¿Por qué me gusta el ciclismo?

Encantado estoy de tener un espacio en el que poder hablar de mi gran pasión. Será una columna centrada en varios aspectos, como el mundo de las clásicas, las anécdotas y “leyendas” históricas del deporte de las dos ruedas, las reflexiones cicloturistas que como globero que soy pueda aportar y todo aquello que me llame la atención y os pueda interesar.

El primer recuerdo ciclista que me viene a la memoria – dejando al margen una pierna escayolada recién metida entre los radios de una bici conducida por un vecino que me llevaba de “paquete” – es la de mis hermanos mayores vociferando en frente del televisor en una etapa – supongo que de la Vuelta – en la que iban escapados Sean Kelly y Vicentito Belda.

Desde aquella estampa han pasado más de 30 años y puedo asegurar que por lo menos un par de ellos los he pasado o bien montado en un “vehículo de dos ruedas generalmente iguales, movidas por dos pedales y una cadena” o bien enfrente de una televisión – últimamente por desgracia mucho delante del ordenador- siguiendo un deporte que me tiene comida el alma.  (y a mí que me importa estaréis diciendo, pero dejad que continúe por favor mi introductorio monólogo).

Todo ello a pesar de que a los seis años cometí uno de los mayores errores de mi vida al hacerme elegir los Reyes Magos entre un Scalextric y una preciosa BH de paseo. Tonto de mí me quedé con la caja llena de cables y pistas– que muy pocas veces abrí – y continué gorroneando bici a mis hermanos y vecinos hasta que pude “poseer” mi primera MTB a los 13 años.

Desde aquella las cosas han ido muy deprisa… decenas de puertos conquistados (arrastrándome las más de las veces), cientos de “huesitos” comidos, miles de intervenciones en foros de ciclismo de todo pelaje, compras de revistas que se devoraban hasta la última coma… para pasar luego a embarcarme junto a varios “enajenados” en la locura que ha sido poner en marcha el GP Canal de Castilla, la Revista DesdeLa Cuneta, hacer miles de kilómetros para ver cualquier carrera o hacer una cicloturista (algún día os contaré el viaje en coche para participar en la Eroica Toscana) … Uséase un “friki del ciclismo” en toda regla que a partir de ahora intentará transmitiros su pasión por este deporte siempre que tenga la menor oportunidad.

Será todo un placer

Víctor Martínez

5 Responses
  1. Hola, Víctor. Que me ha encantado tu artículo. Mi historia es totalmente distinta. Yo empece con ésto cuando me jubilé. Aún así, al leer tus cuitas, me ha entrado nostalgia : Entre mis primeros y mejores recuerdos está : EL HABER TENIDO UN COTÓN, (para limpiar una bici, con la que me dejaban ir a buscar el pan, poniendome la espalda debajo de la barra. ) Me encanta tu pasión , más que por la bici, por ésta empatía social, que transmites. Eso emociona más que ganar una carrera. No sabía que “desde la cuneta”, fuera criatura tuya. Te felicito, y pido a todos perdón por mi muy poca colaboración.

    Pero hoy quiero hacerte una reflexión, para mí muy importante : Estoy cansado de oír éso de “disfrutar”.- Yo hoy no ando en bici, lo poco que ya soy capaz de andar, porque ” me gusta”.- Al revés : Me gusta , porque ando. Hace años alguien me hizo descubrir esta gran verdad : Mejor que hacer lo que a uno le gusta, es conseguir que a uno le guste lo que hace.

    Víctor, antes de ver tu nombre al pie, de veras, ya había pensado que eras tú. Un abrazo.

  2. Debo aclarar que Desde la Cuneta no es criatura mía, yo me limité a echar una mano en todo lo que he podido a Jorge Matesanz, ideologo y el que tira del carro de DLC.

    Muchas gracias por tus comentarios José María

  3. Hola Victor, me ha encantado tu artículo porque a los que nos gusta el ciclismo, o mejor dicho, los que vivimos el ciclismo, comenamos habitualmente cosas relacionadas directamente con él, que si mira que bici tan guapa me he comprado, que si qué te parecen las cubiertas tal, que si hoy el Tour ha sido una pasada… En definitiva, hablamos de lo que nos gusta, de lo que nos apasiona, pero nunca o casi nunca hablamos de sentimientos, que realmente es lo que nos hace vivir de verdad este hermoso deporte.

    En mi caso, mi obsesión era escaparme siempre que podía a Fuensaldaña en Valladolid con mi vieja bici de paseo, pues mi padre no me dejaba salir del barrio con 12 años. Me tragaba horas y horas de tele viendo a quellos fantásticos escaladores españoles y colombianos, retorciéndose sobre la bici en cada puerto, porque la manera de subir mejor que tus rivales era meter un piñón menos y ser capaz de moverlo, muy lejos de la tecnica actual.

    Ahora, pasados tantos años, sigo disfrutando de montar en bicicleta, solo, acompañado, en marchas organizadas… pero si hay algo en mi caso que supera con mucho esos momentos de diversión y que me produce escalofríos, es oír las sirenas de la Guardia Civil cuando se acerca una carrera y acto seguido, todo el ruido de los piñones al pasar el pelotón. Recuerdos que vienen de aquellos maravillosos años de competición en el equipo Bicicletas Santamaría, entrenando ( y sufriendo) cada día con el mejor equipo de juveniles de España de aquel tiempo, el CaféDoce. En fin, recuerdos y sentimientos de abuelo cebolleta que vuelven de vez en cuando y que hoy tú has hecho aflorar de nuevo con este artículo.

    Gracias Victor.

  4. Muy bonita tu historia Carlos, veo que tenemos en común más cosas que nuestro amor por el Canal de Castilla…

    Un saludo

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