nos equivocamos una vez, disculpable además por ser cuesta abajo e ir hablando. Además sólo fueron unos metros de más. La etapa poco a poco se fue haciendo más fácil y divertida, los Km pasaban rápido. Esta parte de la Pedals del Cister se divide en dos, una primera con dos subidas, una ciclable y otra de empujar la bici, tras la que vienen unas zonas de mucho sendero, donde disfrutamos a tope, pasar luego a una larga pista que nos conduce a unos km finales al lado del río que se hacen todos por sendero que hacer en un abrir y cerrar de ojos.

Llegamos a nuestra meta obteniendo la mejor recompensa, finalizar el recorrido habiéndonos divertido mucho. La ruta ha servido además para que Pau haya aprendido y tenga ganas de repetir experiencias similares.

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Desde aquí aprovecho para dar muchas gracias a Mía, a Gemma y al personal de los alojamientos por estos 3 días maravillosos de BTT en la zona de la Riera Gaia.

Fátima Blázquez Ph: Pele

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